San Rafael, Mendoza sábado 01 de octubre de 2022

Actuar frente al cambio climático

Se presentaron hoy los resultados del Proyecto Resilientes, financiado por EUROCLIMA+ y ejecutado por el Instituto de Tecnología Agropecuaria (INTA-Argentina) y el Centro de Investigación en Sistemas Sostenibles de Producción Agropecuaria (CIPAV-Colombia). Junto a 200 familias horticultoras y ganaderas de ambos países se seleccionaron, identificaron y diseñaron 69 medidas de adaptación al cambio climático.

Riego garantizado en quintas, uso óptimo del agua, fortalecimiento de la producción de hortalizas, producción eficiente de forraje, son algunas de las acciones de adaptación al cambio climático que ejecutó el INTA, el CIPAV de Colombia junto a organizaciones de la  agricultura familiar de Buenos Aires, Córdoba, Neuquén, Río Negro y la región colombiana de Caquetá .

“Este proyecto aporta sistematización y recoge experiencias para escalar en ambos países”, destacó al cierre del encuentro virtual el Gestor de Programas Regionales para América Latina, EUROCLIMA+, Carles Piugmati Borrell. Adelantó que desde EUROCLIMA seguirán en 2023 profundizando acciones para que los proyectos piloto que se llevan a cabo en América Latina y el Caribe puedan escalarse.

Por su parte, la vicepresidenta del INTA, Nacira Muñoz agradeció a las familias involucradas por acompañar este Proyecto. “Este proyecto constituye para nosotros un fuerte aprendizaje para de- construir y transitar procesos en comunidades ampliadas. Diseñar nuevas metodologías con acciones transformadoras frente al cambio climático, es el aporte de este proyecto, al que hay que darle continuidad”.

Tras dos años y medio de ejecución, el jueves 7 de abril de 2022 en una jornada virtual se presentaron los resultados obtenidos. La transmisión del evento está disponible para ser compartida desde https://youtu.be/8XvollCKVF8.

El encuentro virtual se organizó en tres bloques temáticos. Allí, los referentes del proyecto lograron vincular los tres grandes ejes del proyecto, las metas iniciales, los resultados obtenidos y los aprendizajes a lo largo de 30 meses de ejecución.

Las cuatro áreas de intervención (AI) priorizadas en el proyecto, tienen alta exposición a problemas climáticos de cambio y variabilidad: sequías, heladas y efectos indirectos como la desertificación en Patagonia Norte; prevalencia y aumento de incendios en Traslasierra (Córdoba); lluvias, vientos y granizos en el cordón hortícola de La Plata (Buenos Aires); mayor incidencia de pestes en los cultivos y deforestación en la región de Caquetá (Colombia).

La sistematización de todo el proceso, tanto la parte del análisis de riesgo climático participativo con 200 familias productoras (según el concepto del IPCC AR5), como la implementación de las medidas, tienen como fin producir un producto final que será entregado a organismos públicos, investigadores y técnicos para planificar estrategias de adaptación frente al cambio climático y poder adoptar e implementar la metodología diseñada.

En el encuentro virtual, el Director Nacional del INTA, Carlos Parera destacó que con la ejecución de este proyecto se logra dar respuesta a un número importante de familias. “Este proyecto nos brinda nuevas herramientas al tiempo que genera información que nos permitirá definir y re-pensar estrategias y políticas públicas frente al cambio climático”.

El director del Centro de Investigación y Desarrollo Tecnológico para la Agricultura Familiar del INTA, Diego Ramilo puso en valor los aprendizajes que trajo aparejado este proyecto: “La incorporación de conceptos teóricos de riesgo climático y sus componentes asociados de amenaza, exposición y vulnerabilidad, fueron bajados a tierra, en los cuatro sitios y territorios, junto a las comunidades, de modo que pudiera visualizarse el riesgo climático en cada persona, familia y organización, con sus correspondientes cadenas de causas y efectos. Debemos apalancar herramientas de política pública en nuestro trabajo cotidiano junto a las comunidades para que esas herramientas teóricas se traduzcan en la realidad. El INTA se encamina a una nueva cartera de proyectos. Es importante que los conceptos de riesgo climático estén presentes en cada uno de los investigadores y extensionistas a lo largo y ancho de nuestro país”.

La referente del equipo de gestión del Proyecto, Iris Barth describió que en la primera etapa del proyecto, se realizó un análisis de riesgo climático en talleres participativos donde se tuvieron en cuenta las amenazas climáticas en su conjunto con las vulnerabilidades socio-económicas de 200 familias. Con el objetivo de aumentar la resiliencia y la capacidad de adaptación (agro-ecológica y organizacional) de sistemas de producción de alimentos con base hortícola y ganadera se previeron tres etapas de desarrollo e implementación.

  Durante la segunda etapa, Barth remarca que se implementaron 69 medidas de adaptación al cambio climático junto con las familias ganaderas y hortícolas: 19 medidas de adaptación relacionadas  al acceso y la gestión del agua30 medidas vinculadas al manejo sustentable de suelo y biodiversidad; y 20 medidas para el fortalecimiento organizacional.

En el encuentro, estuvieron presentes Laureano Corvalán de la Dirección de Cambio Climático del Ministerio de Ambiente y Julieta Battistuzzi de la Dirección de Producciones Sostenibles del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca. Ambos coincidieron en afirmar que este proyecto brinda antecedentes valiosos que pueden aportar a las prioridades que se identifican en las provincias y complementan los enfoques tanto para el Plan Nacional de Adaptación, como  para el plan sectorial del Agro, sobre todo en los aportes para la disminución de vulnerabilidad en las familias productoras.

¿Cómo perciben las poblaciones rurales la variabilidad climática?

La sequía y los incendios en el noroeste de Córdoba, la escasez de agua en la estepa patagónica, las lluvias e inundaciones en el cordón hortícola de La Plata (Argentina) y la deforestación en la Amazonía colombiana tienen un denominador común: el aumento de los riesgos y la vulnerabilidad de los sistemas de producción.

Hacer frente a los riesgos y generar mejores condiciones de adaptación de las producciones hortícolas-ganaderas frente a los cambios climáticos; es el foco en el que concentró esfuerzos el proyecto “Producción resilientes de alimentos en sistemas hortícolas-ganaderos de la Agricultura  Familiar”. Fue ejecutado por el Instituto de Tecnología Agropecuaria de Argentina (INTA) y el Centro para la Investigación en Sistemas Sostenibles de Producción Agropecuaria (CIPAV) de Colombia y financiado por EUROCLIMA+ de la Unión Europea. Contó con un presupuesto de 1.722.500 EUROS  (entre EUROCLIMA+ y la contraparte de INTA + CIPAV) y se invirtieron en obras de infraestructura, tecnologías adaptadas y capacitación y formación en las distintas áreas. (Ficha de proyecto).

Las Áreas de Intervención

Desde Traslasierra, Córdoba, el investigador del INTA Dardo López considera que el aumento de la recurrencia de sequías e incendios en una zona que ya es árida plantea desafíos enormes para que  las familias puedan mantener sus condiciones de vida y producción en el monte. López es el referente del proyecto en Córdoba y comparte los resultados de un estudio reciente dado a conocer por técnicos del INTA que participan en dos proyectos de EUROCLIMA+: “En tres décadas, el número de hectáreas quemadas fue en aumento, por lo que se recomienda considerar a Traslasierra como un territorio con alto riesgo de ocurrencia de incendios. Por lo que se requieren acciones concretas de prevención, alertas tempranas, inventarios de reserva de agua y equipamiento disponible. Diagnosticar el riesgo junto a las comunidades, es lo que se propone en primera instancia el proyecto de producción resiliente de alimentos”.

Por su parte la Jefa de la Agencia de Extensión Rural de AER INTA Bariloche, Paula Ocariz, quien coordinó el sitio de intervención del Proyecto Resilientes en Patagonia Norte, explica los alcances de esta iniciativa, “se diseñaron, implementaron, evaluaron y sistematizaron medidas que mejoren la resiliencia frente a sequías, inundaciones, incendios y eventos extremo. Se buscó diversificar los sistemas productivos para optimizar la eficiencia de captura, almacenaje y utilización del agua; y la fijación y secuestro de carbono orgánico en los suelos y la vegetación”.

Desde La Plata, la investigadora del INTA IPAF Región Pampeana, Edurne Battista, quien coordinó ese sitio de intervención manifestó que al detectar los riesgos climáticos a los que están expuestas las familias del Cordón Hortícola, se focalizaron en co-diseñar junto a organizaciones del cordón hortícola de La Plata y Florencio Varela mejoras en infraestructuras de invernáculos, capacitación en prácticas agroecológicas, estaciones de envasado de hortalizas, escalado de envases retornables y reservorios de agua.

Bajo la necesidad de pensar estrategias para disponer de agua de modo constante, asegurar el insumo en todos los períodos, reducir el consumo energético para los periodos donde hay falta de electricidad, el proyecto de Euroclima+ logró instalar 44 reservorios de agua en quintas de familias productoras de La Plata y Florencio Varela que permiten disponer de 40 mil litros a cada familia.

Antonio Solarte es investigador del CIPAV en Colombia y es también el punto focal de EUROCLIMA+ (PRA) en la Amazonía: “El proyecto se localizó en el Piedemonte Andino-Amazónico, en la región de Caquetá, que es una franja que conecta la Amazonía colombiana con Los Andes. Esta región alberga 29 ecosistemas con alta diversidad biológica, donde conviven numerosas comunidades indígenas con producciones ganaderas. Sucede que Caquetá es uno de los departamentos de mayor deforestación, con un 70% de tala de grandes capitales que pugnan por la tierra y la praderización de cultivos de uso ilícito, en un contexto de aumento de las temperaturas y las precipitaciones. Lo que nos propusimos es aplicar un enfoque de intervención de sistemas ganaderos con un criterio de conservación de biodiversidad y servicios ecosistémicos que puedan orientar una restauración e intensificación ecológica sostenible para sistemas agrosilvopastoriles”. 

Tras dos años de ejecución, se lograron sistematizar los riesgos, junto a las 200 familias que participaron del proyecto, se priorizaron medidas de adaptación, de infraestructura, de manejo de recursos naturales, de instrumentos regulatorios y de estructura de incentivos locales que luego se pueden escalar a nivel municipal, provincial y nacional.

Ver la transmisión de la jornada Actuar: Experiencias resilientes frente al cambio climático

Recursos

► Galería de fotos: https://bit.ly/ResilientesFotos

► Infografía:https://inta.gob.ar/documentos/produccion-resiliente-de-alimentos

► Multimedia Proyecto Resilientes: https://www.proyectoresilientes.com/

► Cuaderno de apuntes 2022 – Tecnologías y medidas de adaptación: https://bit.ly/3DPDEJY

Para más información:

► Sitio web del Proyectoproyectoresilientes.com

► Contacto de Prensa: Cora Gornitzky: gornitzky.cora@inta.gob.ar (Cel – 1168473071)

Diccionario coloquial Resiliente

Una guía básica para comprender los riesgos a los que están expuestas las familias rurales y periurbanas que producen en áreas de elevada vulnerabilidad climática

(Según el IPCC AR 5 y GIZ, Adelphi, EURAC Research (2016): El Libro de la Vulnerabilidad / GIZ, EURAC Research (2018): Suplemento de Riesgo del Libro de la Vulnerabilidad).

▪      El riesgo climático es el resultado de una interacción entre exposición y vulnerabilidad de un sistema frente a una amenaza climática. Por ejemplo: riesgo de escasez o abundancia de agua para los sistemas hortícolas-ganaderos de la  AF en una región específica, riesgo de inseguridad alimentaria para las comunidades, de extinción de especies para la biodiversidad.

▪     La amenaza es la apariencia potencial de un evento puntual o una tendencia relacionada con el clima o los impactos físicos de éste que puede causar pérdidas de vidas, lesiones u otros efectos negativos sobre la salud, daños y  pérdidas en propiedades, infraestructuras, medios de subsistencia, prestaciones de servicios, ecosistemas y recursos ambientales. Por ejemplo, un evento climático con precipitaciones intensas y tormentas que lleva a inundaciones; una tendencia climática, con menos agua de deshielo y aumento de la temperatura promedio que lleva a escasez de agua.

▪      La exposición se define como la presencia de personas, medios de vida, especies o ecosistemas, funciones, servicios y recursos ambientales, infraestructura o activos económicos, sociales o culturales en lugares y entornos que podrían verse afectados negativamente por las amenazas climáticas.

▪     La vulnerabilidad, en tanto, es la predisposición a ser afectado negativamente. Comprende tanto la sensibilidad intrínseca al daño y además la falta de capacidad de respuesta y adaptación: la habilidad de las comunidades y las organizaciones de la agricultura familiar en cada territorio para prepararse y responder a impactos climáticos actuales y futuros.

Fuente;https://inta.gob.ar/documentos/actuar-frente-al-cambio-climatico

Facebooktwittergoogle_plusredditpinterestlinkedinmail