San Rafael, Mendoza jueves 25 de febrero de 2021

Una nariz rota – Por:.Beatriz Genchi

Cuando era un adolescente, Miguel Ángel Buonarroti sufrió un golpe que le desfiguró la nariz de por vida. El autor del ataque era un joven, promesa artística del renacimiento, llamado: Pietro Torrigiano.

De acuerdo a Vasari, Pietro Torrigiano estudiaba en Florencia bajo el mecenazgo de Lorenzo de Médici cuando un nuevo estudiante de quince años, llamado Miguel Ángel, comenzó a destacar rápidamente dentro del grupo. La admiración que Torrigiano sintió originalmente por la habilidad del recién llegado no tardó en convertirse en celos. Destronado de su puesto como mejor alumno decidió desquitarse asestándole un golpe, estando ambos en la iglesia de Santa María del Carmine. El puñetazo fue tal que le rompió la nariz y Miguel Ángel cayó desmayado.

Torrigiano sabía que estaría en problemas cuando Lorenzo de Médici se enterara del atentado y huyó a Roma. Ese fue el inicio de una serie de fugas que lo llevaron a los Países Bajos y de ahí a Inglaterra, un reino aún medieval listo para recibir la influencia del renacimiento italiano. Comenzó a trabajar para Enrique VIII, apenas coronado rey tras la muerte de Enrique VII. A su servicio creó esculturas de terracota del monarca, de su padre y del obispo católico romano John Fisher.

Cuando se le comisionó para crear la tumba de Enrique VII en la abadía de Westminster, Torrigiano regresó a Florencia buscando reclutar artistas jóvenes para trabajar con él y como lo precedían los comentarios de ser violento, no encontró quien lo quiera acompañar.

Ahí se encontró con Benvenuto Cellini, quien, movido por la curiosidad, no dudó en preguntarle sobre el incidente con Miguel Ángel, para entonces ya un artista consagrado. Torrigiano le confesó que Miguel Ángel acostumbraba molestar a sus compañeros y fanfarronear sobre sus creaciones. Que por cierto tenía un carácter mordaz y bastante ácido. Le explicó como en la iglesia del Carmine lo encontró fastidiando a otros estudiantes y decidió darle una lección. En sus propias palabras: “Sentí que los huesos y los cartílagos se hundían como una galleta debajo de mis nudillos; y esta marca mía la llevará consigo a la tumba”.

En 1522 según Giorgio Vasari, fue procesado y encarcelado por el Santo Oficio, la Inquisición. Según el relato, destruyó una escultura de la Virgen que había realizado por encargo del duque de Arcos al considerar que no había sido suficientemente retribuido, y fue por tal motivo acusado por el duque ante la Inquisición quienes lo encarcelaron . Allí mismo, inicio una huelga de hambre que nadie tomaba en serio. Tanto que hasta el maestro Goya realizo una acuarela en sepia, donde muestra al artista florentino en su celda llevando adelante la huelga de hambre con un cartel que decía “No comas celebre Torregiano».

Se comentaba que en prisión se habría dejado morir por inanición entre julio y agosto de ese mismo año, pero cierto es, el murió 1528.

Seguro que a esta altura todos queremos ver la nariz de Buonatroti ya que quedó con las secuelas de la fractura toda la vida. Como recuerdo de una traumática reyerta entre dos grandes escultores del Renacimiento.

Daniele da Volterra (1509-1566) fue un escultor manierista italiano. Colaboró con Miguel Ángel Buonarroti en diversas ocasiones, especialmente en la realización de los frescos de la capilla Sixtina. A la muerte de Miguel Ángel, el papa Pío V le encargó que tapara con velos las zonas genitales de los desnudos de dicha capilla, por lo que le valió el apodo de «il Braghettone».

Daniele da Volterra es quien nos dejó algunos retratos de Miguel Ángel, como el busto que acompaña la nota, en el que se ve la nariz visiblemente fracturada, como la de un púgil de boxeo.

Entonces: ¿Cuál crees que haya sido la verdadera razón del golpe? ¿Crees que fueron los celos de Torrigiano o una lección de humildad como después aseguró?

Gentileza:

Beatriz Genchi – beagenchi@hotmail.com
Museóloga – Gestora Cultural – Artista Plástica.

Puerto Madryn – Chubut.

 

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