San Rafael, Mendoza martes 20 de abril de 2021

Reflexiones sobre la (in)tolerancia – Por:.Nicolás Martínez Lage 

La tolerancia no ha provocado nunca ninguna guerra; la intolerancia ha cubierto la tierra de matanza.

Voltaire

En general todos referenciamos la fantástica definición de liberalismo, elaborada por el Doctor Alberto Benegas Lynch (h) que dice “(el liberalismo) es el respeto irrestricto por los proyectos de vida de otros”.

Por mi parte suelo utilizar –en conjunto con la definición citada- lo que entiendo por ser libre: “Existe Libertad cuando nuestra voluntad no está encadenada a otras voluntades que nos obliguen a obrar en contra de nuestras aspiraciones o inclinaciones legítimas.”

Ya sea la violencia organizada caracterizada por el propio Estado o hasta las agresiones simples entre individuos, ambas son definiciones que remiten al concepto clave y primigenio de las ideas de la libertad: Los límites al poder de todo tipo.

Por eso es que cuando hablamos de Liberalismo, no estamos hablando de una filosofía moral en el sentido estricto de decálogo dogmático de conducta que nos indica cual es “el modo correcto de vivir”, sino que hablamos de una filosofía política que se basa en el individuo y la protección de sus derechos -y obligaciones- de las agresiones e intromisiones de un tercero.

Esto no quiere decir que el Liberalismo carezca de un aspecto ético/moral, como sostienen sus detractores, sino que todo lo contrario; ya que por un lado es imposible sostener que existe un principio ético que no parta de una libertad de elección previa y por el otro; el propio respeto al proyecto del otro implica una toma de posición ética sostenida en los principios de voluntariedad, tolerancia, respeto y no inicio de agresión alguna.

En definitiva, ausencia de coacción.

Y es por eso que las distintas “ramas” se han ido clasificando de acuerdo al grado de intervencionismo que toleran: Liberal clásico, minarquista y anarcocapitalista.

La Tolerancia –dice la definición- se refiere a la capacidad de aceptar las ideas, preferencias, formas de pensamiento o comportamientos de las demás personas. La palabra proviene del latín tolerantĭa, que significa «cualidad de quien puede aceptar». Mientras que otra definición dice: “(la tolerancia) no consiste en renunciar a las convicciones e ideas propias o en abstenerse de exponerlas, defenderlas y difundirlas, sino en no tratar nunca de imponerlas por la violencia, la injuria o el fraude”.

Menos explorado es su contrario, la Intolerancia.

Ser intolerante implica el no reconocimiento del otro como individuo libre para determinar sus preferencias y proyectos personales. Implica intentar imponer las ideas propias por medios coactivos.

La intolerancia parte desde la ignorancia, específicamente desde un prejuicio, y cuando la Razón actúa encadenada a estos prejuicios el individuo actúa fanáticamente, es decir exaltando el culto de una idea preconcebida, en forma irracional.

Nunca está de más enfatizar que cuando este comportamiento fanático e irracional, ya sea en el culto de una idea o una persona en particular, supera el accionar individual y se convierte en un movimiento colectivo –quizás tribal sea mejor calificativo- aparecen los peores horrores de la humanidad: persecuciones étnicas, religiosas, sexuales, etc… El abuso del ejercicio del poder en su máxima expresión.

En definitiva, la forma más cruel, ignorante e inmoral del ejercicio de la violencia, la dominación de un grupo sobre el resto y cuya herramienta favorita ha sido -y siempre será- el Estado; la organización monopolizadora de la violencia.

Como decía Turgot “…el hombre, cuando comienza a buscar la verdad, se encuentra en medio de un laberinto donde entra con los ojos vendados”. Nadie nace sabiendo. Todos somos ignorantes en muchas más cosas que las que conocemos y pocas cosas logramos dominar en profundidad.

En particular, el liberalismo no es una doctrina sencilla de comprender. Citando a Alberto Benegas Lynch (h), “el liberalismo es contraintuitivo”, lo que obliga a una sincera y profunda meditación, estudio y valoración de sus principios y las derivaciones de éste. Por lo que el estudio y la lectura personal son indispensables para abordar las ideas de la libertad.

Gracias al mercado y las nuevas tecnologías, la información está ahí, a un clic de distancia literalmente. Cientos, miles de personas dando su opinión personal, exponiendo sus interpretaciones, ideas originales o análisis ocupan las redes sociales.

El problema se da cuando por ignorancia el receptor del mensaje no logra discernir entre una opinión y un hecho; entre una falacia y un argumento válido; tomando así el mensaje dado como una verdad revelada y a su emisor como un iluminado; marcando el camino hacia el culto a la personalidad del líder, lo que deriva en la suspensión del  raciocinio, la elaboración de un prejuicio y las practicas de un fanático intolerante.

Todo lo que constituye un caldo de cultivo de poder enorme para quienes entienden perfectamente esta situación tan característica de la psiquis humana y en  particular  de nuestros tiempos de vértigo informativo y por supuesto, la aprovechan en su beneficio, pervirtiendo y deformando las ideas deliberadamente induciendo al error  tergiversando las ideas o citándolas a medias, sin contexto, incompletamente y, para peor, dogmáticamente.

¿Qué tiene que ver la definición de Liberalismo citada al inicio, con condenar la libertad de culto o la sexualidad de un individuo? ¿Cuál es exactamente el daño que le generan estos individuos a quienes los repudian?

¿Qué tiene que ver el liberalismo con el conservadurismo? Si el conservadurismo no es ni más ni menos que la doctrina que defiende determinados valores o tradición dogmatica como condición sine qua non para el modelo de sociedad al que aspiran y su herramienta para llegar a ese estadio es el propio poder del Estado.

¿O que tiene que ver con el socialismo? Si estas ideas se basan en el ejercicio verticalista del poder para planificar y diagramar una sociedad igualitarista y su herramienta para llegar a esto nuevamente; es el poder del Estado.

Ambos sistemas se basan en un modelo mental anterior –un prejuicio- para modelar la sociedad –a través del poder- a su gusto. Pero ambas cosmovisiones atentan contra la propiedad privada en su sentido más amplio, que es ni más ni menos que la elección del proyecto propio.

Pueden adherir marginalmente a algunos principios del Liberalismo, pero eso no los hace de ninguna manera Liberales, ya que consideran una agresión a sus respectivas cosmovisiones los puntos de disenso y para remediarlos utilizan la violencia, en particular, del Estado.

No existe liberal en lo social y no en lo económico o liberal en lo económico y no en lo social. O se es liberal o no se lo es.

Pero eso no les impide a algunos autoproclamarse liberales, ya sea por ignorancia o con la mundana intención de estafar al neófito, obteniendo una retribución por ello (cargos públicos, fama, poder, beneficios económicos, etc.…)

Pero entonces: ¿Cuál es el sentido de los nuevos términos que han ido apareciendo como “libertarios de derecha”, si se refieren a cuestiones morales y no sobre al rol, limite y protección contra el poder?

La respuesta corta es que no tienen sentido alguno, más que disfrazar una cosmovisión de la vida, que nada tiene que ver con el Liberalismo.

Desde ya que no existe incompatibilidad en que cada uno ejerza su proyecto de vida, mientras no agreda al prójimo. El problema central está en el comportamiento colectivista, tribal, agresivo e intolerante contra el proyecto de otro, por más repudiable que nos parezca.

Esto no es un nuevo liberalismo, sino que directamente es antiliberalismo.

Parafraseando a Mises; la única alternativa al principio liberal democrático es el conflicto y la opresión dictatorial. Ser intolerante al proyecto de vida del otro, cuando este no genera daño alguno, es lisa y llanamente violencia y no tiene nada que ver –aunque lo disfracen- con liberalismo.

Como ha mencionado el economista español Juan Ramón Rallo “Liberalismo no es sólo anti-izquierdismo”. Liberalismo, es la oposición y limitación al poder, sea de izquierdas como de derechas.

Liberalismo es respeto al individuo y a su propiedad.

Gentileza: 

Nicolás Martínez Lage 

@terapia_liberal @NicolasMlage1

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