San Rafael, Mendoza viernes 21 de enero de 2022

“El ambiente no es un mero escenario: las cuestiones ambientales deben ser un tamiz para las otras materias en las escuelas” Por:.Carlos Benedetto

El título es una parte mínima de los conceptos vertidos en el conversatorio con la profesora Mónica Grinschpun que anunciamos en https://piramideinformativa.com/2021/12/ley-yolanda-y-ley-de-educacion-ambiental/ y que se llevó a cabo, organizado por La Martínez Baca – Centro de Estudios el pasado miércoles 8 de diciembre.

Este tema me viene persiguiendo en mis 25 años de docencia. Educar es abrir caminos de perspectivas. Debemos abrir la discusión, no podemos manejarnos con discursos ya hechos”, arrancó diciendo. Y agregó que “así como existe una divulgación científica en periodismo, hay que pensar en la divulgación ambiental. A partir de la Ley de Educación Ambiental tenemos una gran herramienta que, si no sabemos usar, estamos en serios problemas. La Ley de Educación Sexual Integral (ESI) es maravillosa, que fue acompañada de material bibliográfico fantástico, no fue tomada seriamente por el sistema educativo, se perdió, y quedó en manos de los sectores más retrógrados del sector de educación y de la Iglesia; en la práctica, la ley fue totalmente desvirtuada. Mi preocupación es que termine sucediendo lo mismo con la ley de educación ambiental. En muchos ámbitos, luego de estos últimos cuatro años, estas cosas pueden ser tomadas a la ligera; hay muchos intereses, económicos, políticos, para que estos temas sean tomados a la ligera”.

Así las cosas, la disertante abordó lo específico de la Ley de Educación Ambiental de la Nación, de la que rescata conceptos centrales de gran importancia: “en primer lugar, a lo largo del texto sólo habla de desarrollo sustentable; por suerte no habla de desarrollo sostenible, lo cual es un gran avance. El desarrollo sostenible se centra en una concepción europea, en realidad del norte del planeta, que se basa en la cantidad de energía que utiliza cada ser humano; y tiene una medida que se llama “huella ecológica”, que es la cantidad de energía que usa cada uno de estos individuos. Es una mirada económico-política que no incluye a nuestra América ni los países de Africa y Asia; en cambio el desarrollo sustentable es mucho más amplio, ya que es transdisciplinario, no inter, sino trans-disciplinario; esto último es algo así como un paraguas que permite la confluencia de todas las ciencias, tantos las ciencias sociales como las ciencias naturales. En el desarrollo sustentable se incluye lo social, lo cultural, lo político, lo económico, lo biológico, lo físico, lo químico, lo geológico. Es decir, se hace un cruce y se plantea la idea de “problemas amplios”, en el sentido de que no hay límites geográficos; el ambiente trasciende el límite geográfico. Lo que sucede en el Amazonas nos repercute a nosotros, Lo que sucede en Chile, a ambos lados de la Cordillera hay los mismos sistemas, por lo que la contaminación en Chile también puede perjudicarnos acá.

Este razonamiento permitió, al final, un debate sobre la forma en que en Mendoza (y nos enteraríamos que así es en todo el país), sólo los geólogos se creen con autoridad para opinar sobre minería o petróleo, dejando a un lado a los sociólogos, biólogos, arqueólogos, paleontólogos, antropólogos que se ocupan de las consecuencias humanas de esas actividades. Basta leer informes como el proyecto Hierro Indio (https://issuu.com/fade3/docs/fade_hierro_indio, descartado por “inconducente” por las autoridades y https://issuu.com/fade3/docs/informe_gral._alvear_hierro_indi, que tuvo el mismo destino)  para darnos cuenta de que hay actividades proyectadas que no tienen en cuenta esta concepción de lo transdisciplinar. Es  opinión firme del autor de esta comunicación, basada en la experiencia de campo, que los proyectos económicos en general, los proyectos de ordenamiento territorial, todos ellos están pensados sin tener en cuenta los intereses de las personas que habitan los territorios. Neuquén y Mendoza ya son dos ejemplos macabros de ello.

Sigamos con la exposición de la prof. Grinschpun: “No tenemos paisaje natural, que dejó de existir desde la segunda revolución industrial; el paisaje actual, mundial, está mediado, intervenido, modificado, por las sociedades humanas. Esta ley, la de educación ambiental,  entonces, tiene una ventaja importante. Estará en nosotros ayudar a que esto se desarrolle; si no, quedará en manos de otros intereses”.

Una crítica que se le ha hecho a la ley es que no establece pautas presupuestarias para su puesta en práctica. Yo digo que la educación ambiental no requiere de un estipendio específico. El problema es cómo enseñar desde la perspectiva ambiental”, lo cual se entiende como rediseñar las curricula de todas las materias, sólo eso.

De nuestra parte, pusimos por caso el de “Memoria Verde”, libro de Antonio Elio Brailovsky, que hace ya mucho tiempo planteaba releer la historia argentina desde lo ecológico: cómo la ganadería en la pampa húmeda terminó con los altos pastizales o cómo la vitivinicultura convirtió en desierto el este de Mendoza. Se lo planteamos a Grinschspun, quien nos respondió que sí, pero que Brailovsky tenía una visión muy sesgada de la Historia y pregonaba un “ecologismo de ONGs”.

El problema está en la formación docente, donde hoy aún los docentes reciben una formación altamente positivista, disciplinar y eso hace que cueste coordinar a profesores de Física, Química, Biología e Historia o Sociología o Filosofía. Esto se soluciona con sencillez:  los conceptos que están pautados en los diseños curriculares de todo el país desde 1920 o antes, no se han modificado; sólo hay que modificar eso”. A modo de ejemplo, recuerda que en 1992 ya ella había fabricado con unos alumnos una cocina solar. La práctica llevó a los niños a preguntarse por qué no hay un mayor aprovechamiento de la energía solar y entonces eso permite estudiar el fenómeno físico de la reflexión de luz en relación con la economía, con las necesidades humanas.

Segñún la disertante, hay que dejar de lado la escisión entre hombre-sujeto y naturaleza-objeto: “el ambiente no es un mero escenario”. Hombre y ambiente no son entidades separadas, escindidas, desligadas. La re-ligazón debe partir de una modificación en la formación de los docentes de todos los niveles. “Es muy difícil incluir lo ambiental en los libros de texto, pero debe haber un tamiz ambiental a todas las materias; debe haber una educación para la transición ecológica, deben integrarse las ciencias duras y las ciencias sociales”.

Recordó a Rolando García, científico en su momento apaleado durante la Noche de los Bastones Largos (1966 dictadura de Onganía), quien sostuvo que “el problema del hambre no es científico, sino político”, y recordó a otro grande de las ciencias de esa época, Oscar Varsavsky (“Ciencia, Política y Cientificismo”, recomendamos su lectura, N del A), quien insistió en que los científicos eligen (o los obligan a elegir) qué temas van a investigar. Luego entonces, “no es lo mismo el desarrollo científico financiado por el Estado que el desarrollo científico financiado por corporaciones privadas transnacionales

Para la expositora “hay un gran abismo entre la enseñanza impartida y las necesidades de los docentes en ejercicio, los ciudadanos en general y el conjunto de las sociedades.  Las conclusiones a las que llega Giordan (1995) resumen las líneas esenciales de este balance negativo y nos permiten comenzar a pensar sobre la necesidad de realizar un trabajo” (En “La educación ambiental: guía práctica. Serie Fundamentos, Colección Investigación y Enseñanza, Díada Editora, Sevilla España (1995)-)

Tenemos que comenzar a pensar sobre la necesidad de realizar un trabajo que tenga en cuenta el recorrido realizado por nuestros alumnos/as y que tiene como resultado concepciones sesgadas, recortadas y en  muchos casos erróneas sobre la noción de ambiente. Indagar e indagarnos sobre las concepciones más profundas que tenemos los docentes a cargo de la formación de los futuros maestros y los docentes en ejercicio permitirá entender los modelos que se llevarán próximamente a las aulas de los diferentes niveles de escolaridad, en tanto también como concebirnos como “formadores de formadores” (como educadores o ciudadanos en general) modificar las barreras que se establecen entre las disciplinas incorporando así el paradigma de la complejidad y el reduccionismo para el análisis del ambiente. Romper con la falsedad de la neutralidad en la investigación y rescatar la idea de la provisoriedad de los modelos científicos”.

Respecto de cómo situar su postura en medio de la “ola verde” actual, relacionó las distintas corrientes de pensamiento ambiental:

Según las distintas corrientes, podemos centrarnos en “la relación con la naturaleza”, o en la “conservación” de los recursos, tanto en lo que concierne a su calidad como a su cantidad: el agua, el suelo, la energía, las plantas (principalmente las plantas comestibles y medicínales) y los animales (por los recursos que se pueden obtener de ellos), el patrimonio genético, el patrimonio construido, etc. Cuando se habla de “conservación de la naturaleza”, como de la biodiversidad, se trata sobre todo de una naturaleza-recurso. Encontramos aquí una preocupación por la “gestión del medio ambiente”.

En tercer lugar tenemos una corriente surgida hace 50 años “en la que el medio ambiente está sobre todo considerado como un conjunto de problemas. Esta corriente adopta la visión central de educación ambiental propuesta por la UNESCO en el marco de su Programa internacional de educación ambiental (1975-1995). Se trata de informar o de conducir a la gente a informarse sobre problemáticas ambientales así como a desarrollar habilidades apuntando a resolverlos. Como en el caso de la corriente conservacionista / recursista, a la cual la corriente resolutiva está frecuentemente asociada, se encuentra aquí un imperativo de acción: modificación de comportamientos o proyectos colectivos. Debe estar centrada en el estudio de problemáticas ambientales”.

En cuarto lugar, la corriente sistémica “permite conocer y comprender adecuadamente las realidades y las problemáticas ambientales. El análisis sistémico permite identificar los diferentes componentes de un sistema ambiental y de poner en relieve las relaciones entre sus componentes, entre las cuales las relaciones entre los elementos biofísicos y los elementos sociales de una situación ambiental. Este análisis es una etapa esencial que permite obtener en seguida una visión de conjunto que corresponde a una síntesis de la realidad aprehendida. Se accede así la totalidad del sistema ambiental, cuya dinámica se puede percibir y comprender mejor, los puntos de ruptura (si los hubiera) así como las vías de evolución”.

Luego, “la corriente científica pone el énfasis en el proceso científico, con el objetivo de abordar con rigor las realidades y problemáticas ambientales y de comprenderlas mejor, identificando más específicamente las relaciones de causa a efecto. El proceso está centrado en la inducción de hipótesis a partir de observaciones y la verificación de hipótesis por medio de nuevas observaciones o por experimentación”.

Finalmente, la corriente humanista pone énfasis en la dimensión humana del ambiente, construido en el cruce entre naturaleza y cultura. El ambiente no es solamente aprehendido como un conjunto de elementos biofísicos que basta con abordarlos con objetividad y rigor para comprender mejor, para poder interactuar mejor. Corresponde a un medio de vida, con sus dimensiones históricas, culturales, políticas, económicas, estéticas, etc. No puede ser abordado sin tener en cuenta su significación, su valor simbólico. “Patrimonio” no es solamente natural, es igualmente cultural: las construcciones y ordenamientos humanos son testigos de la alianza entre creación humana, los materiales y las posibilidades de la naturaleza. La arquitectura se encuentra, entre otros, en el centro de esta interacción. El medio ambiente es también el de la ciudad, de la plaza pública, de los jardines cultivados. Obviamente que hay otras corrientes (moral / ética, bio-regionalista, práctica, feminista,  etnográfica, entre otras)”

A modo de síntesis de esta primera parte, para Grinschpun “La ideología del desarrollo sostenible, que conoció su expansión a mediados de los años 1980, ha penetrado poco a poco el movimiento de la educación ambiental y se impuso como una perspectiva dominante.  Para responder a las recomendaciones del Capítulo 36 de la Agenda 21, resultante de la Cumbre de la corriente de la sostenibilidad / sustentabilidad Tierra en 1992, la UNESCO reemplazó su Programa Internacional de Educación Ambiental por un Programa de Educación para un Futuro Viable (UNESCO 1997), cuyo objetivo es el de contribuir a la promoción del desarrollo sostenible. Este último supone que el desarrollo económico, considerado como la base del desarrollo humano, es indisociable de la conservación de los recursos naturales y de un compartir equitativo de los recursos. Se trata de aprender a utilizar racionalmente los recursos de hoy para que haya suficientemente para todos y que quede para asegurar las necesidades del mañana. La educación ambiental deviene una herramienta entre otras al servicio del desarrollo sostenible. Según los partidarios de esta corriente, la educación ambiental estaría limitada a un enfoque naturalista y no integraría las preocupaciones sociales y en particular las consideraciones económicas, en el tratamiento de las problemáticas ambientales. La educación para el desarrollo sostenible permitiría paliar esta carencia. Desde 1992, los promotores de la proposición del desarrollo sostenible predicaban una “reforma” de toda la educación para estos fines. Se trataba de instaurar una “nueva” educación. En un documento titulado “Reforma de la educación para un desarrollo

La construcción de una racionalidad ambiental implica la formación de un nuevo saber y la integración interdisciplinaria del conocimiento para explicar el comportamiento de sistemas socioambientales complejos”… dice la expositora citando a Enrique Leff. “El saber ambiental, sustentabilidad, racionalidad, complejidad, poder” PNUMA, Siglo XXI, pág. 180

La sustentabilidad implica hacernos cargo de la osadía del pensamiento para repensar la Argentina. El abordaje desde una perspectiva multidimensional que permitirá articular la problemática territorial en consonancia con las identidades culturales, abrirá los cauces para el armado de una relación entre política, cultura, economía, tecnología y naturaleza”, afirma, para luego preguntarse, nuevamente, “cómo hacerlo desde las aulas”, y recurre nuevamente a la transdiciplinariedad y entender que las ciencias no son neutrales.

La expositora no le esquivó el bulto a la situación política mundial y a las dificultades para poner en práctica estas ideas, y disparó frases como “energúmenos hay en todo el mundo, y así tenemos el caso de VOX en España; así que tendremos que ponernos los guantes de box y subirnos al ring

Obviamente que aquí no agotamos lo expuesto, ya que luego vino el intercambio con los pocos asustentes.

El video completo puede verse en https://www.facebook.com/carlos.benedetto.35/videos/1305506573593158

Gentileza:

Carlos Benedetto

lamartinezbaca.centrodeestudios@gmail.com

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