San Rafael, Mendoza martes 20 de abril de 2021

Un público exigente – Por:.Beatriz Genchi

Madama Butterfly (título original en italiano) es una ópera en tres actos (originariamente en dos actos) con música de Giacomo Puccini y libreto en italiano de Giuseppe Giacosa y Luigi Illica.

Puccini basó su ópera en parte en el cuento «Madame Butterfly» (1898), de John Luther Long. también se basó en la novela Madame Chrysanthème (1887), de Pierre Loti. Según un estudioso, la ópera se basó en acontecimientos que realmente ocurrieron en Nagasaki a principios de los años 1890.

La versión original de la ópera, en dos actos, fue estrenada el 17 de febrero de 1904 en La Scala de Milán. Obtuvo muy mala recepción del público y la crítica, a pesar de la presencia de destacados cantantes en los papeles principales. Esto se debió en gran medida a que se acabó tardíamente y al tiempo de ensayo inadecuado. Hoy en día Madama Butterfly es una de las obras musicales más populares. Razones no faltan para ello.

En esa presentación de 1904, todos los autores deseaban que el estreno vaya lo mejor posible, pero este no fue el caso. El público de principios del siglo XX no reaccionaba de la misma manera que el de principios del XXI. Ya desde el principio se notaba cierta hostilidad por parte del respetable. Durante uno de las arias del primer acto Butterfly hace su aparición. El público, curtido en no pocas representaciones, comenzó a gritar que se parecía demasiado a La Boheme, aunque luego vieron que no podían estar más equivocados.

El interludio entre el segundo y el tercer acto está marcado por una pieza musical, la cual imita el sonido de los pájaros. El público, entregado como pocos, decidió que no se escuchaban suficientes animales. Para compensar este hecho comenzaron a imitar a burros, vacas, cabras y ovejas. Y así arrancó por primera vez el tercer acto de Madama Butterfly.

Antes, y no hace de ello mucho tiempo, cuando el público asistía a una ópera lo hacía para divertirse. No existía ese reverencial silencio que ahora podemos ver en un teatro de ópera (si exceptuamos las inevitables toses, que no hay manera humana de eliminar). Es decir, iban al teatro y expresaban libremente – y también groseramente – sus opiniones.

Además, no era extraño que parte del público asistente estuviera “pagado” bien por el compositor (para que aplaudieran), bien por sus detractores (para que hundieran la representación). Es lo que conocemos como claque. Seguramente aquí hubo algo de esto último.

Puccini luego de esa mala experiencia, retiró la ópera y la reescribió notablemente, al cabo de los años fueron cinco las versiones hasta llegar a la definitiva.

La imagen al revés no es un error, solo que así empezó la historia de Madama Butterfly pero por suerte eso de enderezo.

 

Gentileza:

Beatriz Genchi – beagenchi@hotmail.com

Museóloga – Gestora Cultural – Artista Plástica.

Puerto Madryn – Chubut.

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