San Rafael, Mendoza lunes 21 de junio de 2021

Al gran Pueblo Argentino…Salud!!….Salud? – Por:.Dr. Oscar Arrieta

Nuestro himno con absoluta dignidad y fervor clama:

Oíd, Mortales, el grito sagrado:

¡Libertad! ¡Libertad! ¡Libertad!

¡Oíd el ruido de rotas cadenas:

ved en trono a la noble Igualdad!

Ya su trono dignísimo abrieron

las Provincias Unidas del Sud

y los libres del mundo responden:

¡Al gran Pueblo Argentino salud!

Sean eternos los laureles

que supimos conseguir:

coronados de gloria vivamos

o juremos con gloria morir.

El Himno Patrio, es uno de los símbolos  más claro que todos podemos decodificar, representa la unión entre compatriotas, la fortaleza y coraje de los fundadores de nuestra Nación, el orgullo de pertenecer, una clara mención y descripción de lo que somos, de lo que queremos ser, de lo que diariamente somos capaces de construir para el bien común. No es casualidad que entre sus estrofas encontremos conceptos como Libertad, Igualdad, Dignidad, y  la Gloria como obligación vital.

A más de 200 años de vida de nuestra Patria, el 2021 nos encuentra nuevamente en el contexto de una pandemia que ha significado para muchos la muerte, dolor, enfermedad, pobreza. Y en forma colectiva, instituciones públicas, funcionarios, modelos de gestión, ideologías sumergidas en crisis dicotómicas estériles que han significado mayor desasosiego, descreimiento y debilidad.

Cuanto ha prevalecido la ignorancia sobre la ciencia, determinando la pérdida de la libertad que nos trae el saber,

Cuanto ha prevalecido el egoísmo e intereses personales y partidarios sobre el bien común, trayendo como consecuencia la pérdida de igualdad y solidaridad,

Cuanto ha prevalecido la confusión, discusiones vanas improductivas perdiendo hasta la dignidad social al permitir la proliferación de horrores conceptuales, dañando directamente a la fraternidad como valor ineludible en una sociedad humana,

Cuanto ha prevalecido el dolor, la muerte sobre la Gloria….

Hoy, los valores fundacionales de nuestro País son recordados, y desde el sector Salud se libra una batalla que no puede ser peleada desde la soledad. Como tampoco debe ser usada con otros fines que no sea la construcción y logro del bienestar bio-psico-social de toda nuestra comunidad.

El colapso del sistema sanitario que nuestra sociedad ha diagramado, planificado, construido e incluso aceptado, ha puesto en evidencia su frágil situación. La fragmentación de servicios, la baja disponibilidad de recursos, tanto  humanos como materiales, nos muestran como la gestión política, ha seguido en sus decisiones un viejo lema “la salud no gana elecciones”, basados en encuestas donde problemas sanitarios nunca se ubican dentro de las cinco inquietudes principales. Por supuesto que no son todos, que hay y han existido excepciones a lo largo de nuestra historia y presente, y paralelamente, todos nosotros como sociedad, al haber permitido y consentido esta realidad, nos hace solidariamente responsables.

Nuestro aporte como ciudadanos, quizás cambie en el momento de que empecemos a valorar la salud como tal, y no en el momento de perderla. Paradójicamente, el estar saludables nos hace olvidar de su importancia, y solo al caer presos de la enfermedad y sintiendo la vulnerabilidad de ese estado, recién en ese instante, la salud se vuelve valiosa.

La debilidad institucional, y funcionarios distraídos en militancia partidaria sin hacer honor al puesto y obligaciones sociales que su accionar debería demostrar, lesionan gravemente la unidad de un pueblo que necesita de líderes idóneos y prestos a construir esa Libertad, Igualdad, Dignidad y Gloria que nuestros fundadores con orgullo gritaban al mundo entero, que solo desde la salud puede lograrse.

Gentileza:

Dr. Oscar Arrieta

Médico Cardiólogo

MP 7710

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