San Rafael, Mendoza domingo 01 de agosto de 2021

Alimentación en época invernal

Falta poco para la llegada del invierno, comienzan a sentirse las bajas temperaturas y en general se ingieren comidas con más grasas y con alto contenido calórico.

Es importante saber qué debemos comer para conservar la buena salud. La regla es que cuando baja más la temperatura, la ingesta de líquidos, verduras y frutas debe seguir siendo regular.

Un requerimiento energético alto solo debe darse cuando pasamos frío para luego bajarlo cuando estamos en un lugar cálido. Es decir, debemos elegir comidas calientes, equilibradas y armónicas para llegar a la próxima estación sin kilos de más y evitar diferentes afecciones como obesidad, trastornos gastrointestinales, enfermedades metabólicas, etc.

Consejos

Comprar vegetales y frutas de estación para obtener minerales, vitaminas y fibras.

Obtener vitamina D a partir de los alimentos ricos en calcio a diario como leche, yogurt, quesos y sus derivados seleccionando los bajos en grasa para cuidar el colesterol.

Aumentar las defensas naturales programando menús semanales equilibrados y que contengan verduras y frutas.

Alimentos que aumentan las defensas

Cebolla, ajo y puerro: tienen propiedades mucolíticas y antisépticas contra los gérmenes, bacterias y virus.

Zanahoria: rica en betacaroteno esencial para mantener saludables las mucosas y reducir los riesgos de infecciones respiratorias.

Acelga, espinaca, endivias: contienen fibra, folatos, betacaroteno y vitamina C que alivian la tos y mantienen la mucosa bronquial. El zinc que aporta la espinaca, por ejemplo, ayuda a mantener el sistema inmunológico. Se pueden consumir cocidas, al wok con aceite de oliva, en guisos con salsa de tomate casera, revueltos con claras de huevo o en tortillas al horno.

Brócoli: posee vitamina C que aumenta las defensas del organismo.

Kiwi, limón, mandarina, naranja y pomelo: las frutas ricas en vitamina C, antioxidante natural que ayuda al funcionamiento del sistema inmunológico y mejora la absorción del hierro.

Tomate: fuente de fibra y vitaminas que evitan la oxidación celular y agilizan la depuración de los productos tóxicos. Es preferible quitarle la piel antes de consumirlo.

Productos lácteos fermentados: como yogur o kéfir aumentan las defensas inmunológicas porque contienen probióticos importantes para luchar contra las infecciones. Además colaboran con el buen estado de la microbiota intestinal como barrera a muchas enfermedades.

Leche fortificada con vitamina D: es un alimento a incorporar en la dieta diaria porque en la época fría nos exponemos a una menor cantidad de rayos solares y por ende, podemos llegar a padecer deficiencia de esta vitamina, ocasionando o acentuando problemas óseos.

Frutas secas: son recomendables en personas mayores por la descalcificación en los huesos, sobre todo en mujeres que se encuentran en postmenopausia y en niños. Deben consumirse frescas porque por su alto contenido graso se ponen rancias.

Agua: mantener la hidratación bebiendo 2 litros diarios de agua, infusiones o jugos naturales para favorecer las funciones metabólicas del organismo y mejorar el tránsito intestinal.

Pescados como salmón, atún y caballa: con su aporte de vitamina D evitan la deficiencia de la “vitamina del sol” durante los meses más fríos. Se sugiere consumirlos al menos tres veces por semana.

 

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