San Rafael, Mendoza miércoles 03 de marzo de 2021

La desigualdad de las ciudades latinoamericanas: entre una longevidad como la alemana y la mortalidad de una zona de guerra

Forenses observan el cuerpo de un hombre muerto en Acapulco, en 2016.Un estudio descubre diferencias de más de una década en la esperanza de vida al comparar por primera vez la mortalidad de 363 urbes de nueve países

La paradisíaca localidad de Acapulco, la perla del Pacífico, es un destino turístico muy deseado por sus kilómetros de playas. Pero fuera de los hoteles, la situación no parece un paraíso: el 19% de las muertes de la ciudad se deben a la violencia que aterroriza sus calles, uno de los porcentajes más altos de Latinoamérica.

La esperanza de vida al nacer allí para un hombre es de apenas 63 años. Son 14 años menos que los años que rondan en muchas ciudades de Chile, Perú y Costa Rica. Una demostración de las gigantescas desigualdades que se dan entre las ciudades latinoamericanas y que pone de manifiesto un estudio que se publica hoy en Nature Medicine, en el que se analiza la longevidad y mortalidad de 363 urbes de nueve países.

“Normalmente comparamos la esperanza de vida de países que la tienen muy alta, como España y Japón, con otros que la tienen muy baja, como Afganistán y Botsuana”, explica este epidemiólogo “Pero aquí vemos que dentro de un mismo país, como México o Brasil, hay ciudades con esperanza de alta muy alta y muy baja: tenemos datos como los de Alemania y menores que los de India, como en Acapulco. Dentro de México tenemos muchos países distintos”, añade Bilal. Una de las cosas que llama la atención de los investigadores de todos estos países es también las diferencias en las causas de muerte entre ciudades del mismo país. Las regiones del norte de Argentina, con un dato muy alto de muertes por enfermedades infecciosas, tienen un perfil muy distinto al de Buenos Aires. Brasil, por ejemplo, tiene patrones muy distintos de violencia: poca en el sur y valores altísimos en el norte.

Si algo resalta de esta investigación es que no es la ciudad como tal —en contraposición a lo rural— la que genera unas condiciones de salud, sino el ti