San Rafael, Mendoza lunes 26 de septiembre de 2022

Cascanueces, el clásico – Por:. Beatriz Genchi

Y sí, es un clásico pero no sé si todos lo conocemos. Característico de la temporada navideña y que tiene una historia singular.

Hablo del Cascanueces, un juguete clásico de navidad, cuyo origen se basa en el cuento del escritor alemán Theodor Amadeus Hoffman titulado “El Cascanueces y el rey de los ratones” en el año 1816. La historia es la mezcla de dos mundos: el mundo de fantasía y el mundo real, ya que cuenta que una familia burguesa alemana celebraba navidad, era la hora de repartir los regalos y los dos niños de la familia de nombres Fritz y Clara  observaban entusiasmados sus juguetes.

El padrino de Clara le regaló un Cascanueces, un muñeco de madera preciosamente vestido de militar, el padrino de la niña le contó  que el muñeco era un príncipe que se iba a casar con una princesa pero fue embrujado y convertido en un juguete de madera, al joven le venía el nombre por tener la habilidad de romper nueces con los dientes.

Clara con su frondosa imaginación comprobó más tarde que la historia era cierta, pues descubrió que su juguete lideraba una guerra contra los ratones, y ella claro, se puso a favor del Cascanueces y peleó con él en la batalla.

La guerra fue a raíz de una venganza y es que la reina no permitió a Doña Ratona comerse todo lo que quería, ella se vengó embrujando a su hija, la princesa. Solo un joven con la mandíbula tan dura como para partir una nuez podría desencantarla pero, al hacerlo, el joven quedó convertido en un ser de madera: El Cascanueces.

Al ver su fealdad, la princesa se negó a casarse con él, sin embargo Clara fue capaz de ver la verdadera belleza del personaje y consigue deshacer el encantamiento gracias a su amor por lo que el Cascanueces le pide reinar juntos el mundo de los dulces en el Palacio de Mazapán.

Hoffmann se inspiró para crear este personaje en el hecho de que en Alemania el Cascanueces es una figura representativa de la Navidad porque en ese país es considerado de la buena suerte y traedor de prosperidad en los hogares, así que aprovechándose de la aceptación que tenía El Cascanueces en la sociedad alemana creó su propio personaje dotándolo de cualidades como la “valentía”. Años más tarde el escritor francés Alejandro Dumas también creó una versión propia de la historia de esta famosa figura navideña, lo que sirvió para que se hiciera una versión musical del Cascanueces, y es que, por su parte el compositor Chaikovski, se inspiró en el soldado de madera para crear en el año de 1892 una obra de ballet en dos actos mundialmente conocida “El Cascanueces”

Así la versión para adultos de éste personaje navideño es más una versión bailada, pues ir a disfrutar el ballet del Cascanueces durante el mes de diciembre, se ha convertido para los adultos en una tradición navideña. La historia con música de Chaikovski y el texto adaptado por Dumas del original de Hoffmann, se representa en dos actos: el primero, con la lucha entre los ejércitos del Cascanueces y el Rey de los Ratones; el segundo, con los protagonistas recorriendo el mágico reino de los dulces. La versión más amigable para que los niños conozcan esta mágica historia es la versión escrita, sobre todo la adaptación de la original hecha por Dumas.

Existen datos curiosos en torno a la figura de madera en forma de soldado, con fuertes dientes y larga barba que muchos ponen en los hogares como decoración navideña.

 Jacob Grimm escribió en su obra “Mitología Germana” 1835 sobre el significado de los cascanueces. El autor explica que estas figuras de madera se tallaron para conceder protección y fortaleza a sus propietarios. El Cascanueces de los Grimm simboliza la suerte: los dientes protegen a las casas de los malos espíritus, por lo que es tradición sobre todo en Alemania de donde son originarios, regalar éstas figuras a los niños en la época navideña.

El creador de la peculiar figura del Cascanueces es el carpintero Friedrich Wilhelm Füchtner, quién inspirado en el cuento, en 1870 talló los tradicionales y legendarios soldados. Más tarde se fabricaron en serie, por eso, Füchtner es conocido como el Padre de los Cascanueces. La figura del soldado de barba larga y dientes fuertes se ha vuelto tan popular alrededor del mundo que hasta se creó el Museo del Cascanueces en Leavenworth, Washington, Estados Unidos, que alberga más de 6000 figuras.

Gentileza:

Beatriz Genchi

Museóloga – Gestora cultural.
bgenchi50@gmail.com

Puerto Madryn – Chubut.

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