San Rafael, Mendoza jueves 22 de octubre de 2020

¡Soy bruja! – Por:. Beatriz Genchi

Si te gusta el chocolate sos bruja… o así lo pensaba la inquisición

Cuenta la leyenda que fue Quetzalcóatl quien les dio a los toltecas, por primera vez, los granos de cacao para que en su pueblo crecieran personas sanas, inteligentes y sabias. Desde ese entonces, este alimento se ha convertido en un pilar de la gastronomía mexicana y del mundo.

Con la llegada de los españoles, empezaron a surgir creencias de que este delicioso producto era creado a través de un brebaje que sólo una bruja podría realizar.

Según la página especializada en viajes y cultura “Atlas Obscura”, esta historia comienza en Honduras con un relato que tiene como protagonistas a Melchora de los Reyes, una joven mujer mestiza y su amante, dos jóvenes que mantuvieron un romance en medio de una sociedad que los quería separar. Cuando el amante de Melchora la conoció, ella era una doncella inocente que creía en el amor verdadero. El joven se aprovechó de esto y le prometió casarse con ella, luego de que tuvieran relaciones. Ella aceptó, pero su amante nunca cumplió lo prometido y la dejo sola, sin matrimonio y embarazada. Cualquier parecido …

En medio de su desdicha, Melchora decidió consultar a una bruja para buscar un remedio a su corazón roto. La hechicera le dio un polvo especial, le ordenó que lo mezclara con el chocolate caliente y que después de esto, el hombre sería completamente suyo. Luego de que su amante se diera cuenta de lo que había hecho, la acusó con las autoridades y fue culpada de brujería por la Santa Inquisición. Melchora fue una de las muchas mujeres en el «Nuevo Mundo» a las que la Inquisición acusó, juzgó y ejecutó por brujería, pero específicamente, por practicar magia a través de chocolate caliente.

La profesora de historia y estudios de género de la Universidad de Penn State, Martha Few, fue la primera en descubrir esta tendencia mientras estudiaba los archivos de la Inquisición. “El chocolate era un factor característico y muy común entre las acusaciones”. Estas acusaciones, estaban relacionadas con la necesidad de los españoles de controlar y gobernar una población llena de mujeres que no “respetaban” las normas que ellos ordenaban.

Una de esas leyes era que las mujeres no podían tomar chocolate, sólo cocinarlo. Este, al ser un alimento sembrado desde miles de años atrás, representaba un gran pilar en la sociedad y la economía prehispánica. Los indígenas mesoamericanos asociaban este alimento con la vitalidad, ya que decían que representaba la sangre de la vida misma debido a su color rojo carmesí.

La relación del chocolate y sus propiedades medicinales se extendió hasta la época colonial, cuando los españoles prohibieron el uso de varias plantas que formaban parte de rituales prehispánicos, como los hongos psicotrópicos, explica Manuel Aguilar-Moreno en una conferencia titulada “La historia del chocolate en el México colonial”.

En el siglo XVII, la cacería de brujas estaba en su máximo esplendor, más aún con aquellas que se atrevieran a utilizar chocolate en sus recetas. Las mujeres eran los principales objetivos de la Inquisición. Particularmente porque españolas, indígenas y esclavas africanas rompían las barreras de castas, especialmente, en la cocina. Esta convivencia dio paso a que ellas mezclaran su conocimiento en los mercados: cocina y recetas se intercambiaban para hacer curas caseras y consejos que mantuvieron vivo el conocimiento tradicional.

Con el paso de los años, esta creencia fue perdiendo fuerza y el chocolate comenzó a ser visto como un alimento común y corriente que no representaba ninguna amenaza. En el fondo, la represión de la Inquisición contra la brujería, las plantas medicinales o incluso, la astrología, fueron parte de una colonización que buscaba eliminar las prácticas espirituales indígenas y africanas de la sociedad colonial.

Los españoles pueden haber colonizado un hemisferio entero, pero nunca derrotaron la magia y el conocimiento ancestral de las mujeres.

Gentileza: Beatriz Genchi – beagenchi@hotmail.com

Museóloga-Gestora Cultural-Artista Plástica.

 

Puerto Madryn – Chubut.

 

 

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