San Rafael, Mendoza martes 05 de julio de 2022

El ABC de la Espeleología. No apto para eruditos Parte 6. El ambiente cavernario (1) Por:. Carlos Benedetto

Los murciélagos son, aunque no troglobios, los animales emblemáticos de las cavernas. Por eso encabezan esta nota (Fig. 1). Hay muchas leyendas sobre ellos, injustas por cierto.

Emile Rivière  (1835-1922) era un médico, arqueólogo y prehistoriador francés que estudiaba el arte rupestre en las cavernas, y un buen día descubrió que no sólo los restos humanos sino también el propio ambiente cavernario era motivo desde hacía tiempo, de estudios específicos. Así nació la palabra “Espeleología” (en griego spelaion=caverna, logos=estudio). Todavía hoy los epistemólogos discuten si la Espeleología es o no una ciencia. Para nosotros no lo es, pero qi es cierto que la práctica de esta actividad requiere de conocimientos científicos.

Antes de Rivière, en 1854 el biólogo alemán J. R. Schiner había propuesta una clasificación de la fauna según si vivía o no vivía en las profundidades de la tierra. Esa clasificación sería perfeccionada en 1907 por E. Racovitza (1868-1947), biólogo rumano pero francés por adopción y oceanógrafo que estuvo en nuestra Patagonia y Antártida, defendió los derechos de los pueblos originarios y hasta fue autor de un diccionario ona-francés (hoy llamamos selknam a los onas….)

Desde ese año 1907 se impuso entonces la “clasificación SCHINER-RACOVITZA” de la fauna relacionada con las cuevas:

  • – trogloxenos
  • – troglofilos
  • – troglobios

Donde  “troglo” es caverna (recuerden “troglodita”), “xenos” es ajeno-a (recuerdo que j y x se pueden intercambiar, como Jimenez y Ximenez, Alejandro y Alexandro. O también xenofobia). “Filo” es que simpatiza-con (recuerden filo-sofía). “Bio” es vida

O sea que las tres palabrejas no son difíciles de aprender si las asimilamos a otras palabras que ya conocemos

Un trogloxeno es un organismo que está de paso, accidentalmente, circunstancialmente en una cueva. Un puma o un ejemplar de Homo sapiens sapiens, espeleólogo o no.

Un troglofilo es un animal que puede vivir dentro o fuera de las cuevas, o al menos en el ambiente de las mismas donde aún hay luz.

Ninguno de los dos requiere tanto de nuestra atención en este razonamiento como los troglobios, animales que han evolucionado hasta tener adaptaciones físicas, morfológicas, fisiológicas y de comportamiento que harían imposible un solo segundo fuera de la cueva…. Como la fauna de los abismos marinos, que no soportarían la baja presión del agua en la superficie de los oceános.

Esta clasificación, empero, es la más simple para todo el mundo, pero de la cual escapan algunos científicos, ya que es “espeleocéntrica”. O sea, el “troglo” es el común denominador de la fauna en cuestión, pero hay fauna “troglobia” que no habita las cuevas, sino en otros espacios oscuros.

Hay otr término,  “estigós” más abarcador quizás, que designa a la fauna de los espacios subterráneos, sean cuevas o intersticios donde el hombre no llega. Entonces hablamos de “estigobios” o “estigobiontes”, habitantes de las aguas subterráneas y de la oscuridad..

Nosotros, por razones de comodidad, vamos a seguir llamando “troglobios” a los animalitos (en su inmensa mayoría invertebrados) que habitan las cavernas, y adoptamos a “Lucho”, que no vive en las cuevas pero es argentino y habita en las oscuridades subterráneas, como una de nuestras mascotas

“Lucho” (Fig. 2) es el nombre cariñoso (como Lucy para el ejemplar femenino de Homo habilis (Leakey) descubierto hace seis décadas en Africa) de un pez que el biólogo del CONICET Luis Fernández (Fundación Miguel Lillo, Tucumán ) descubrió en 2005 y describió como “especie nueva para la ciencia” en 2009 y que en realidad se llama científicamente Silvinichthys bortairo. Al igual que Homo sapiens, la primera palabra se debe escribir en mayúsculas y designa al género, y la segunda palabra en minúsculas y designa a la especie; ambas en cursiva; dicho sea de paso, cuando debemos repetir muchas veces el nombre científico de una especie, podemos usar sólo las iniciales del género. Por ejemplo H. sapiens.

Lucho es un bagre con ojos muy reducidos y de cuerpo despigmentado, de no más de 3 cm. de longitud, que habita las napas subterráneas de una localidad en la provincia norteña. Para los espeleólogos es “nuestro”, pero no habita en las cavernas. Hasta el momento es el primer vertebrado argentino habitante de las tinieblas subterráneas, concepto que quizás debamos corregir en el próximo capítulo luego de que éste sea leído por quienes saben de verdad. Lucho es una especie endémica de esa región.  O sea, restringida a un lugar específico y por eso mismo amenazada, no tiene hacia donde huir en caso de peligro (deforestación, megaminería, actividades petroleras no convencionales, turismo no planificado, contaminación de las aguas)

“Lucho” vino a dar vuelta la visión que los espeleólogos tenían de la fauna subterránea, al quitarle a las cuevas el protagonismo central: no sólo en ellas habita fauna adaptada a la oscuridad absoluta, la “afotia”, la ausencia total de luz.

En las cuevas, hay que aclarar, hay fauna acuícola, o sea que vive dentro del agua, hay fauna intersticial, o sea que vive dentro de los granitos de arena cerca de un espejo de agua, y fauna terrestre.

Esto nos obliga a hablar del ambiente subterráneo, caracterizado por, según lo vimos en los capítulos anteriores, algunos parámetros a tener en cuenta (Fig. 3):

  • Ausencia de Luz en las zonas más profundas. A-fotia se llama eso. Eso hace que los organismos que habitan las cuevas no necesiten ojos ni pigmentación melánica que los proteja de los rayos ultravioletas provenientes del Sol.

  • Humedad alta cercana a la saturación, lo cual es obvio si pensamos en el agua como factor de formación de las cuevas kársticas. En algunas cuevas basálticas también puede haber ingreso de agua, pero ese es otro tema. El ambiente hipogeo de las cuevas en zona árida es húmedo, lo cual es algo a tener en cuenta para los razonamientos posteriores. Luego, los organismos subterráneos no necesitan órganos para regular la humedad, que es siempre alta y estable

  • Temperatura corporal permanente. Sin variaciones muy grandes. La temperatura permanente dentro de una cueva tiende a ser la misma que la temperatura promedio de la superficie. Por ejemplo si en superficie tenemos 30 grados en verano y – 10 grados en invierno, el promedio es 10 sobre cero. En una cueva en esa misma región el promedio será el mismo, pero con una máxima de 11 y una mínima de 9 en invierno. Sin amplitud casi. Los organismos que allí viven no necesitanm adaptarse a los cambios de temperatura, porque no los hay, salvo los que pueda provocar el hombre, y más ahora en tiempos de crisis climática.

En la zona de entrada pueden crecer plantas verdes porque hay luz solar, pero a poco de entrar hay una zona de crepúsculo o penumbra, donde hay luz, pero no directa del sol. Allí hay menos plantas verdes. La zona que nos interesa es la oscura, la de “luz cero”.

En la Figura 4 la Dra. Marcela Peralta (Fundación Miguel Lillo) resumen las formas trogloditas o troglomorfismos, de los troglobios. Ya empezamos nuevamente a complicarnos con los trabalenguas

En la zona oscura de una cueva, si hay agua hay vida. Allí están los troglobios.

Las pirámides alimentarias no tienen como base las plantas verdes como aquella pirámide en la que estamos los humanos en la cúspide. Allí los parámetros son otros:

  • No hay organismos productores por ausencia de fotosíntesis
  • Hay dependencia del medio epigeo, o sea del ingreso de animales pueretos en la superficie, de ramitas, de cualquier resto orgánico. Hay dependencia también de las otras zonas de la caverna, como veremos (Fig. 5)
  • Hay energía limitada por escasez de alimentos

Supongamos que las zonas 1 y 2 de nuestra figura 3 dos estén habitadas por murciélagos, que entran a la cueva a dormir y dejan en el piso sus deyecciones y algo màs de detritos orgánicos que puedan traer pegados a sus alas en sus incursiones nocturnas. Lo que cae al piso puede ser el único alimento de los “guanobios”, animales que sólo comen guano, o a especies de insectos detritívoros, que comen detritos. Estos pequeños animalitos pueden ser a su vez el alimento de otros carnívoros que habitan más adentro, y éstos a su vez son el alimento de otros que viven en la oscuridad total.

¿Por qué hablamos entonces de fragilidad de este ambiente”. Pongamos un ejemplo: el ser humano decide que hay que exterminar a los murciélagos porque son una plaga (en realidad, los insectívoros son un control de plagas, no una plaga en sí; son una solución, no un problema). Y entonces hay hombre enrejan las cuevas o, como ha ocurrido en Córdoba alguna vez, dinamitan la entrada de la cueva. Resolvieron un problema?. Definitivamente no, sino que provocaron dos problemas nuevos, que antes no tenían: eliminaron a un control de plagas (el murciélago) y eliminaron el único ingreso de alimentos para otras especies desconocidas para la ciencia (el mismo murciélago).

En Borneo existe una cueva de tan sólo un kilómetro completamente horizontal, cuya boca de acceso da sobre el mar, sobre la playa. Una sola galería….. En las mañanas se ven bandadas de millones de aves saliendo de la cueva para alimentarse y habiendo pasado la noche dentro de la cavidad donde tienen sus nidos. Se las ve cruzándose con millones de mamíferos voladores llamados murciélagos, que vuelven a dormir de día luego de haberse alimentado durante la noche. Dos especies distintas que ocupan el mismo nicho ecológico en distintos momentos del día.

Nuevamente en la Fig. 6 la Dra. Peralta nos ayuda a esquematizar más esta cuestión de la clasificación de la fauna cavernícola. Recueerden que no hay flora específicamente cavernícola.

Los animales no troglobiois, nosotros por ejemplo, están regidos por el ritmo circadiano (o nictemeral en griego). “Circa” es en torno-a, “dia” es día y “no” es noche. En griego “nicte” es noche y emeros” es día. Es decir, que los ciclos día-noche se llaman circadianos. La palabra “nictemeral”, nos remite a que los diarios no se coleccionan en bibliotecas, sino en hemerotecas.

Es la ausencia o presencia de luz solar lo que rige nuestras vidas. Pero en el interior de la tierra, en un lugar donde sólo hay “noche”, las especies viven fuera del tiempo “Hors du temps” es el título del libro de un francés, Michel Siffre, quien vivió 205 días en el interior de una cueva en 1972, y que, sin reloj ni radio, había calculado cerca de 180 días. Algo de eso publicamos hace cuarenta años: http://fade.smartnec.com/images/prod/8rtLRtUDdpQjtamAIBtAQaDuTVTH8i.pdf.

Si al habilitar al turismo una cueva le ponemos iluminación, estamos generando un día y una noche artificiales, estamos obligando a las especies casi invisibles que allí habitan, a migrar hacia espacios más profundos, donde quizás no haya nada de alimento.

Las troglomorfias se pueden ver claramente en el Proteus (Fig. 7), una salamandra cavernícola oriunda de Eslovenia, la primera que pudo reproducirse en cautiverio en un laboratorio subterráneo en Moulis, Francia…. Una cueva convertida en laboratorio bioiológico. En el Proteus podemos ver la distancia enorme entre sus patas delanteras y las traseras, cocmo asimismo los deditos con que se ayuda a caminar en el agua y en tierra. Es anfibio, notiene ojos y está despigmentado.

Cómo se manejan en la oscuridad los trogloxenos de nuestra cueva de Borneo?. Con la ecolocación, una especie de radar natural, sonidos que emiten y rebotan en las paredes y les van diciendo por dónde deben ir por dónde no. En el interior de las cuevas, los animales terrestres, sean o no troglobios se manejan sin ojos; en el caso de los troglobios, desarrollando antenas largas y patas más largas que sus parientes de la superficie, con las que tantean el terreno para avanzar, como hacen los ni videntes humanos con sus bastones blancos.

Los murciélagos, parientes del hombre en el árbol de la vida,  son el animal insignia de la espeleología, aunque el Proteus también lo es en algunas regiones del mundo. Miles de grupos espeleológicos de todo el mundo llevan murciélagos en sus logos y cascos. Hasta hay piezas postales con representaciones de murciélagos, y son muchas. La Espeleofilatelia da cuenta de ello, damos fe.

A la hora de ver los troglofilos, debemos prestar atención a la Figura 8, que nos muestra que hay animales que pueden vivir indistintamente en la cueva o fuera de ella. No importan los nombres científicos, importa distinguir que pueden vivir tanto en las aguas superficiales como en las aguas intersticiales, donde no hay luz

Los animales que habitan  la zona afótica tienen entonces modificaciones morfológicas en sus organismos: la despigmentación melánica y la anoftalmia, la ausencia o reducción o atrofia de ojos, el desarrollo de órganos sensoriales mecano y quimiorreceptores.

Qué es esto último……?

Pongamos por ejemplo a los peces ciegos de cavernas, como el Astianax mexicanus (Fig. 9), que desova en la zona luminosa de las cuevas, los alevinos nacen con ojos, pero éstos se van atrofiando a medida que habitan más al interior de las cuevas. En sus costados, estos peces tienen pequeñísimas glándulas que les permiten detectar el más mínimo movimiento extraño o algún cambio mínimo en la química del agua que los contiene.

Son animales vertebrados, como nuestro Lucho o como los bagres ciegos de las cavernas de las selvas en Brasil.

Los Astianax mexicanus incluso se pueden comprar en algunos acuarios de Buenos Aires. Hemos tenido una pareja de ellos en nuestro acuario y hemos podido ver cómo introducimos un dedo, sólo un dedo en el agua, y de inmediato los pececitos empiezan a nadar en círculo, a mayor velocidad. Algo han percibido y no saben qué es. Pe4ro el dedo está a una temperatura muy superior al agua, y esas glándulas que tienen a los costados lo perciben. Tienen la boca mucho más grande, para poder capturar la mayor cantidad de alimentos posible cuando uno les da de comer… no pueden direccionarse hacia la presa. Algo parecido pasa también con arácnidos terrestres de cuevas en nuestra Cordillera….. acostumbrados a los 10 grados C permanentes, huyen del dedo que le acercamos, que está a temperatura corporal humana, muy superior para ellos. Acostumbrados a la baja temperatura permanente, para ellos es una amenaza semejante “ola de calor”. Huyen de la luz, huyen del calentamiento, huyen de nosotros, y bien que hacen!.

Esto quiere decir que los humanos, cada vez que entramos a una cueva, estamos llevando algo del cambio climático que estamos provocando en la superficie. Nuestro calor corporal, sólo eso, está modificando uno de los parámetros ambientales, la temperatura; si abrimos una segunda boca de acceso, crearemos una corriente artificial de aire, que quizás seque la cueva, o sea que la humedad desaparecería. Ya dijimos antes, si iluminamos la cueva tantas horas al día, estamos obligando a sus habitantes a adaptarse a un ritmo circadiano al que no están adaptados.

La Dra. Peralta nuevamente nos dice cosas trascendentales sobre estos temas “La clave de la ‘obesidad’ podría estar en este pez cavernícola. Se han hecho Estudios de la relación Metabolismo/Peso/Apetito y A. mexicanus tiene mutaciones  en el gen MC4R relacionado a hormonas supresora del apetito. .. Las mutaciones del  MC4R son la causa más común de Obesidad Monogénica Humana” (com. pers). Dicho de otra manera, quizás en este pez se encuentre el secreto para una futura vacuna contra la obesidad.

Así como hay un arácnido que sólo habita en una sola sala del complejo de cuevas de Mammoth Cave (660 Km de galerías subterráneas) y que segrega una toxina que da resultado eficaz en el tratamiento de cáncer de pulmón en ratas. De la misma manera, quizás en el futuro podamos resolver la pandemia de la obesidad. Todo es posible

El tema del metabolismo bajo es una modificación fisiológica generalizada entre los habitantes de la oscuridad. El metabolismo DEBE ser bajo, porque es lo que permite sobrellevar la      escasez de alimentos, fenómeno al que nos referimos antes.

Hay otras estrategias de supervivencia en el medio oscuro de las cavernas. En cuanto a reproducción, los huevos de los troglobios son un alimento más para otras especies, en un ambiente con alimentos escasos. Por lo tanto ponen menos huevos y más grandes; luego, los estadios larvales son más cortos, para no exponerse a ser comidos por animales más grandes. Es más largo el tiempo de incubamiento por los padres. Es lo que los ecologistas llaman estrategias reproductivas del tipo K.

En el próximo capítulo intentaremos ordenar estos conceptos, como asimismo ampliarlos y complejizarlos

Son miles las cuevas del mundo que albergan fauna, hasta tal punto que un bioespeleólogo inglés que trabajó mucho en Indochina, definió a las cuevas como “Arcas de Biodiversidad”. Presten atención a esta expresión, dice muchas cosas.

carlos_benedetto@fade.org.ar

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