San Rafael, Mendoza viernes 04 de diciembre de 2020

Los Stones en el banquete de mendigos – Por:.Beatriz Genchi

 ‘Beggars Banquet’ tal el nombre en inglés es o el “Banquete de los Mendigos”, para muchos críticos, el disco que ratificó a los Rolling Stones como una verdadera y genuina banda de rock.

Pero ‘Beggars Banquet’ es también, el disco cuyas fotos más quebraderos de cabeza dieron a la banda, al fotógrafo Michael Joseph y a la compañía discográfica, que tuvo que retrasar seis meses el lanzamiento del mismo por una discusión en torno a la imagen de portada. Una de las fotografías más famosas que se hicieron durante la grabación de uno de los discos más importantes de los Rolling Stones y de todo lo que rodeó a las imágenes que se incluyeron en ese álbum.

El lugar escogido era maravilloso: un caserón en Sarum Chase, Hampstead, al norte de Londres, donde Frank O Salisbury, el pintor de la sociedad victoriana, había vivido y trabajado. La sesión de fotos tuvo lugar en 1968 y se hizo en dos días, el viernes 7 de junio y el sábado 8, en dos lugares: el ya citado y el Swarkestone Hall Pavilion, en Derbyshire.

 “Cuando llegaron los Stones yo estaba intentando dirigir a los animales (una cabra, una oveja, un gato y tres perros de varios tamaños) con mi megáfono. Además, en la gran mesa del centro podían verse unos extraños animales de peluche, un cochinillo asado y otros alimentos. ¡Al ver todo aquel despliegue los miembros de la banda se quedaron asombrados!” recuerda el fotógrafo.

La imagen funcionó: el atractivo del salón de una mansión antigua y más que de evidente sabor británico, la gran mesa a rebosar de comida, diferentes animales y objetos desperdigados por toda la escena, y los cinco miembros de la banda más rebelde de rock en actitud hedonista, relajada y divertida. No se podía pedir más. Es, sin duda, una de las imágenes que mejor define a la banda.

Solo tuvieron dos horas para toda la sesión, así que la banda tuvo que cambiarse en apenas 10 minutos. Se pusieron el disfraz que quisieron y no se molestaron ni en maquillarlos, no era necesario. Keith Richards en el centro de la foto porque era el más guapo y el más joven de todos. Bill Wyman no era tan guapo y fue más atrás. A la derecha, Brian Jones estaba muy feliz jugando con un labrador. Charlie Watts charlaba con el mono de peluche que está sobre la mesa. Mick estaba feliz de estar en el centro del escenario, de pie sobre la mesa, abrazando a algunos de los animales. Hubo algunas fotos de esa sesión en las que sostenía un polluelo de águila, pero acabo aburriéndose de eso.

Pasando a la segunda locación el fotógrafo no estaba muy contento con el clima de cooperación que había entre todos. ¡Como la estilista tardaba en llegar a la nueva locación, tenía miedo de que se me metieran en algún pub local y que luego me resultara imposible sacarlos de allí!

Las fotos que Joseph tenía pensado hacer en Swarkestone estaban destinadas a ser utilizadas como portada del disco. Cuando Crier la estilista y su equipo llegó, fotografiaron primero las tomas pensadas para la contraportada, con la banda jugando al cricket en la hierba alta de un campo cercano. Crier y Joseph colocaron al fondo un piano blanco de tres patas que ella había descubierto poco antes. La última toma de la sesión era la que en principio estaba destinada para ser la portada. En ella se veía a los Rolling Stones tumbados en la hierba frente al caserón por cuyas ventanas salían grandes columnas de humo. Pero, anécdotas aparte, todo el trabajo resultó ser en vano. Ni las fotos hechas para la portada fueron portada del disco, ni las de contraportada ocuparon su teórico lugar. Y todo ello por una serie de discusiones entre los Rolling Stones y su compañía discográfica. Los Stones querían que la portada fuera una fotografía de un baño público cuya pared estaba llena de pintadas. La imagen la había tomado el fotógrafo Barry Feinstein en Los Ángeles. A la discográfica no le gustaba nada que entre las frases escritas en la pared pudieran leerse cosas como “Lyndon loves Mao” (Lyndon ama a Mao), en referencia a los presidentes de EEUU y China) o “Bob Dylan’s dream” (El sueño de Bob Dylan) con una flecha saliendo de la frase y señalando la manija de la cisterna. Mick Jagger habló así de todo lo sucedido: “Hemos tratado de mantener el álbum dentro de los límites del buen gusto. Me refiero a que no enseñamos todo el baño en la portada del disco. Eso hubiera sido vulgar. ¡Sólo enseñamos la mitad superior! Dos personas de la discográfica nos dijeron que esa portada era “terriblemente ofensiva”.

Al final, el disco salió a la venta en diciembre de 1968. La discográfica optó por una portada neutra, de fondo blanco, y con la frase “Rolling Stones Beggars Banquet RSVP” escrita a modo de invitación para el banquete al que hace referencia el título. En la contraportada, unas letras con la misma tipografía de invitación de boda que las de la portada. No sería hasta varios años después, en la década de los 80, cuando las diferentes reediciones del álbum comenzaron a publicarse con la portada y contraportada propuesta por el grupo: la de la pared del cuarto de baño. Pero, ¿qué paso con la famosa foto del banquete? Pues que no fue portada del disco, ni parece que nadie sugiriera que lo fuera, aunque lo cierto es que ocupó un lugar prominente en el álbum: la doble página interior. Lo curioso es que la imagen que finalmente llegó al público no era exactamente la que el fotógrafo Michael Joseph tenía preparada, y todo por un hecho totalmente fortuito. En la noche que separó los dos días que duró la sesión de fotos, Joseph enseñó a Jagger la foto original que había tomado de los miembros de la banda alrededor de la mesa, una película en blanco y negro. La reacción del líder de la banda fue, cuando menos, insólita: ¡Mick se puso loco de contento! Nunca había visto algo así. Sin embargo, el blanco y negro le pareció aburrido, así que, para mi horror, la tomó y la coloreó a mano de manera muy llamativa. Y fue así, coloreada, como la fotografía apareció finalmente en el disco. Puede que después de este último detalle, Joseph estuviera más que de acuerdo en parafrasear a Hitchcock y aconsejar “no trabajar con niños, ni animales… ni estrellas de rock”.

Gentileza: 

Beatriz Genchi – beagenchi@hotmail.com
Museóloga – Gestora Cultural – Artista Plástica.

Puerto Madryn – Chubut.

 

 

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