San Rafael, Mendoza miércoles 21 de abril de 2021

Moda argentina – Por:.Beatriz Genchi

“En el siglo XIX, antes de la industrialización y de la importación masiva de textiles de Inglaterra, la ropa era una de las cosas más caras que había, porque era artesanal”. Esta información surge del libro “Los talleres de la revolución” de Lyman Johnson, que es una historia popular de la Buenos Aires virreynal. Ahí, el autor habla sobre los trabajadores, principalmente los artesanos, que se dedicaban a producir sombreros, zapatos y ropa.

Existía un mercado negro, que funcionaba donde ahora está el Congreso, en el que se vendía ropa robada. Había casos judiciales donde peritos de la policía se dedicaban a identificar, por ejemplo, de quién era un capote (una capa larga). No había tantos, entonces había pistas que se podían seguir y uno iba viendo cómo una ropa robada podía dar vuelta la ciudad, desde uno que la empeñaba, otro le perdía la pista y así, hasta que la recuperaban.

En esa época, una persona pobre no usaba levita nunca. No tenía forma de comprarla y además no se la hubiera puesto, la hubiera vendido. Los miembros de la Primera Junta usaban levitas o fracs, ese era un gran distintivo. La elección de prendas funcionara como un indicador de clase social es una diferencia con la actualidad. Los de chaqueta o casaca eran artesanos, pulperos, comerciantes; los sectores medios solían usar pañuelo en la cabeza; y los de levita o frac eran los ricos, los dirigentes, y todos los próceres.

Los descamisados, como se les decía a los trabajadores, eran los que no tenían camisa. Usaban un poncho y abajo no tenían nada, literalmente. “Descamisados” no sólo es un concepto argentino. En la Inglaterra del siglo XVII, se hablaba de los “Fellows whithout shirts”. En Francia, también había un término parecido: a los pobres se les decía sans culotte, que significa: el que no tiene culotte”.

Aunque todavía no existía el concepto de moda como lo conocemos hoy, la imagen del gaucho fue el primer arquetipo nacional. Hay una transición del gaucho desde el poncho, el chiripá, las botas de potro, el pañuelo en la cabeza con el sombrero (que después va a usar en el cuello) hasta la incorporación de prendas que vienen de Europa. Todavía no podríamos llamarlo ‘moda’, pero ahí se conforma una instancia primaria del arquetipo que representa lo nacional.

Las chinas (mujeres gauchas) también hicieron su aporte a la creación de ese primer arquetipo, pero en un segundo plano. El aporte de esta figura femenina a nivel imagen no es sobresaliente, porque seguían manteniendo características netamente europeizantes, como la falda, la camisa, el volado, la trenza y el moño. A diferencia de lo que pasó en otros países, no tomaron elementos y costumbres de las culturas originarias.

Las bombachas de campo aparecieron cuando los gauchos fueron estableciéndose como estancieros. Yyy no, son, argentinas: vinieron en un cargamento de la zona de Rumania y Polonia. Por la guerra de Crimea, vinieron a parar a Uruguay y de ahí, por error, a la Argentina.

La moda de la divisa punzó era típica de acá y no se repetía en ninguna otra parte del mundo. Es una instancia de moda regional, de la época federal, que apareció en la zona del Río de la Plata. Dio el puntapié a que la Argentina se destacara porque no ocurrió en ninguna otra parte del mundo. Era una cosa absolutamente aislada y que daba a conocer una idea política. Los unitarios usan celeste, blanco y verde.

Los vestidos largos, armados, con distintos tipos de enaguas que le daban gran volumen se dejaron de usar porque era incómodos y se fueron acortando, ya que no había veredas.  Se modificaron porque Buenos Aires era como un rancherío, las condiciones de las ciudades no eran óptimas para vestirse así y poder circular.

Levitas, fracs, jaqué y smoking: todos vienen de la tradición inglesa. Después de la revolución francesa, Francia dejó de ser el centro y tomó protagonismo Inglaterra con tejidos como los tartanes y otros paños. También cuenta que la lana les ingresaba a través de Escocia, el algodón de las diferentes colonias y el lino desde Egipto.

Y no puedo dejar de mencionar la importancia del poncho. Si eran heridos en una batalla, los militares se lo dejaban a quien le seguía en la línea de mando, como si fuera una herencia. El gesto se interpretaba como ‘yo te doy mi armadura’, era un legado al compañero. San Martín, Rosas y Quiroga usaban poncho. El poncho es antiquísimo y también se encuentra en otras culturas. Si bien tiene una tradición latinoamericana, podemos encontrarlo en diferentes culturas. Ha sido traído por las primeras oleadas migratorias que vinieron de Oriente.

Gentileza: 

Beatriz Genchi – beagenchi@hotmail.com
Museóloga – Gestora Cultural – Artista Plástica.

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