San Rafael, Mendoza miércoles 21 de abril de 2021

Somos tan libres como saludables podamos ser – Por:.Dr Oscar Arrieta

El 21 de marzo del 2020, nos informaban del primer caso documentado de COVID en la Provincia de Mendoza. Una persona que llegaba de Italia, traía consigo el virus, que finalmente alcanzaba nuestras fronteras, integrándonos al mundo. La Pandemia no nos perdonó. Y con él se formalizó una interminable discusión acerca de procedimientos, protocolos, estrategias, tanto fue así, que posiciones irreconciliables se han mantenido hasta la actualidad.

Reportes diarios se hicieron tan comunes, tan frecuentes, que para muchos la situación se redujo a fríos números, tan distantes como tranquilizadores para aquellos que aún afirman ver conspiraciones, anulación de libertades y esfuerzos de manipulación masiva. Ideas tan alejadas de la realidad para tantos otros, que vieron como la vida les era arrebatada, como padres, hermanos, amigos, vecinos la muerte los sorprendía, trayendo dolor, angustia, desesperación, que para nada los calmaba la frase “con comórbidas previas”, como si ello justificara una muerte prematura. Incluso la enfermedad no respetó clases sociales ni oficios, solo basta mencionar como ejemplo como el mismo personal de salud se vio afectado.

La Ministra de Salud de la Provincia, nos dice que una “nueva ola” se aproxima… y de nuevo la angustia, la ansiedad aparece en el horizonte. Como sociedad, que herramientas tenemos para hacerle frente? Habremos aprendido algo de lo que sucedió durante todo un año? Es verdad que si bien muchos siguen comprometidos en el cuidado, no debemos engañarnos. Vemos con mucha frecuencia el bajo nivel de alarma en las calles, en las plazas, en reuniones, en juntadas, en restaurantes, en el camino a los colegios, en la vulneración de protocolos y consejos de prevención, se acentúa aún más el temor a que esa ola inminente pueda ser aún más severa que la que pasó.

Debemos volver a los recaudos, debemos retomar con nuestros cuidados personales como del otro, de mi vecino, de mi familiar, de mi amigo, incluso del que no conozco, y que sin duda los protejo al mantener la distancia, al usar CORRECTAMENTE el tapabocas (y nariz), en el lavado frecuente de manos, en uso de alcohol al 70%, en aislarme preventivamente si he podido estar en contacto con alguien diagnosticado con COVID 19, en la consulta precoz ante síntomas compatibles. No temo en ser redundante, repetir una y otra vez las normas de prevención nos aleja de la muerte, del dolor, de secuelas muchas veces irreparables.

No subestimemos esta pandemia que aún no se va. Podemos ver como el mundo aún sigue arrodillado, como otros países, con mayor desarrollo económico se ven gravemente afectados. La vacunación aún no llega a niveles de protección suficiente en términos poblacionales, aún somos vulnerables como individuos y como sociedad.

Insistamos en nuestros hijos que concurren a los distintos niveles de escolaridad que también estén atentos. Si bien no es sencillo, cada uno de ellos debe estar alerta. Debemos hacerlos partícipes de la gran responsabilidad que significa el cuidado de los más vulnerables a este flagelo. Nuestros adultos mayores, los enfermos con patologías crónicas, inmunodeprimidos, cardiópatas, entre otros pueden ser reconocidos como de riesgo, y aún así, todos conocemos a alguien que sin estar en esta lista, su afectación fue tal que ha obligado a la comunidad médica en replantearse estos criterios de peligrosidad.

Sócrates decía que solo el conocimiento nos hace libres, sin duda que la educación en salud es imprescindible para poder hacerle frente y así atravesar esta ola que se aproxima, la libertad individual y colectiva se cultiva, se protege, se construye desde la SALUD.

Gentileza:

Dr Oscar Arrieta

Médico Cardiólogo MP 7710

Director Piuke Servicios de Salud

drarrieta@piukesalud.com.ar

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