San Rafael, Mendoza martes 09 de agosto de 2022

Inflación alta, paritarias cortas, pelea con los K y fricciones internas: los desafíos de la CGT para un 2022 complejo

Héctor Daer, Carlos Acuña y Gerardo Martínez, entre otros, en el congreso de la CGTHéctor Daer, Carlos Acuña y Gerardo Martínez, entre otros, en el congreso de la CGT

En la central obrera imaginan un año que estará signado por los problemas económicos y las incógnitas sobre su relación con el Gobierno. La reforma del sistema de salud, la gran batalla que viene

¿Cómo se prepara la Confederación General del Trabajo (CGT) para 2022? Hay dirigentes que adelantaron sus vacaciones: esperan un verano efervescente en materia económica, con la expectativa puesta en el alza de la inflación, el aumento de los precios y el posible acuerdo con el FMI.

En realidad, el descanso anticipado también responde a que en la central obrera esperan un año nuevo en donde se pondrá a prueba la solidez de la nueva cúpula cegetista. Hay indisimulables diferencias entre el cotitular Pablo Moyano (camioneros) y sus compañeros de triunvirato, Héctor Daer (Sanidad) y Carlos Acuña (estaciones de servicio), que podrían profundizarse si el Gobierno no logra domesticar el costo de vida y la situación socioeconómica no muestra signos de una clara recuperación.

La gran expectativa de la dirigencia gremial está puesta en el comienzo de la paritaria de la Asociación Bancaria, en la primera quincena de enero, que es la primera de cada año y la que suele replicar los porcentajes que espera el Gobierno de los aumentos anuales. El sindicato que lidera Sergio Palazzo pactó en diciembre un 8% en concepto de revisión, que llevó al 51% el incremento de 2021. En términos reales, alcanza al 53,1% porque se sumó un 2,1% para compensar el desfase salarial.

Alberto Fernández, en una selfie con la CGTAlberto Fernández, en una selfie con la CGT

La CGT también tiene la mira puesta en la nueva ronda de paritarias. El Gobierno le aseguró que no habrá topes salariales y se perfila un año similar al actual en este rubro: acuerdos más cortos, con revisiones de lo pactado y en algunos casos con sumas fijas como anticipos a cuenta.

¿Se acercarán los aumentos anuales al 60% de inflación que estiman algunas consultoras? El ministro de Economía, Martín Guzmán, incluyó una previsión inflacionaria del 33% en el proyecto de Presupuesto 2022 que no pudo aprobarse en el Congreso. Ningún sindicalista tomará esa cifra como parámetro para las negociaciones salariales. Ya les pasó a comienzos de 2021, cuando Guzmán había previsto un 29% de inflación y la Casa Rosada incentivó paritarias que no superaran esa cifra, pero casi todos los sindicatos terminaron cerrando acuerdos que rondaron entre el 45% y el 50%.

En la central obrera acompañarán “en forma activa” el desarrollo de las paritarias, según advirtió a Infobae un dirigente de primera línea. Pero, ¿qué significa “en forma activa”? Que sus dirigentes estarán atentos a que se respete la libertad de las negociaciones salariales, sin topes ni condicionamientos. A la vez, buscarán que el Gobierno frene nuevos aumentos de precios. ¿Promueve medidas como el congelamiento, que nunca han funcionado? “No, pero queremos que Alberto convoque a la CGT y a los empresarios a un acuerdo de precios y salarios. Tenemos que fijar bandas de aumentos para que la economía no se desmadre y perjudique a la gente”, dijo el sindicalista.

Héctor Daer, Pablo Moyano, Carlos Acuña y José Luis LingeriHéctor Daer, Pablo Moyano, Carlos Acuña y José Luis Lingeri

Según la CGT, el Consejo Económico y Social que impulsa el Gobierno es una iniciativa indispensable porque apunta a pensar medidas de largo plazo, pero para la coyuntura se necesitan herramientas para domesticar la inflación diaria. “Si siguen aumentando los precios, ¿de qué sirve acordar un 60% de aumento -reflexionó otro dirigente gremial-. A la larga o a la corta, los trabajadores pierden”.

Para 2022, por otra parte, se perfila una dura batalla con el kirchnerismo: la reforma del sistema de salud sigue siendo la obsesión de Cristina Kirchner, pero los sindicalistas mantienen su resistencia porque temen que derive en la apropiación de los fondos de las obras sociales.

La Vicepresidenta habló dos veces en público en menos de un año sobre su idea de “ir a un sistema nacional integrado de salud entre lo público, lo privado y las obras sociales que optimice recursos”. Ante el rechazo sindical, Axel Kicillof, Daniel Gollán y Nicolás Kreplak mantuvieron una ronda de encuentros reservadosa con dirigentes gremiales para darles garantías de que no estarán en peligro las obras sociales. “Los escuchamos atentamente, pero nadie les cree”, confesó el líder de un sindicato.

Si Cristina Kirchner insiste con su iniciativa, será otro motivo de división en el Frente de Todos. Alberto Fernández se puso del lado de los gremialistas y la CGT dará pelea para frustrar la sanción de la reforma: por algo Héctor Daer, al asumir su nuevo mandato en el congreso de la CGT, advirtió que “nadie se vuelva loco para ver qué pasa con la seguridad social: las obras sociales son un tema inclaudicable”. En este punto, no hay grieta: los Moyano están de acuerdo con sus pares cegetistas.

Cristina Kirchner y Alberto Fernández, con Axedl Kicillof y sindicalistas como Hugo Moyano, Pablo Moyano y Sergio Palazzo, entre otrosCristina Kirchner y Alberto Fernández, con Axedl Kicillof y sindicalistas como Hugo Moyano, Pablo Moyano y Sergio Palazzo, entre otros

A la central obrera, además, le espera el desafío de encontrar un funcionamiento eficaz: en el último congreso se aprobó una recomposición por la que pasó de 25 a 43 secretarías, en 40 de las cuales, para cumplir el cupo femenino, se eligieron un hombre y una mujer que se alternarán en el cargo. La única reunión del nuevo y numeroso Consejo Directivo de la CGT tuvo que hacerse en el salón Felipe Vallese de la sede de Azopardo 802, con capacidad para 300 personas. En la anterior estructura, las decisiones eran tomadas por una mesa chica de 7 u 8 dirigentes porque era muy difícil consensuar posiciones entre 25 integrantes. Ahora, con 43, parece una misión imposible.

Aun así, las principales dudas sobre el rodaje de la nueva CGT tienen que ver con cómo ensamblar ese mosaico de dirigentes tan heterogéneo que la integran desde el 11 de noviembre pasado. En la conducción predominan sindicalistas que tomaron distancia del kirchnerismo, pero hay exponentes híperoficialistas como Antonio Caló (UOM) y otros alineados con Cristina Kirchner como Sergio Palazzo (bancarios) y Horacio Arreceygor (televisión), de la Corriente Federal de Trabajadores.

El dato no es menor porque todavía no está claro si la CGT será una sucursal sindical del oficialismo o una central independiente del poder político. “No vamos a ser el apéndice de ningún gobierno”, prometió Pablo Moyano en el congreso cegetista. En la misma sintonía, Gerardo Martínez (UOCRA) dijo ese mismo día: “Somos autónomos y soberanos. Nuestro compromiso es con los trabajadores y si tenemos que gritar, vamos a gritar”. Hasta ahora, la dirigencia cegetista mantiene su alianza con un Alberto Fernández que les garantizó más participación en las decisiones del Gobierno.

La otra promesa sigue incumplida: el 26 de noviembre, el Presidente les aseguró por segunda vez en el año que antes de fin de año se girarían a las obras sociales unos 4700 millones de pesos que faltan transferir de un total de 11.000 millones para compensar los gastos de transporte y educación en el rubro discapacidad. Pero 2021 terminó sin esos fondos transferidos al sistema sindical de salud. ¿Será el símbolo de una dificultosa relación del sindicalismo con el Gobierno que marcará a fuego el 2022? La respuesta parece obvia, aunque ya se sabe: toda esperanza se renueva con un año nuevo.

Fuente:https://www.infobae.com/politica/2022/01/01/inflacion-alta-paritarias-cortas-pelea-con-los-k-y-fricciones-internas-los-desafios-de-la-cgt-para-un-2022-complejo/

 

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