San Rafael, Mendoza sábado 16 de enero de 2021

Argentina llega a las 40.000 muertes por coronavirus: advierten que pese a la vacuna, alcanzar la “mortalidad cero” es una ilusión

Un trabajador de salud revisa a los pacientes con Covid-19 en la unidad de cuidados intensivos

El promedio de contagios por día va de 5.000 a 7.000. Para que las muertes bajen a un dígito, los casos nuevos deberían limitarse a 100 por jornada.

El 7 de marzo, hace diez meses, ocurrió en Argentina la primera muerte por coronavirus. Si ese día alguien hubiera lanzado la bomba de estimar 40.000 muertes para el Día de la Virgen -este lunes llegó a las 39.888-, habría sido considerado un delirante irresponsable y tremendista. La cifra era inimaginable.

Ahora bien, la foto actual de la pandemia contrasta con esa funesta y parsimoniosa película: aun entre los países que peor enfrentaron el Covid-19, las curvas de infectados y muertos están, por fin, en baja. A la luz de un mensaje casi mesiánico sobre la vacuna, la coyuntura explica bien por qué en estos días se está inflando una ilusión que convendría tomar con pinzas: la idea que la epidemia «fue«. Y que las muertes diarias por coronavirus pronto llegarán a cero. ¿Ocurrirá?

Volviendo a la ambición de las «cero muertes», tres expertos “lectores” de la pandemia (Lautaro de Vedia, ex presidente de la Sociedad Argentina de Infectología, y Jorge Aliaga y Rodrigo Quiroga, especialistas de las ciencias exactas destacados por su dedicado seguimiento de las estadísticas del Covid) se mostraron pesimistas ante la consulta. Enfatizaron dos cuestiones.

La primera, que para “matar” la curva de casos letales y llegar a la remota cifra de solo 2 a 3 muertes por Covid por día, no habría que superar los 100 infectados diarios. Parece una meta odiseica, considerando las 5.000 a 7.000 a personas infectadas que cada día se reportan en el parte nacional.

En segundo lugar, coincidieron, la vacuna no hará magia. Así lo explicó Lautaro De Vedia, médico infectólogo que, conviene aclarar, tiene gran confianza en los fármacos en desarrollo: “Los muertos los vemos dos o tres semanas después. Entre 2% y 3% de los diagnosticados fallecerán, proporción con la que, creo, vamos a seguir. La vacuna, en esto, es un elemento más”.

Porque “más allá de las demoras en las comunicaciones, con las que aprendimos a convivir, el número de decesos va a seguir en sintonía con el número de casos. La vacuna previene la infección, pero la eficacia no es absoluta y aunque es probable que prevenga los casos graves, no va a prevenir la totalidad. Puede pasar que no prevenga todos los casos o que no prevenga los más leves. Todavía hay desconocimiento sobre este punto porque no hay tanta información”.

Pacientes con coronavirus en la unidad de cuidados intensivos del Hospital Central de Mendoza. / AFP

Pacientes con coronavirus en la unidad de cuidados intensivos del Hospital Central de Mendoza. / AFP

Para De Vedia, «no es que me vacuno y ya está. Pesan el estado inmunológico del paciente, la carga de virus y la duración de la inmunidad, de la que aún no se sabe mucho”.

Escalón por escalón

Las cifras no son perfectas pero van mejorando, contó Jorge Aliaga, físico investigador del Conicet, ex decano de Exactas de la UBA y actual secretario de Planeamiento de la Universidad Nacional de Hurlingham: “Los casos, con un promedio de 5.000 a 7.000 diarios, bajaron, a nivel país, a un poco menos de la mitad, en comparación al pico de mediados de octubre. Con los fallecimientos debería pasar lo mismo, solo que está el delay lógico de alrededor de tres semanas».

En otras palabras: si en los días del pico (la cima fue el 9 de octubre, con 383 decesos en un día) tuvimos 350 fallecidos por jornada, «esa cifra va a bajar a la mitad porque las infecciones bajaron también”.

Un trabajador de la salud a cargo de pacientes con coronavirus, en un hospital porteño. /AP

Un trabajador de la salud a cargo de pacientes con coronavirus, en un hospital porteño. /AP

Entonces, “cuando en un mes veamos cuántas muertes reales (por fecha de deceso y no de reporte) hubo a comienzos de diciembre, seguramente comprobemos que fueron la mitad que en el pico. Es decir, unas 150 a 180 por día».

Sin embargo, para Aliaga «no es un número despreciable: son más de 1.000 muertes por semana”.

Como es obvio, las muertes solo se acumulan; nunca bajan. Se habla de «descenso en la letalidad» cuando los fallecimientos registrados en un día son menores que el día anterior, circunstancia que, repetida, podría marcar una tendencia «a la baja». La particularidad de lo que está pasando en estos días es que esa baja, en lugar de dibujar una “rampa”, tiene la forma de una escalera.

“No va directo al cero, como pasó, por ejemplo, en Jujuy, donde pareciera que hubo inmunidad de rebañoLa curva de contagios está haciendo escalones, lo que genera que por momentos parezca que estamos ‘amesetados‘. Incluso, si uno mira la ciudad de Buenos Aires, pareciera que en la última semana tuvo más casos que en la anterior. Hace casi 15 semanas que baja y baja, pero en la última se estabilizó, igual que pasa en algunas provincias del interior”, apuntó Aliaga.

Médicos atienden a un paciente con coronavirus en el hospital Posadas, en Buenos Aires. /AP

Médicos atienden a un paciente con coronavirus en el hospital Posadas, en Buenos Aires. /AP

¿A qué se debe esto? Para Rodrigo Quiroga, investigador de la Universidad Nacional del Córdoba-Conicet que integra del grupo de asesores científicos del gobernador bonaerense Axel Kicillof, la razón está en el “relajamiento de los cuidados”. O sea que la mayor apertura y el aumento de la movilidad social empujan negativamente, a contrapelo de la menor circulación del virus.

“La bajada veloz tras el pico ahora se está frenando. La única explicación es el relajamiento. Si la tendencia continúa, quizás la curva no baje del todo nunca y la sostengamos en algún nivel. De cara a una segunda ola, es peligroso porque vamos a estar partiendo de un piso muy alto y podríamos subirla rápidamente. Sería distinto a lo que está pasando en Europa, donde, a pesar de que demoraron en tomar medidas frente a la segunda oleada, tuvieron tiempo porque partían de un piso muy bajito”, advirtió.

Cero muertes

A Aliaga, la pregunta por el día en que tengamos cero muertos le representa una oportunidad para dotar de realismo cualquier fantasía ilusa: «Acordate qué pasó del 21 al 23 de marzo. Hubo 4 fallecidos en total. El 22 y el 23 no se reportó ningún deceso. ¿Cuántos infectados había en ese momento? Solo 35 a 40 por día. Nosotros hace poco más de dos semanas todavía teníamos 8.000 infectados diarios”.

Imagen del primer participante en los ensayos clínicos de la vacuna contra el COVID-19 BNT162, que están desarrollando Pfizer y BioNTech.

Imagen del primer participante en los ensayos clínicos de la vacuna contra el COVID-19 BNT162, que están desarrollando Pfizer y BioNTech.

En definitiva, “si en lugar de tener 5.000 lográramos tener solo 100 casos por día, sería esperable que murieran 2 o 3 personas cada jornada. En un caso así, cuando tenés un número tan chico, puede ocurrir que por casualidad un día tengas 5 fallecidos y otro día tengas cero, sin necesidad de que sean cero realmente”.

Tanto Aliaga como Quiroga y De Vedia enfatizaron que la vacuna difícilmente genere un efecto milagroso sobre las cifras, aunque los tres lanzaron un aireado “ojalá”.

Por un lado, la estrategia de vacunación podría demorarse. Basta ver las idas y venidas alrededor de las fechas en que llegará el fármaco salvador. Un día dicen que «será en enero»; otro, que se aplicarán 300.000 vacunas antes de que termine 2020.

A la vez, generar inmunidad en al menos una porción de la población llevará no menos de un mes y medio desde que comience la campaña, dados los tiempos estimados de desarrollo de anticuerpos, a partir de la segunda dosis.

Las fechas no dan: el otoño -y, con él, la mayor chance de que el virus vuelva a circular- estará asomando.

Las dos dosis de las ampollas de la vacuna rusa Sputnik V. /RDIF

Las dos dosis de las ampollas de la vacuna rusa Sputnik V. /RDIF

Esto sin entrar en el embrollo de los tiempos mínimos que precisa la ANMAT para evaluar la vacuna (seguramente la Sputnik V), considerando que, dijo De Vedia, “seguramente no venga con la preaprobación de los organismos internacionales usuales, la FDA y la EMA”. No obstante, tranquilizó, “la ANMAT es un organismo de prestigio y uno confía en el criterio. Pero, ojo, es la ANMAT la que debe aprobar. No el Presidente ni el ministro de Salud o los gobernadores”.

Hablando de ministros, el propio Ginés González García, arrojó hace días un baldazo de realismo, cuando, en diálogo con La Nación, expresó: «No quiero ser aguafiestas, pero la vacuna no resuelve el problema».

Conciencia en vacaciones

De cara al verano, la responsabilidad individual y las medidas de control que implementen las provincias parecen ser las claves que definirán lo que venga después. Según Aliaga, “algunas provincias no tienen tantos casos, pero sus curvas no tienen pinta de estar bajando. Es el caso de Córdoba y Santa Fe, que bajaron, pero ahora pareciera que no tanto. Además, hay lugares que no están detonados de casos, pero están más activos ahora de lo que habían estado antes, como si tuvieran brotes. Santa Cruz es un ejemplo”.

Mar del Plata en el fin de semana largo por el feriado del 8 de diciembre. Foto Christian Heit

Mar del Plata en el fin de semana largo por el feriado del 8 de diciembre. Foto Christian Heit

Para Quiroga, no hay que quitarle el ojo a las provincias que tienen sus sistemas de salud apretados (Río NegroNeuquén…), pero tampoco a las provincias menos afectadas, ya que “son las más proclives a tener un aumento de casos por la poca población inmunizada. Es el caso de MisionesSan Juan y Formosa”.

En definitiva -concluyó Aliaga- con casi 40.000 muertes, “el mensaje no puede ser ‘listo, aprovechamos diciembre, hacemos todas las reuniones de Fin de Año con amigos, como siempre, nos vamos de vacaciones…’ Es una invitación al desastre. La segunda ola no es irremediable si tomamos los cuidados, nos juntamos con barbijo, a distancia y en lugares abiertos. Ahora tampoco hay que bajar la guardia”.

Fuente:https://www.clarin.com/sociedad/40-000-muertes-coronavirus-advierten-pese-vacuna-alcanzar-mortalidad-cero-ilusion_0_arjiJmFN3.html

 

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