San Rafael, Mendoza sábado 19 de junio de 2021

Cabrera: «Debemos profundizar la reflexión sobre el sentido que construimos desde el fotoperiodismo»

"Aun hoy aprendo a mirar", acepta Eva Cabrera. «Aun hoy aprendo a mirar», acepta Eva Cabrera.

En un mes, Eva Cabrera quedará al frente de la Asociación de Reporteros Gráficos de la República Argentina (Argra), entiende al fotoperiodismo como «un oficio de búsqueda permanente», en el cual «la exploración siempre parte de una mirada interior que nutre al registro fotográfico» que es realizada en cada cobertura.

Profundizar la reflexión sobre el «sentido» colectivo de las imágenes producidas y divulgadas a diario, y apuntalar mayores y mejores oportunidades profesionales para las mujeres y géneros disidentes son dos de los objetivos centrales que Eva Cabrera promoverá en su gestión al frente de la Asociación de Reporteros Gráficos de la República Argentina (Argra), que comienza el mes próximo y que la convertirá en la primera fotorreportera en tener esa responsabilidad institucional en los 80 años de esa organización.

Cabrera señala que las fotografías periodísticas tomadas a diario contribuyen a cincelar el «sentido» de lo cotidiano y de lo que está llamado a trascender, y sostiene que medios públicos como Télam, donde trabaja desde hace cuatro años, tienen una responsabilidad singular e ineludible en dar cuenta -«respetando y promoviendo derechos», acota- de aquellos sectores y aquellas tramas sociales que suelen caer en la estigmatización de los medios comerciales.

En la nueva conducción de Argra, además de Cabrera, Sebastián Vricella ocupará la vicepresidencia; Lucía Merle, la secretaría; y Nicolás Borojovich, la tesorería.

«Mamelucos blancos, antiparras y multiplicidad de barbijos, cuando no la falta de ellos. La dificultad propia que tienen los aislamientos en las barriadas. Un albergue de estudiantes universitarios convertido en hospital de campaña. Rostros cansados. El descuido en los bares frente a aquellos que desde hace meses están guarecidos en sus casas», responde Cabrera al ser consultada en la entrevista con Télam sobre cuáles son las imágenes que definen este tramo de la era pandémica.

«Aún hoy sigo aprendiendo a mirar», revela quien «batalla» el oficio de fotorreportera desde hace 28 años, cuando ingresó al diario Hoy, de La Plata, tras presentar, impulsada por una amiga, un portfolio «muy básico», dice, munido de un puñado de imágenes familiares y campestres, algunas de ellas tomadas en su adolescencia.

Cabrera entiende al fotoperiodismo como «un oficio de búsqueda permanente», en el cual «la exploración siempre parte de una mirada interior que nutre al registro fotográfico» que es realizada en cada cobertura.

Sin proponérselo, al menos a sabiendas, esa búsqueda comenzó a sus 14 años, cuando con la Kodak Fiesta de su madre registraba escenas familiares, primero, y amaneceres, atardeceres, patas de caballos y talas, después. «Todavía tengo guardadas muchas de esas imágenes», dice con emoción.

Siete años pasaron desde entonces hasta que compró su primera cámara réflex, mientras que solía interesarse por las fotografías que publicaban los medios gráficos de aquellos años y, en particular, las que poblaban Página/12, «un medio que a poco de nacer cambió la estética fotográfica del periodismo».

«Mi gran escuela -responde Cabrera- fue aprender fotoperiodismo al mismo tiempo que iba haciéndolo, en mi caso en el marco de la tarea cotidiana de Hoy. A eso fui sumando mi interés por conocer la obra de determinados reporteros gráficos, de los ‘grandes’, como suelo decir».

Tras su paso de 14 años por Hoy, la futura presidenta de Argra se desempeñó, entre el 2008 y el 2014, como reportera gráfica primero y editora después del diario platense Diagonales. También trabajó en la Facultad de Periodismo, de la Universidad Nacional de La Plata. Desde 2017, integra el plantel de Télam, con base en la corresponsalía que esta agencia tiene en la capital bonaerense.

Cabrera cuenta que fue -y es- en esas y otras tareas, así como a través de compañeros, entre los que menciona a Daniel Forneri, que le enseñaron a fotografiar «el fútbol y el turf», como fue aprendiendo el oficio.

Télam: Más allá de lo técnico, ¿qué es lo esencial del aprendizaje que experimentó en todo este tiempo?

Cabrera: Que aprender a mirar lleva toda una vida. Una va mirando distinto a través del tiempo. El nuestro es un oficio de búsqueda. Hay fotos que hay que tener y otras que surgen de una búsqueda más profunda. Por citar un ejemplo, cuando hay una marcha, el registro de la cabecera tiene que estar sí o sí. A partir de allí, el fotorreportero debe hurgar el hecho, buscar entre sus imágenes posibles. Si en este oficio todas y todos buscamos lo mismo, estamos perdidos. La foto es búsqueda. En ocasiones encontrás, en otras no. Algunas situaciones pueden ser más ricas que otras, pero la riqueza está siempre. Hay que salir en su búsqueda.

T: ¿Cómo fue transformándose su mirada en estos años? ¿Qué permanece y qué mutó?

C: Yo miro algunas de mis imágenes antiguas, esas que me parecían interesantes, y hoy las encuentro espantosas. Lo que quiero señalar es que el registro y sus lecturas posteriores van cambiando con el tiempo. Sigo aprendiendo a mirar aún hoy y veo cómo mi registro evolucionó desde algunas primeras imágenes básicas hasta las actuales que tienen cierta complejidad. A veces regreso enojada de una tarea porque siento que no encontré la imagen que me hubiese encantado tener; otras veces tomo una muy buena foto y recién me doy cuenta de eso al momento de bajarla (de la cámara a otro dispositivo). La mirada del fotorreportero, al momento del registro y al momento de edición, es política.

T: ¿Cómo se manifiesta lo político en lo fotográfico?

C: Desde el momento en que levanto la cámara y coloco mi ojo en el visor, decido qué queda dentro y qué afuera de la composición. Y esas decisiones están atravesadas por todo lo que es una. Son decisiones políticas el plano, el campo visual. Su elección sintetiza una reflexión fugaz, pero reflexión al fin.

T: En alguna ocasión reflexionó que en la construcción de la imagen periodística hubo antes un trabajo de mirada interna, que la mirada pública se nutre en una mirada interior.

C: Sí, la introspección es parte de la reflexión de la mirada fotográfica porque nosotras y nosotros somos comunicadores que producimos sentido. Una construye imágenes con todo lo que es, con todo lo que ha leído, con toda la música que ha escuchado, a partir de las imágenes de otros, con todo lo que siente y piensa. Todo el bagaje que una lleva forma parte de las imágenes que produce.

T: ¿Qué reflexiones, al interior del colectivo de fotorreporteros, provocó el trabajo de todo este tiempo en pandemia?

C: Somos cada vez los compañeros y compañeras que reflexionamos en torno a las imágenes que producimos y las prácticas a través de las cuales las hacemos. Nosotras y nosotros construimos sentido. Por eso es importante detenernos a pensar qué hacemos cuando hacemos fotos, qué registro del otro tenemos, cuán cuidadosos somos del otro, y también de nosotros mismos. La mayoría de nosotras y nosotros seguimos saliendo a la calle, en plena pandemia, para dar cuenta de lo que acontecía. Hemos puesto nuestro cuerpo.

T: ¿Qué aporte cree que hacen, desde lo fotográfico, medios públicos como Télam a esa construcción de sentido?

C: En su condición de agencia de bandera, Télam tiene una responsabilidad particular en informar fotográficamente lo que está aconteciendo, poner foco en aquellos hechos, aquellas tramas y aquellos colectivos sobre los cuales no se posa la mirada de otro tipo de medios.

T: ¿Qué proceso y aspiración sintetiza su elección al frente de Argra?

C: Mi nombramiento es producto de una construcción colectiva que lleva años en Argra. Tiene mucho que ver con la decisión que tomamos en la actual comisión directiva, que finaliza su mandato el 1 de junio, de haber conformado una comisión de género. Una de sus primeras decisiones fue profundizar el conocimiento de las compañeras y compañeres de todo el país. Las mujeres y las identidades LGBTIQ+ somos minorías en este campo porque las empresas, a la hora de contratar, priorizan a los varones. Argra es un reflejo de la sociedad en la que vivimos. De un colectivo de entre 700 y 800 asociados, las mujeres y otras identidades representamos entre el 12 y el 13 por ciento. La desigualdad es una cuestión cultural. No obstante, venimos haciendo un trabajo para promover la igualdad de género. El laburo fundamental para nosotros es construir políticas de género dentro de Argra y que esto sea transversal.

T: ¿Qué otros objetivos se ha puesto la gestión que tomará funciones el mes próximo?

C: Queremos promover una mayor capacitación al interior de nuestro colectivo, avanzar en la muestra anual en el marco de la pandemia, el anuario. Iremos paso a paso. Vamos a gestionar con fuerza porque estamos en un momento de muchos compañeros y compañeras sin trabajo.

Telam
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