San Rafael, Mendoza martes 11 de mayo de 2021

Boudou nos da cátedra – Por:. Rogelio López Guillemain

“Argentina es ese país en donde

  lo impensable se vuelve realidad”

  Imaginate que vieras tomando unas birras en la mesa de un bar a Domingo Sarmiento (DS), Deodoro Roca (DRO), Gustavo Bulla (GB) y Daniel Rosso (DR).

Vos te preguntarás: ¿y quiénes son estos personajes?  El primero fue el primer presidente argentino que entendió que la educación era la piedra fundamental para el desarrollo de un país, el segundo fue el redactor del manifiesto liminar de la reforma universitaria de 1918 y los otros dos son apenas unos nefastos adoctrinadores seriales de la UBA.

Nos acerquemos a escuchar de que hablan…

GB: Lo que queremos es que los estudiantes “reflexionen en torno a la objetividad de la información que circula a través de los medios y su relación con la democracia.  Que discutan las categorías de verdad, posverdad y construcción de lo real en el marco del relato político”.

DS: Macho, todo bien, pero ¿te das cuenta que lo que decís es una burrada contradictoria y manipuladora?  Si querés “objetividad de la información” no podés pensar en la “construcción de lo real”, ¡son conceptos opuestos!  Si vas a “construir lo real” va a ser algo subjetivo, parcial, discriminador, fantasioso, intolerante, resentido y muy lejos de lo real.  Por su parte, si lo que buscas es la objetividad de la información tenés que abandonar la ceguera relativista y dogmática de tu charlatanería posmoderna y enfrentar la verdad.  Acordate lo que dijo tu amado General (frase que le robó a Aristóteles, ya que siempre fue un Salieri al que no se le caía una idea propia) “la única verdad es la realidad”.

DR: Bueno, pero eso no es lo importante.  Lo central es que todos tienen derecho a expresarse, la libertad de expresión es un valor fundamental.

DS: ¡Sin dudas!  Y para para expresarse y defenderse Boudou tuvo varias instancias judiciales.  La Universidad debe ser más que un templo del saber, debe ser la que encabece el desarrollo de valores éticos, no la que los destruya.  Poner a dictar un seminario a un corrupto condenado en todas las instancias es una patada en las b… para los ciudadanos decentes que mantienen la universidad con sus impuestos.

DR: Todo lo que quieran, pero tenemos el apoyo de Larisa Kejval, la directora de la carrera, que dijo: “Sobre todas las cosas, porque les enseñamos a nuestros y nuestras estudiantes que todas las personas poseen derecho a expresarse y ser escuchadas”

Justo en ese momento pasaba por ahí el juez Sergio Moro, el del Lava Jato de Brasil.  Se acercó y mientras les robaba unos maníes preguntó: ¿acaso fue en defensa de esa libertad de expresión de la que hablan que me censuraron cuando quise dar la charla «Combate contra la corrupción, democracia y Estado de Derecho»?  Nadie contestó y se fue silbando bajito.

GB: También la directora dejó en claro que “la Carrera de Ciencias de la Comunicación defiende y defenderá el principio de libertad de cátedra que rige en toda la Universidad de Buenos Aires. Por lo tanto, no supervisa ni objeta las perspectivas políticas, académicas o ideológicas de sus docentes ni de las asignaturas a su cargo”.

DRO: ¡¿Qué carajo sabés vos y la directora de libertad de cátedra, pedazo de descerebrado?!  Nosotros la exigimos en la Reforma Universitaria del 18 porque la Universidad era manejada por una casta anacrónica, alejada de la ciencia, autoritaria y «fundada en el derecho divino del profesorado«.  Y me despierto ahora, un siglo después, y veo que la universidad es anacrónica porque vive en el Mayo Francés de 1968, está a años luz de la ciencia, es tan autoritaria como lo era hace un siglo y para colmo, está fundada en el derecho divino de los políticos que la tienen secuestrada.

DR: No somos quienes para hacer juicios de valores…

DRO: ¡Al contrario mi estimado descerebrado!  Ya lo dijo mi compañero de la Reforma Universitaria Horacio Valdés, perteneciente al partido demócrata: “el principio de autoridad está resentido no por el espíritu levantisco de los que lo soportan, sino por la insolvencia moral de los que lo ejercen”.  El saber sin valores éticos es algo muy peligroso, sin ética los derechos humanos desaparecen, la sociedad se desvanece y se hunde en la decadencia.

Y sin hacer mucho ruido, nos alejamos de ese bar donde el debate se convirtió en discusión.

Me quedo pensando en lo que escuchamos y recuerdo uno de los objetivos del seminario de Boudou: “reflexionar sobre cuál va a ser la ocupación principal de los periodistas: informar y opinar en una búsqueda ciclópea e inútil de la objetividad o si se borrará definitivamente la línea siempre difusa entre información y propaganda e incluirá acciones políticas, jurídicas y de inteligencia».  ¿Se entiende?  Proponen abandonar la honestidad intelectual a favor de la militancia fanática, inmoral y obediente.

La Universidad debe ser una institución intachable, imparcial y superadora.  Julio Argentino Roca, dijo al asumir la presidencia frente al Congreso: «Tengo la íntima convicción de que la base más sólida del engrandecimiento de un pueblo es la instrucción general. Por ella se eleva el nivel moral de los ciudadanos y la Nación adquiere todos los resortes que la mantienen vigorosa y fuerte».

En lo personal cuestiono que Boudou de un seminario, que Milagros Sala o Hebe de Bonafini tengan un Honoris Causa, o que un aula magma lleve el nombre de un homicida como el Che, no tiene un sesgo ideológico o político; del mismo modo me opondría a que un aula se llamase Videla o López Rega.

El problema es ético.  Quienes no respetan los valores cívicos básicos y que no son personas de bien, no tienen la estatura moral suficiente para estar frente a un alumnado.  ¿Acaso existe algún ciudadano honesto que esté feliz al saber que sus impuestos se usan para que un corrupto le de clases a su hijo?  ¿Acaso existe algún padre que sea capaz de entregar a manos de un inmoral o de un delincuente el cuidado y la formación de sus hijos?

Nadie va a salvarnos, nadie va a salvarte.  Si querés que esta decadencia termine debes asumir un deber cívico activo y no quedarte como un simple votante estacionario.  Como dijo Ayn Rand: “la cuestión no es quién me va a permitir; es quién me va a parar”.

Gentileza: Dr. Rogelio López Guillemain

 

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