San Rafael, Mendoza sábado 25 de septiembre de 2021

Cortesana en Japón -Por:.Beatriz Genchi

Cuando se habla de Geishas, muchas veces se cae en el error de creer que son prostitutas; en medio, nos encontramos con las Oiran, cortesanas de alto rango que surgieron al principio del Período Edo (166-1868).

Eran niñas vendidas a burdeles situados en los denominados barrios de placer, como Shimawara en Kyoto, Simmachi en Osaka/Edo y su función no era solamente sexual, aunque sí era la final.

Las llamadas Kamuro, eran las niñas de unos 10 años de edad que eran vendidas por sus padres al dueño del burdel y que finalmente era retribuida con los trabajos sexuales que ella hacía durante el período como Oiran.

La política de control del Gobierno durante esa época, donde los burdeles estaban separados por muros a cierta distancia de la ciudad y los hombres separaban a su esposa de la diversión sexual.

Pero había que tener un poder adquisitivo muy alto para hacerse con los servicios de una Oiran, ya que a parte de sus conocimientos como artista, equiparables a las Geishas, estaban adoctrinadas en las técnicas sexuales, desde la seducción hasta el acto sexual propiamente dicho.

Durante el Período Edo se prohibió la prostitución y solamente los más acaudalados podían contratar los servicios de una Oiran; pero no hay que confundirse. Cualquier niña no podía ser una Oiran. Sólo aceptaban a las niñas más bellas y si no llegaban a lo que se esperaba de ellas, eran expulsadas y se convertían en prostitutas.

Hay quien dice que fueron las precursoras de las Geishas dadas las fechas de aparición de ambas, aunque lo que sí es cierto, son sus diferencias a la hora de vestirse: la cantidad de adornos en el pelo, los colores llamativos de los kimonos y el obi era atado por delante para facilitar el quitárselo. Los zapatos no eran unas sandalias de color oscuro (normalmente negro) con plataformas de 15 a 20 centímetros para que el kimono no tocara el suelo (el nombre con el que era conocido el kimono era uchikake. De seda y las mujeres lo usaban como traje de novia. He ahí su hermosura).

A la hora de maquillarse, usaban plomo para el blanco del rostro y sólo se pintaban el labio inferior; el cuello se pintaba con 3 rayas blancas.

Dado lo ornamentado de sus trajes (a veces para parecer que llevaban más kimonos debajo, lucían varias capas de telas distintas en el cuello) y la altura de sus plataformas, necesitaban de todo un séquito para salir, compuesto principalmente por kamuro, todas vestidas de rojo.

La jerarquía empezaba con las Yuuu, el tipo de Oiran más bajo e igualado muchas veces con las Hashi (prostitutas o las expulsadas), continuaba con las Shinzo que traducido viene a ser recién hecho, eran las niñas de edades comprendidas entre los 13 a 23 y que servían como asistentes de cortesanas de mayor rango. Las Heyamochi eran las precursoras de las Zashikimochi que ya tenían un pequeño departamento donde entretener a su clientes. Tsukemawashi , la Oiran de menor rango y que podía ser contratada sin cita previa; Chûsan eran exhibidas en las casas de té hasta alcanzar el rango de Yobidashi chûsan , donde era necesario tener cita previa.

Finalmente llegan a ser Oiran o Tayû (nombre que se les daba antes del año 1750) y tiene dos shinzo y dos kamuro a su servicio.

Dado el alto precio que cobraban, cada vez fueron más los clientes que se decantaron por las Geishas y la última Oiran data de 1761.

Gentileza: 
Beatriz Genchi – beagenchi@hotmail.com
Museóloga – Gestora Cultural – Artista Plástica.
Puerto Madryn – Chubut.

 

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