San Rafael, Mendoza miércoles 21 de abril de 2021

Letras de guerra – Por:.Beatriz Genchi

A veces creemos que los escritores son seres que están por encima del bien y del mal. Sin embargo, cada uno tiene escrita su propia biografía y en ella nos encontramos aventuras inverosímiles o dignas de película. Incluso algunos participaron en las contiendas de sus épocas correspondientes.

Ernest Hemingway trabajó como periodista local y más tarde se alistó para participar en la Primera Guerra Mundial. En la contienda fue herido y regresó a Estados Unidos. Años más tarde se instaló en París y ejerció de corresponsal de guerra: cubrió el Desembarco de Normandía y la Guerra Civil Española. Sus experiencias marcaron su obra. Escribió “Adiós a las armas” y “Por quién doblan las campanas” de su estancia en España.

Erich María Remarque fue un autor alemán cuyo nombre real es Erich Paul Remark.  Colaboro en la Guerra cuando estudiaba en la universidad. Durante el periodo nazi fue perseguido él y sus obras. Estas, son alegatos anti-belicistas, reflejan la barbarie de las contiendas. Una de sus novelas más emblemáticas es “Sin novedad en el frente”.

Miguel Hernández fue un poeta español muy relacionado con la Generación del 27. Comunista, luchó en la Guerra Civil a favor de los vencidos. En el frente, Miguel Hernández recitaba a viva voz sus poemas para animar a todo aquel que estaba ahí con él. Su poesía también era un arma de combate. Tras acabar este cruento enfrentamiento, fue perseguido hasta que lo metieron en prisión. Murió allí por enfermedad. Su poemario más simbólico y de lucha es “Viento del pueblo”.

Miguel de Cervantes luchó en la batalla de Lepanto. Lo llaman el manco de Lepanto; sin embargo, nunca le amputaron la mano, simplemente no podía moverla. Una vez recuperado, reanudó sus actividades militares fuera de España. Cuando vuelve, lo encarcelaron en Sevilla por motivos de apropiación. En la celda concibió la que sería su obra más grande: El ingenioso hidalgo “Don Quijote de la Mancha”.

Guillaume Apollinaire acudió como voluntario para luchar en la Primera Guerra Mundial a favor de Francia. Fue herido de gravedad en la cabeza; dos años después, todavía convaleciente, murió en París por gripe española. Es conocido por haber creado los caligramas.

Garcilaso de la Vega fue un poeta soldado. Participó en la campaña de Fuenterrabía y más tarde en la Guerra de las Comunidades de Castilla. Se codeó con las clases altas del Renacimiento español y trajo la lírica italiana, así nos regaló sus sonetos, que son sus composiciones más famosas.

Al estallar la I Guerra Mundial Rovert Graves se alistó en el ejército en los Reales Fusileros Galeses. Enviado al frente, los horrores que presenció en el campo de batalla le marcaron profundamente. Aunque fue más conocido como poeta de guerra, Graves escribió el icónico libro autobiográfico “Adiós a todo eso”.

Gabriel Chevallier se incorporó a filas en 1914 a los 18 años y estuvo en primera fila de combate hasta el final de la guerra. Su libro “El miedo” es uno de los menos conocidos del autor debido a la censura que sufrió. A pesar de ello, es uno de los mejores relatos en primera persona sobre la I Guerra Mundial.

Las experiencias de Arnold Zweiges, autor alemán en la I Guerra Mundial lo impactaron tanto que después de la guerra se convirtió en un pacifista militante. Fruto de esas experiencias, en 1927 escribió “El sargento Grischa”, considerada como una de las mejores novelas bélicas.

Ya vemos que sus andanzas por los campos de guerra muchas veces quedan reflejadas en sus obras y también nos recuerdan que son humanos.

Gentileza:

Beatriz Genchi – beagenchi@hotmail.com
Museóloga – Gestora Cultural – Artista Plástica.

 

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