San Rafael, Mendoza martes 19 de enero de 2021

Barreras que generan más violencia – Por:. Dip. María José Sanz

El 25 de noviembre se conmemora el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer en conmemoración a la fecha en la que fueron asesinadas, en 1960, las tres hermanas Mirabal, en Republica Domincana.

Incluso antes de la aparición de la pandemia de COVID-19, 243 millones de mujeres y niñas en todo el mundo habían sido maltratadas por sus compañeros sentimentales en el último año. Desde el inicio de la pandemia, con las medidas de confinamiento, los países de todo el mundo han presenciado un aumento alarmante de las denuncias de violencia contra las mujeres y, en especial, de violencia en el ámbito doméstico. Las medidas tomadas por la pandemia han puesto en muchos casos, los derechos de las mujeres, niñas y niños bajo la sombra.

Durante el período de confinamiento las violaciones a los derechos de las personas han sido múltiples, y sobre todo los derechos de aquellas mujeres y niñas que fueron obligadas a permanecer aisladas con sus agresores. Esta situación se ve profundizada en el caso de que ellas padezcan algún tipo de discapacidad.

Esta pandemia que hemos enfrentado en los últimos meses nos ha enfrentado a duras realidades, cómo la desconexión que se ha evidenciado entre lo público y lo privado desdibujándose los limites, y llevándonos a vivir cada vez más bajo las sombras de este confinamiento. Durante este más de medio año, donde hemos visto crecer al estado cual leviatán de Hobbes y coartando cada vez más nuestras libertades creo necesario reflexionar acerca de qué sucede cuando la violencia viene del propio Estado.

¿Qué más se puede hacer contra esta «otra pandemia»? La publicidad del Gobierno Nacional decía: “Quédate en casa”, ¿qué pasa con todas esas mujeres a las cuales quedarse en casa les representa un peligro y riesgo para sus vidas o su salud?,

Hoy, ante la pandemia, pareciera que  nos hemos deshumanizado y olvidado principios básicos que deben guiarnos como sociedad como el acceso a la salud  y el trato digno, claro ejemplo es el caso de Abigail en Santiago del Estero, la niña enferma de cáncer  quien con  enormes dolores cruzó a su provincia en brazos de su papá porque no querían dejarla entrar en auto tras horas de espera, ¿acaso esa situación no es violenta?, o  el caso de la mujer embarazada con trabajo de parto en Formosa a la cual se le negó  la ambulancia y al llegar al hospital ya el pequeño nació sin vida, o Solange, la joven cordobesa, que murió de cáncer sola sin poder despedirse de su familia, la que una carta nos recordó a todos que mientras respirara tenía derechos, derecho a despedirse, derecho a no ser maltratada ni ella ni su familia derecho a no estar sola… ¿acaso eso no fue violencia?

El manejo feudal de la pandemia ha sido el alimento para algunos Gobernadores que se han visto cómodos en situaciones de autoritarismo llevando la situaciones a extremos impensados. Quienes sin lugar a dudas deberán responder por cada una de las muertes de todas y cada una de esas mujeres y niñas vulneradas.

Si bien esta pandemia ha llevado a tomar medidas sanitarias para   la protección de los ciudadanos, nunca debemos olvidarnos del trato humanizado que nos debemos, el respeto y carácter de garante de derechos que posee el estado, estamos para garantizar los derechos no para limitarlos.

Cuando el Estado pone barreras faltan servicios vitales y son las víctimas quienes están obligadas a soportar el abuso y la violencia de los miembros del círculo íntimo y del propio Estado.  Por ello hoy no dejemos de revisar nuestras prácticas y de aprovechar estos espacios de reflexión para que no sigan existiendo situaciones abusivas para que no sufra otra Abigail y no haya nunca más otra Solange  recordándonos su derecho a no estar sola…..

Gentileza:Dip. María José Sanz

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