San Rafael, Mendoza jueves 22 de abril de 2021

No es economía versus salud, es amor fraternal – Por:.Dr. Oscar Arrieta

Tenemos en frente nuestro una situación que ya vivimos, y como un «deja vu» insistente volvemos a plantear la realidad desde el punto de vista de dicotomías, grietas que a primera vista parecen insalvables, como si de eso se tratara la vida. Volvemos a plantear una lucha conceptual entre la salud y lo económico como si todo se centrara en ello o como si fueran las únicas variables a tener en cuenta en nuestras decisiones, tanto personales como sociales. Es claramente un error.

Nuestra visión e interpretación de la realidad está muchas veces planteadas desde dualidades, River-Boca, Feo-lindo, caliente-frío…. Será por eso que quienes buscan alimentarse del fanatismo e irracionalidad encuentran en esta tendencia terreno fértil para la confusión y caos donde hay claros ganadores y también perdedores? Acaso la pobreza no es generadora de enfermedad? Acaso la enfermedad no es generadora de pobreza? Si solo nos detuviéramos a pensar y reflexionar un poco podríamos ser capaces de entender que nuestra realidad es mucho más compleja que discursos extremistas que pretenden atomizar la discusión.

En Malargüe tenemos una ventaja clara por sobre otros sitios: nos conocemos. Cada nombre tiene su rostro, su historia, somos una comunidad en la cual nos conocemos. Tanto es así, que el dolor de los que nos dejaron por culpa de este virus, nos quema. Eso nos facilita entender que cuando nos cuidamos, también estamos cuidando a don Juan, a doña Juana, a nuestro vecino, a nuestro hermano. Como podríamos no cuidarnos, si al no hacerlo pondríamos en riesgo a nuestra propia sangre, a nuestra propia comunidad, a nuestra propia historia? No somos solo números que en un comunicado pleno de letras sin afecto alguno nos dice cantidad de muertos y a la vez nos pretende tranquilizar con excusas como “contaba con comorbilidades pre existentes”, como sugierendonos que aceptemos la no naturalidad de una vida cercenada precozmente.

Si no cuidamos de nosotros, y simultáneamente no estamos cuidando al otro, no solo se cae la salud, se cae también  lo económico. Y como lo mencioné al principio, si se cae lo económico se cae la salud…entonces? Si queremos preservar la salud, cuidemos de la economía, si queremos preservar la economía cuidemos de la salud. Entonces?

Capitalicemos nuestras ventajas, nuestras virtudes que como comunidad hemos puesto ante tantas crisis, como cuando un vecino nos ha necesitado la solidaridad de Malargue ha estado presente siempre. Hoy no es la excepción, no nos perdamos en discusiones estériles que solo nos dañan como sociedad, sino que avancemos hacia un trabajo integral, donde cada uno debe ser responsable.

Vencer a este virus no es simple, precisa de nosotros que pongamos nuestras virtudes en práctica, no solo en discursos, sino en hechos claros y precisos en cada uno de los roles que desempeñamos, como padres, hijos, hermanos, clientes, comerciantes, banqueros, dirigentes, policías, enfermeros, amigos, etc, etc, etc.

Todos los días podemos ver como nos hemos relajado, como no respetamos las indicaciones de prevención, en reuniones de amigos, familiares, fiestas clandestinas, en comercios, en la calle, en hospedajes turísticos…. Debemos tener en conciencia que este desinterés nos va a dañar severamente tanto en vidas humanas, en secuelas, en detrimento de la actividad económica (también!), en dolor y angustia, ya terminemos con esto.

Volvamos a cuidarnos, volvamos a proteger lo más preciado que es nuestra integridad como personas, como seres humanos que cuidamos de otros seres humanos, esa característica histórica tan presente en nuestro Malargüe que nos distingue por sobre otras sociedades.

El esfuerzo de todos, ya que de esto salimos todos como comunidad porque en soledad no hay salida alguna, se basa, se fortalece, adquiere sentido en el amor fraternal, en el respeto por el otro, en el interés en el bienestar propio y social. Si seguimos pensando y actuando en dicotomías no solo perderemos amigos, vecinos, familiares, actividad económica, sino también nuestra identidad de ser un pueblo solidario y fraternal.

Gentileza:

Dr. Oscar Arrieta

Médico Cardiólogo

MP 7710

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