San Rafael, Mendoza domingo 16 de enero de 2022

Se viene la muestra “El viaje interior”, de Fidel Roig Matóns

La inauguración será el 10 de diciembre, a las 20.30. Las obras podrán disfrutarse en el Museo Carlos Alonso – Mansión Stoppel y en el Museo Cornelio Moyano.

El viaje interior, una selección de 63 obras de Guanacache, es un paseo estético, cargado de historias de los laguneros, en la que aparece retratada, desde un abordaje antropológico y una mirada humanista, parte de esta cultura que, por muchas décadas, permaneció guardada en las arenas del Cuyum.

Fue un pintor que se comprometió a través de su obra con la tierra que habitaba. Su gusto por retratar a la gente de campo y los paisajes es la esencia de su obra, que hoy se visibiliza en esta exposición. Miradas, rostros, ambientes, costumbres retratadas por Fidel Roig Matóns nos llevan a recorrer la cultura, costumbres y cotidianeidad del pueblo mendocino.

“La pintura lagunera de Roig Matóns no es la simple búsqueda de expresiones de la naturaleza o la mera satisfacción estética, va más allá y quiere aprehender, dentro de la naturaleza interpretada, nuevos valores humanos. La suerte del hombre americano, arrinconado en aquellas soledades, abandonado de todos los beneficios de la civilización, le inspiró el deseo ferviente de captarlo artísticamente”, se señala en el libro GuanacacheFidel Roig Matóns, pintor del desierto (Mendoza, EDIUNC, segunda edición, 2019).

Fidel Roig Matons ocupará los pasillos y salas del Museo Carlos Alonso – Mansión Stoppel y del Museo de Ciencias Naturales y Antropológicas Juan Cornelio Moyano, con la participación del Museo de Historia Natural de Lavalle, llenando espacios de historias, cultura, arte y el rico patrimonio cultural de los mendocinos.

La trascendencia del artista

Músico y pintor, Fidel Roig Matóns nació en Girona, España, el 27 de mayo de 1885. Cursó estudios de música y pintura en la Academia de Bellas Artes de Barcelona y en el Politécnico de la misma ciudad, donde completó su formación en 1907. En 1908, llegó a Buenos Aires y ese mismo año se instaló en Mendoza, donde, en 1921, contrajo matrimonio con doña María Elisabet Simón. Se dedicó principalmente a la música de cámara, así como a la enseñanza. En 1922, fue uno de los fundadores de la Sociedad Orquestal de Mendoza, director del coro de Don Bosco, desde 1911 a 1925, y del coro del Centro Catalán.

Organizó en su domicilio la Academia Velázquez de música y pintura y dio conciertos de violín, entre otros, en la Sociedad Wagneriana de Buenos Aires. Fue integrante del cuarteto Fontova y en aquella época acompañó como violinista a Arturo Rubinstein en ocasión de una visita de este a Buenos Aires.

En 1925, comenzó una nueva etapa de su vida, pues se entregó de lleno a las actividades plásticas. Fue profesor de dibujo del Colegio Nacional Agustín Álvarez y uno de los fundadores de la Academia Provincial de Bellas Artes. En 1930 y luego, en 1931, expuso por primera vez los frutos de su segunda vocación. Demostró allí su capacidad técnica a través del desnudo y el retrato. Acompañaron a estas expresiones paisajes aledaños de la ciudad y telas costumbristas, temática que siempre lo atrajo. En este último conjunto ya se perfilaban los dos grandes temas que habrían de absorberlo, la pintura folk y la de alta montaña.

En 1931, realizó su primera expedición a Guanacache y al año siguiente hizo su primer intento de pintar la montaña trasladándose a Uspallata.

 

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