San Rafael, Mendoza martes 16 de agosto de 2022

El ABC de la Espeleología. No apto para eruditos Parte 7. El ambiente cavernario (2) Carlos Benedetto

El proteo es un pequeño anfibio de aspecto singular.

Asusta el Proteus (Fig. 1) al que nos referimos en nuestra nota anterior (https://piramideinformativa.com/2022/06/el-abc-de-la-espeleologia-no-apto-para-eruditos-parte-6-el-ambiente-cavernario-1-por-carlos-benedetto/), pero eso es más por el miedo natural que tenemos a los espacios oscuros, al que imaginamos poblado de monstruos. Lejos de ello, la fauna troglobia es altamente inofensiva y hasta diríamos que en el futuro podrían ayudarnos a curar algunas enfermedades.

Durante mucho tiempo se definió como cerrados a los ecosistemas cavernarios, pero no es así. Sistemas ecológicos cerrados no los hay. Dependen mucho de los ecosistemas de superficie. Ni siquiera la tierra es cerrado, ni el sistema solar lo es. No hay organismos productores de energía y por lo tanto hay una dependencia del alimento que entra desde la superficie.

Los estudios ambientales y biológicos de las cavernas (Taxonomía y Ecología) obligan a los científicos a cruzar información con lo que abordamos en nuestra parte 4 (https://piramideinformativa.com/2022/06/el-abc-de-la-espeleologia-no-apto-para-eruditos-parte-4-reconstrucciones-paleoclimaticas-en-el-endokarst-carlos-benedetto/). Allí hablábamos de los minerales de cuevas como testimonios del pasado climático y ambiental, y ahora estamos refiriéndonos a testimonios parecidos, pero vivientes. Luego, los mineralogistas y los espeleobiólogos deben cruzar las informaciones de sus hallazgos. No hay pues, compartimentos estancos. Una Espeleología Científica debe ser, obhligadamente, interdisciplinaria.

En 1986, el Grupo Espeleológico Argentino (GEA), entonces presidido por el autor de estas líneas), iniciaba la historia de la Espeleobiología en Argentina, con el descubrimiento de Picunchenops spelaeus un arácnido opilión así bautizado y descripto por el Dr. Emilio Maury en 1987. Luego aparecerían en el mismo Sistema Cavernario (Cuchillo Curá, Neuquén) una enorme cantidad de animalitos de cavernas, la mayoría de los cuales siguen sin clasificarse, o sea sin saberse si son endémicos o no de esas cuevas. Cerca de treinta especies quizás nuevas para la ciencia esperando treinta años para que alguien determine si son o no son troglobias.

Entre las pocas descriptas destacamos Ptomaphagus picunche, descripto por el Dr. Pedro Gnaspini-Netto, Brasil, en 1992, insecto coleóptero cuyos parientes más cercanos se encuentran en Amazonia. La foto y el mapa de las Figuras 2 y 3 son de Maury y el de la Figura 4  es de Gnaspini Netto

Picunchenops spelaeus significa que el primer bicho cavernícola, de no más de medio centímetro de largo, fue descubierto en el Departamento de Picunches, Neuquén, donde se encuentra el Sistema Cavernario de Cuchillo Curá. Luego, Ptomaphagus picunche nos está indicando también que en la misma cueva del departamento de Picunches se encontró un “género nuevo” de una familia que, a su vez ha sido dividida en tribus. Y aquí ya nos estamos metiendo en terreno pantanoso. Más adelante, en la Figura 8, veremos qué es esto de las familias, tribus y demás.

Si vamos a lo macro, esto ya había sucedido hace muchos millones más de años, con la separación de Gondwana (Figura 5). La fauna de Gondwana, al separarse ésta, siguió viviendo en Africa, India, América, Oceanía, la Antártida (cuando ésta estaba lejos del Polo Sur y era selva tropical), pero al estar separada entre sí por mucho tiempo, ya el intercambio genético desapareció. Por eso el avestruz africana y el ñandú parecen lo mismo, pero son dos especies distintas .

Más recientemente, apenas unos miles de años, los primeros camélidos enanos, originarios de Norteamérica, migraron hacia Asia por el estrecho de Bering evolucionando hacia los dromedarios y camellos de Asia y Africa. Otra parte migró hacia Sudamérica. y terminaron siendo guanacos, llamas, vicuñas. En Norteamérica ya no hay camélidos, sino sólo fósiles de aquel pasado. Nuestros guanacos y los camellos son primos y descendientes en común de una especie norteamericana desaparecida. Al igual que los caballos, que nacieron en Norteamérica, migraron al Asia por el Estrecho de Bering, se desarrollaron y volvieron a América en 1492, por el Atlántico….

Pues bien, en las cavernas de Cuchillo Curà hay “camaroncitos” (en realidad, crustáceos anfipodos), emparentados con otros similares de Oceanía, por ejemplo (Fig. 6). De esos animalitos pudo hacerse la descripción como especies “nuevas para la ciencia”, es decir, su ubicación en el árbol de la vida. Otros, la mayoría, están esperando, como dijimos antes, a que haya biólogos especializados en Sistemática (Taxonomía) para identificarlos. Llegará el día en que la ciencia estará por encima de los negocios, somos optimistas al respecto

Recuerden: presencia de turistas en exceso puede provocar aumento en la temperatura de las cuevas. Con un sólo grado de aumento de temperatura, es suficiente para alterar el metabolismo de los troglobios, y al haber poco alimento (eso no aumenta), estos animales sufren stress y pueden morir. El Arca de Biodiversidad que fue y aún es Cuchillo Curá, corre riesgo de hundirse y ser sacrificada en el altar de los negocios turísticos. Estamos lejos de resolver el problema denunciado en un artículo anterior (https://piramideinformativa.com/2019/01/que-protegemos-en-las-areas-protegidas-por-carlos-benedetto/).

Volviendo a lo nuestro, el Dr. Luis Grosso, formador de la Dra. Marcela Alejandra Peralta (Fundación Miguel Lillo) e introducido en la Espeleobiología por el Dr. Emilio Maury, fallecido hace unos años. Por eso el camaroncito de la figura 6 se llama Grossogidiella mauryi.

El ecosistema cavernario de Cuchillo Cura puede dejar de ser 0La Meca de la Espeleobiología argentina, pero, como bien expresó el científico millonario y loco de Jurassic Park, la vida siempre se abre camino, y ese lugar está siendo ocupado por las cuevas de Payunia, Mendoza, tema al cual ya nos referimos en https://piramideinformativa.com/2019/10/fabuloso-descubrimiento-cientifico-en-la-payunia-revoluciona-al-mundo-por-carlos-benedetto/ y en  https://piramideinformativa.com/2021/11/la-cueva-dona-otilia-fue-reconocida-como-monumento-natural-por-la-union-internacional-para-la-conservacion-de-la-naturaleza-uicn-por-carlos-benedetto/, como asimismo en una conferencia en el ICEK de Cataluña, España: https://www.youtube.com/watch?v=aOxdO7UIFsQ&feature=youtu.be.

Neuquén se expone a perder algo (la Biodiversidad) que siempre vivió como trofeo, sólo como trofeo. No por nada la  Dirección Provincial de Areas Naturales Protegidas de Neuquén es sólo una dependencia más del …. Ministerio de Turismo. Se entiende por qué decimos que lo que se protege en las áreas protegidas son los negocios?

La Dra. Peralta, formada en carcinofauna (camarone4s, langostinos, cangrejos) de agua dulce, terminó siendo una Espeleobióloga general. Buscando fauna en las arenas húmedas de cualquier cueva que se atravesara en su camino, y siempre de la mano de la FAdE, un día de 2006 vio que era cierto lo que le contaban los espeleólogos malargüinos: en Doña Otilia, cosa extraña por ser una cueva basáltica, había gusanitos, ácaros, colémbolos, homópteros, arácnidos, todos ellos traslúcidos. Lo que más le llamó la atención fue un arácnido.

La gente se asusta, porque asocia “arácnido” con “arañas”, y no es para asustarse. Los arácnidos son aquellos artrópodos que tienen cuatro pares de patas en lugar de tres como los insectos. Los escorpiones, las arañas, los opiliones y los ácaros, son todos arácnidos. De todos ellos, los más inofensivos son los opiliones. Una nueva especie de opilión fue el que clasificó Maury en Cuchillo Cura.

Así que la Dra. Peralta mandó fotos al Dr. Luis Acosta, sucesor del Dr. Maury en la Aracnología nacional, y éste pidió el permiso del caso para colectar tanto en Doña Otilia como en Las Brujas, ya que en Las Brujas Maury había descripto también una especie de opilión que resultó ser troglófila.

Y así fue en 2016. Tres años más tarde el mismo Dr. Acosta daba la noticia de que el opilión descubierto no sólo era troglobio, sino que además era una nueva FAMILIA de opiliones, y encima en una cueva no kárstica, sino basáltica. Algo único en Sudamérica, literalmente, y aquí nomás, a 54 kilómetros en línea recta de donde se escriben estas líneas. Y dado que ese opilión es omnívoro, hay otros bichos que le sirven de alimento, que además fueron observados. Entonces, podemos decir que hay una enorme biota subterránea que también está esperando a ser estudiada. En la conferencia linkeada más arriba (https://www.youtube.com/watch?v=aOxdO7UIFsQ&feature=youtu.be.) explicamos la importancia mundial que tiene Payunia para la futura Vulcanoespeleología. Otilioleptes marcelae es sólo la parte visible del iceberg.

Otilia era el nombre de la abuela de Don Martín Zagal, en cuyo puesto se encuentra la Cuevaa. Por eso “otilioleptes” y “marcelae” a modo de homenaje.

En base al trabajo del Dr. Acosta y a observaciones propias y de espele{o9logos locales, la Dra. Peralta elaboró la Fig. 7

En esta figura puede verse la foto del “superbicho”, con una escala para ver su tamaño, como asimi8smo un cladograma.

¿Qué significa la palabra cladograma ?

Es “el diagrama representativo en la clasificación biológica taxonómica de los organismos, en el que se muestra la relación entre distintas especies según una característica derivada, resultado del análisis cladístico de una especie” (www.biodic.net/palabra/cladograma/) . “Los aspectos clave de un cladograma son la raíz, los clados y los nodos. La raíz es el antepasado inicial que es común a todos los grupos que se ramifican a partir de ella. Los clados son las ramas que indican grupos relacionados y sus ancestros comunes. Los nodos son los puntos que indican los antepasados ​​hipotéticos”.

¿Para qué sirven los cladogramas?

Los cladogramas son bastante importantes, especialmente en los estudios biológicos, porque ofrecen una rápida visión de los rasgos de los ancestros. Durante años, los biólogos los han utilizado y son eficaces para clasificar los organismos en función de sus características”.

Wikipedia, que a menudo deforma las cosas, en esto parece dar una definición sencilla: “En biología, un taxón o taxon (del griego τάξις, transliterado como táxis, ‘ordenamiento’) es un grupo de organismos emparentados, que en una clasificación dada han sido agrupados, asignándole al grupo un nombre en latín, una descripción si es una especie, y un tipo. Cada descripción formal de un taxón es asociada al nombre del autor o autores que la realizan, los cuales se hacen figurar detrás del nombre. En latín el plural de taxón es taxa, y es como suele usarse en inglés, pero en español el plural adecuado es «taxones» o «táxones».​ La disciplina que define a los taxones se llama taxonomía”.

Nosotros, los Homo sapiens sapiens, somos un taxón.

Argentina no tiene taxónomos suficientes para identificar a especies probablemente nuevas para la ciencia y es necesario formarlos en nuestras universidades, de allí que tengamos que ver también el lado lleno del vaso: en la Universidad Nacional del Comahue (Neuquén) La Federación Argentina de Espeleología está preparando junto a las autoridades la creación de una Diplomatura en Espeleología para que los aspectos científicos de esta disciplina pasen de manos de los políticos y “grupos” amateurs a profesionales universitarios capacitados.

Leamos de abajo hacia arriba en la Figura 8 para ver cómo nos describiríamos a nosotros mismos si fueramos nuestros propios taxónomos…… Hay muchas cosas que cambian. En la escuela primaria nos enseñaron que había tres reinos, Mineral, Vegetal, Animal. Pues no es más así!. Hay más reinos. Los hongos, por ejemplo, son un reino aparte. No son parte de la “flora”, sino que son la “funga”. Nosotros formamos parte del reino animal, y dentro de los animales pertenecemos al filo de los vertebrados, dentro del cual estamos en la clase de los mamíferos. Dentro de ésta pertenecemos al orden de los primates (somos primos de los gorilas y chimpancés). Nuestra familia es la de los Homínidos. O sea pertenecemos a la misma familia del Homo habilis (nuestra prima Lucy) y el Homo erectus. Nuestro género es homo, y nuestra especie es sapiens, como el Hombre de Neanderthal. Nosotros somos Homo sapiens sapiens y nuestros hermanos son Homo sapiens neanderthalensis. Lejos de haberse extinguido, el “hombre de Neanderthal” aún vive entre nosotros. Quizás uno mismo de quienes estamos leyendo ésto seamos Hono sapiens neanderthalensis. Algunos especialistas se han visto obligados a crear la categor{ia de tribus y superetribus, como Gnaaspini. Qué es eso? ….. la tribu es una categoría taxonómica optativa, intermedia entre la familia y género, empleada para organizar las familias que contienen muchos géneros.

Luego, es posible que haya muchos g{eneros y muchas más especies cavernícolas en las aún por descubrirse cavernas de Payunia.

Nos ubicamos pues en una rama del árbol de la vida. En ese árbol muchas especies ya son fósiles. Pero en los espacios subterráneos existen fósiles vivientes, y esto no es un dato menor.

En la superficie de la tierra también hay algunos fósiles vivientes:

  • Aardvark (Orycteropus afer). El oso hormiguero, también conocido como el cerdo africano o el oso hormiguero.
  • Conejo Amami (Pentalagus furnessi). El conejo Amami (Ryukyu) es un conejo primitivo de pelo oscuro
  • Elefante musaraña (Macroscelidea). Las musarañas de elefante son pequeños mamíferos insectívoros

Leemos en https://biologia.laguia2000.com/evolucion/que-son-los-fosiles-vivientes:  “Se calcula que la vida empezó hace unos 4.000 millones de años. Desde entonces las formas de vida que han poblado el planeta Tierra han evolucionado, dando lugar a nuevas especies y extinguiéndose otras. Con el transcurso de las edades geológicas han existido un número de especies enorme, puesto que al evolucionar una especie era sustituida por los miembros de la nueva especie fruto de su evolución. Sin embargo, existen especies que parecen haberse quedado paradas, evitando el proceso de evolución, al menos durante algunos millones de años. Estas especies se adaptaron a un entorno ecológico, un nicho, que se ha mantenido prácticamente inalterado desde entonces, lo que ha permitido que la especie no evolucionase para adaptarse a condiciones cambiantes en su medio ambiente. Estas especies (que no los individuos), que comenzaron su andadura en el planeta hace millones de años y aún hoy siguen sin alteraciones se denominan fósiles vivientes. Esto es debido a que son extremadamente parecidas a especies que encontramos en el registro fósil, y en ocasiones se consideran la misma especie aunque hayan sufrido algunas pequeñas variaciones”.”El valor de estas especies para el estudio de la tierra en tiempos pasados es importante, puesto que los fósiles convencionales, los que se han petrificado, solo pueden contarnos como eran las estructuras duras de los seres vivos, pero poca cosa sobre como era su respiración o su digestión”. “Estas especies en su mayoría las encontramos, lógicamente, entre los grupos de seres vivos más antiguos del planeta. Aunque encontramos especies “fosiles vivientes en todos los grupos de seres vivos”. En animales podemos nombrar en osteíctios y condroictios, peces (los esturiones) y tiburones (tiburón duende y tiburón anguila), así como crustáceos (cangrejo de cacerola) y otros invertebrados (se consideran fósiles vivientes a varios géneros enteros de insectos, que en total suman más de 100 especies actuales). Aunque encontramos también reptiles (como los cocodrilos), aves (la sapayoa) y mamíferos como ratones marsupiales o el castor de montaña. También encontramos fósiles vivientes entre las plantas, tal vez el más famoso de ellos sea el ginko o las secuoyas, que cuentan con algunos de los seres vivos más antiguos del planeta también (con individuos de cerca de 9.000 años). La primera noticia sobre las especies fósiles vivientes la dio C. Darwin en su libro “El origen de las especies” hablando del ornitorrinco. Pero fue el celacanto, alrededor de 1940, el que amplió la visión que se tenía de estas especies. El celacanto es un pez del mesozoico (hace más de 65 millones de años). En la actualidad existe casi sin alteraciones respecto a su forma de aquella época. Sin embargo, parece que han surgido nuevas especies que han evolucionado a partir de los celacantos mesozoicos. Normalmente las nuevas especies ocupan el nicho ecológico de la especie predecesora. En el caso del celacanto la especie primitiva logró sobrevivir hasta el presente mientras diferentes poblaciones de la misma especie evolucionaban a formas más modernas, permitiendo compararlas para ver la evolución de primera mano.

A nosotros nos importa cómo se produjo la evolución desde especies que vivían en la superficie, que se extinguieron, y cómo evolucionaron hacia especies que sólo pueden vivir en el interior de la tierra. Entonces, así como ya hablamos de “estalagmitización” al proceso de formación de espeleotemas, llamaremos “troglobitización” a ese proceso biológico por el cual una especie se convierte en troglobia.

Eso pasa gracias a dos fenómenos básicamente. El primero es la preadaptación (troglomorfismos, omnivoria, poiquilotermia). O sea especies que, en la superficie, ya tenían mutaciones por las que les daba lo mismo vivir dentro que afuera de las cuevas, como los opiliones troglofilos de Caverna de Las Brujas. Cuando las condiciones de la superficie cambiaron, algunos migraron y otros se quedaron en las cuevas húmedas. Si los que migraron sucumbieron, los sobrevivientes de las cavernas se troglobitizaron. En Las Brujas, los opiliones salen de noche a alimentarse cerca de los arbustos que conservan la humedad, y luego vuelven a entrar. Eso ha visto el Dr. Acosta y eso hemos visto nosotros en las cavernas de Rodeo, San Juan, en 1982.

Todos somos mutantes y Darwin decía que no sobrevive el más fuerte, sino el que sabe adaptarse.

Si suponemos que se apaga el sol, pero sigue habiendo calor, ya no más luz, sigue habiendo alimentos disponibles, sólo desaparece la luz, qué humanos sobrevivirían?. Los ciegos, porque ya están preadaptados a vivir en la oscuridad. Es un ejemplo grosero y demasiado simplón, pero sirve a los efectos prácticos.

La figura 9 incluye otra palabreja, que es la troglomorfía, o sea las formas cavernícolas de los animales adaptados a ese ambiente. Usamos esa palabra para referirnos a la falta de ojos (anoftalmia), a la traslucidez, a las antenas largas y patas largas

Algo de ésto vimos en el capítulo anterior….

Otra preadaptación es la omnivoria, o sea el no hacerle asco a ningún alimento. Quienes sólo comen galleta de campo y mate en el desayuno tienen más posibilidades de sobrevivir a una hambruna que quienes desayunan sólo con capucinos y masas finas. En todas partes, también en las cuevas, los omnívoros tienen más posibilidades de sobrevivir, y hasta de evolucionar: no hay mucho para elegir. El alimento es escaso

Otra más es la poiquilotermia, que es la incapacidad de regular la temperatura interna; un organismo cuya temperatura corporal se adapta a la temperatura ambiente, no requiere de energías para luchar contra el frío; los organismos que tienen metabolismo bajo y pocas energías para evitar que el calor escape del cuerpo pueden sobrevivir mejor. Los poiquilotermos son lo que comúnmente se conocen como animales de sangre fría.

En Centroamérica y el Caribe existen las “cuevas de calor”, de elevadísimas temperaturas (45 grados o más), producto de la ausencia de circulación de aire y de la acumulación de muchos murciélagos que han alterado por completo el frío clima de la caverna. Los murciélagos, que no son troglobios, son amínales de sangre caliente, de la misma clase que nosotros. Pues bien, el turismo descontrolado en una cueva hace exactamente eso: eleva la temperatura, al menos un grado o dos, suficiente como para estressar a esos artrópodos y matarlos.

Ya habíamos mencionado a las preadaptaciones fisiológicas, donde se destacan las largas patas y largas antenas para reemplazar a los ojos. Vean la foto del A. mexicanus y verán que es traslúcido.

Esas “formas cavernarias” se llaman troglomorfismos

El segundo fenómeno para explicar la troglobitización es el aislamiento prolongado. No sólo las preadaptaciones son necesarias para que haya troglobitización. El otro factor es el aislamiento Prolongado. Una especie que permanece mucho tiempo lejos de sus primos y con barreras naturales que les impiden el contacto y el intercambio genético, evolucionará en una dirección, y el primo lejano evolucionará en otra. Con el tiempo serán dos especies distintas de la original de la que provienen ambos. Allí es donde entra a tallar la Biogeografía Histórica y sus cladogramas. A eso nos referimos antes

Pero a no asustarse, no hay animales peligrosos para el hombre y menos en las cuevas. Más bien es el hombre el principal peligro para las otras especies … incluyendo algunos autodenominados “espeleólogos”. Aunque sean ciegos, los troglobios nos están observando con preocupación

carlos_benedetto@fade.org.ar

 

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