San Rafael, Mendoza miércoles 01 de diciembre de 2021

Thays y la yerba mate – Por:.Beatriz Genchi

Carlos Thays fue jardinero, horticultor, ambientalista, además de artista y científico, y su historia en la Argentina comenzó en 1889 cuando llegó por un proyecto de dos años y se quedó para siempre en el país.

En 1891 lo nombraron director de Parques y Paseos de la Ciudad de Buenos Aires, pero no fue elegido “a dedo” y mucho menos por acomodo. Dijo que solo aceptaría el cargo si ganaba un concurso público abierto a especialistas de todo el mundo y así fue. Se impuso con un proyecto de desarrollo paisajístico urbano que proponía convertir Buenos Aires en un gran espacio verde lleno de nuevas especies que dispondrían de flores todo el año.

Apasionados por el verde Thays y su familia, armaron su hogar dentro del Jardín Botánico de Buenos Aires, en esa casita que todavía se conserva y donde hoy funcionan las oficinas administrativas. Pero la casa no solo era refugio familiar, sino también el lugar donde el matrimonio creó un centro científico de relevancia internacional, dedicado al estudio no solo de la flora de la ciudad sino también de toda la Argentina y el mundo.

Con paciencia de artesano Thays criaba los árboles en el vivero del Jardín Botánico donde planificaba cómo plantarlos luego ya sea en los nuevos espacios verdes de la ciudad como de todo el país.

Thays había desarrollado una obsesión particular: la de lograr la germinación de la yerba mate, un secreto vegetal que habían logrado desarrollar los jesuitas, pero que se había perdido con su expulsión.

Cuando los españoles llegaron a América (y particularmente cuando los jesuitas llegaron a Misiones) ‘descubrieron’ la difusión continental que había alcanzado el mate de calabaza y bombilla: se conoce el dato de que hubo yerbales silvestres en Ecuador y Perú, y se sabe que lo tomaban en Santa Cruz de la Sierra. Y que fue, además, a mediados del siglo XVII cuando los jesuitas develaron el secreto de la misteriosa germinación de las semillas de yerba, descubriendo que solamente germinan aquellas semillas que han pasado por el sistema digestivo de los tucanes y así establecieron sus plantaciones en las reducciones en Misiones

En 1895, Thays recibió desde Paraguay las primeras semillas y gajos de yerba mate, y observó cómo maduraban las semillas en el aparato digestivo de (a falta de tucanes) las gallinas; e introdujo un método que imitaba a la naturaleza al hacerlas germinar sometiéndolas a una prolongada inmersión en agua a elevada temperatura. Por entonces la señora de Thays hervía en unos tachos en el Botánico las semillas, probaron hasta encontrar cómo era el modo en que germinaban las semillas de Ilex paraguayensis, ya no en los yerbales silvestres sino en un cantero del Jardín Botánico del barrio de Palermo en Buenos Aires.

La insistencia del matrimonio Thays dio resultados finalmente y el Ministerio de Agricultura distribuyó en toda la Mesopotamia el método para germinar la planta.

Eso hizo posible que surgiera la industria yerbatera en toda la región Mesopotámica, tal como la conocemos hoy. Especialmente esto se dio en Misiones, lugar muy ligado a la vida de Thays y donde trabajo mucho, ya que fue el impulsor de la creación del Parque, luego llamado Nacional Iguazú, ya que todavía no se habían creado tales parques.

Hoy en día el yerbal original sigue estando ubicado en el mismo sitio, el Cantero 126- donde Carlos Thays plantó la yerba mate en el Jardín Botánico de Buenos Aires en 1896 para luego llevarla a la Mesopotamia argentina y ser la principal industria aun hoy en esa región.

Gentileza
Beatriz Genchi – beagenchi@hotmail.com

Museóloga-Gestora Cultural-Artista Plástica.

Puerto Madryn – Chubut.

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