San Rafael, Mendoza lunes 08 de agosto de 2022

El chiplú – Por:.Beatriz Genchi

Fue un sándwich o especie de pancho típico de la ciudad de Bahía Blanca lugar donde nací. A principios de los 60 se instaló el Mercado Modelo en Irigoyen 144. Luego se le agregó una entrada más por Zelarrayán, frente a la Plaza Rivadavia.

Ahí, en la zona de El Rincón, puso su “Copetín al paso y pizzería” Don Pedro Sabas, alias “El Cholo”. Vendía hasta 200 pizzas por día, ¡un montón! Pero su estrellita era el Chiplú. “Un chiplú y un vaso de vino tinto te cambiaba la tarde”, decían

¿Y qué era el Chiplú? Ya dije, algunos dicen que un pancho…otros dicen, sándwich de chorizo…
¡Pero era distinto! ¡Mucho más que eso! Tenía un relleno que mezcla de carne envuelto en una masa de levadura. El relleno lo preparaba la fábrica de embutidos Gil y Franzino, que tenía un puesto de venta en el mercado y elaboraba en el Barrio Tiro Federal. Algunos arriesgan la receta: Masa: 500 gr harina-10 gr Levadura-250 cc Agua-10 gr Sal-50 gr Manteca. Relleno: chorizo colorado y/o longaniza cocido y desmenuzado. Envolver en discos de la masa y llevar a horno hasta que se vean doraditos y se comen siempre calentitos.

El papá de Don Pedro era sirio y su español era muy difícil. Cuando era chico le quería decir “Cholo” pero sonaba algo así como “Chiplú”. Sus amigos se reían de eso y emulaban al padre, pero parece que nunca lo mortifico porque a la hora de bautizar su invento lo llamo así. Ese fue el nombre elegido. “Me causaba mucha gracia cuando me pedían el bocado por el nombre Chiplú, que era como sonaba aquel llamado de mi papá”, evocaría Sabas años después.

El Mercado Modelo cerró en 1997 y, si bien el bocado siguió vendiéndose en otros lugares, la mayoría asegura que la receta no es la misma…Muchos recuerdan los carteles del local que decían: “Ha sonado ya el cucú y comienza la emoción, comerán ricos chiplú, de la pizzería El Rincón”.

Lo cierto es que el Chiplú se convirtió en un éxito. Inesperado y total. Los estudiantes del colegio Nacional, los empleados del banco Regional Sureño y del banco Nación, los que pasaban ocasionalmente por el mercado, al mediodía, a la tardecita, a deshora. Había padres que lo pedían por docena para ponerlos en la encomienda que mandaban a sus hijos que estudiaban fuera de la ciudad.

Pero Sabas generó mucho más que un producto que se vendía a manos llenas: logró algo mágico, que no responde a receta alguna: que el bocado quedara instalado en la memoria colectiva de los bahienses entre los que me incluyo por supuesto. Integrantes de varias generaciones no pueden permanecer indiferentes a la evocación de este bocado. Es, como los aromas o la música, mencionarlo es un disparador inmediato a momentos de la niñez, de la juventud. Es además referir algo autóctono, propio, parte de una identidad local.

Gentileza:

Beatriz Genchi
Museóloga-Gestora cultural.
bgenchi50@gmail.com

Puerto Madryn-Chubut.

 

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