San Rafael, Mendoza lunes 21 de junio de 2021

Tejedores de agua- Por:.Beatriz Genchi

Por siglos, los pobladores de las islas del Pacífico usaron canoas ligeras para moverse entre los cientos de islas y atolones que conforman las actuales Micronesia, Melanesia y Polinesia. Estas expediciones entre islas de baja altitud las hacían sin instrumentos de navegación, armados únicamente con conocimiento pasado de generación en generación. Para ello se educaban con mapas de algo inimaginable para otros marinos: los patrones de las olas.

Este tipo de cartas tejidas llamadas rebbelieb se usaron durante siglos, pero no como un mapa al que estamos acostumbrados. No están hechos a escala, sino que contienen información sobre la ubicación de las islas y cómo encontrarlas por medio del camino que el océano “construye” para el navegante. Los palos representan las corrientes oceánicas, el oleaje y los patrones de viento entorno a las islas, representadas por conchas marinas.

Cuando el oleaje profundo del océano choca con las islas, parte de la energía se refleja en las olas de la superficie. A medida que el oleaje pasa por una isla, las olas rebotan al chocar contra ella o se doblan en un patrón cruzado al pasarla, cambiando la forma de la marea. Los navegantes oceánicos modelaban estos patrones de onda creando con palos diseños de líneas rectas y curvas. Estas particulares cartas náuticas las usaban para preparar los viajes y enseñar a los nuevos marinos, mas no se llevaban a bordo por seguridad, generalmente la memorizaban en una canción.¡Era conocimiento muy valioso! Todo debía estar en la cabeza al momento de acostarse en la proa de la canoa y sentir, literalmente, cada movimiento de la embarcación, concentrándose en la refracción y flexión del oleaje tras chocar con las lejanas islas de la región.

El uso de rebbeliebs y la navegación por oleaje disminuyó casi en su totalidad después de la Segunda Guerra Mundial. Aunque aún sobreviven pocos navegantes maestros en este arte, esta sabiduría está al borde del olvido. Estas técnicas de señalización junto con métodos de construcción de canoas, llamadas va’a en varios países, se han mantenido como secretos del gremio. En general cada isla mantiene un gremio de los navegantes que tienen un estatus muy alto, en tiempos de hambruna o dificultad estos navegantes podrían comerciar para ayudar a las personas o evacuarlas a las islas vecinas. En el día de hoy, métodos tradicionales originales de navegación polinesia se siguen enseñando en la cultura Polinesia atípica de la Isla Taumako en las Islas Salomón.

Estos pueblos también miraban el cielo, ya que desarrollaron la navegación por las estrellas como un arte. Se supone que los polinesios imaginado el cielo como el interior de una cúpula donde una estrella seguía a lo largo de un camino que pasaba sobre algunas islas. Tenían los nombres de más de ciento cincuenta estrellas. Un navegante habría sabido dónde y cuándo una determinada estrella salía y se ponía. Así los navegantes polinesios navegaban hacia la estrella que sabía que era su destino, y mientras se movía hacia el oeste con el tiempo establecía su curso por la estrella blanco que luego se convertiría en isla de destino.

Esto podrá parecer magia oscura, pero la ciencia moderna ha descubierto que los patrones en las olas son reales. Por medio de imágenes satelitales se ha comprobado que las ondas se extienden por kilómetros más allá de las islas con las que interactúan, lo que efectivamente muestra la dirección y la distancia hacia la tierra.

Gentileza
Beatriz Genchi – beagenchi@hotmail.com
Museóloga – Gestora Cultural – Artista Plástica.

Puerto Madryn – Chubut.

 

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