San Rafael, Mendoza miércoles 28 de octubre de 2020

Los 10 factores clave que monitorea el Gobierno en la pulseada con el dólar

Para el ministro Guzmán los dólares alternativos no representan la realidad de la economía argentina.Concentrado en la agenda de recuperación de la economía, la tensión en el mercado cambiario alerta los planes y obliga a recalcular.  Para el ministro Guzmán los dólares alternativos no representan la realidad de la economía argentina.

El viernes pasado cerró una semana frenética con el dólar. Los llamados dólares alternativos finalizaron con la tensión expresada en su cotización. Así, el Contado con Liquidación (CCL) finalizó con una merma del 2% a $165,31, aunque en la semana acumuló una suba del 6,7% y la brecha se ubicó en el 113,2%.

A la par, el dólar Bolsa o MEP se contrajo un 1,9% hasta los $152,07 (spread del 96,2% frente al dólar mayorista), aunque en la semana acumuló un alza del 6%.

Por otra parte, el Gobierno se empeña en remarcar que el dólar blue es parte del mercado ilegal pero no logra desactivar a las cuevas, en las que el billete informal cerró la semana con una suba de $11 a un nuevo récord de $178, con lo cual la brecha con el tipo de cambio oficial saltó por encima del 129%. Es cierto que hay una plaza tomadora y reducida de negocios ante la ausencia de oferta, lo que presiona aún más sobre el billete paralelo.

En este contexto, el presidente Alberto Fernández salió a reafirmar que él “no va a devaluar” porque eso implicaría golpear a los que menos tienen. Esa afirmación fue respaldada por el ministro de Economía, Martín Guzmán, y por el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero.

Con esa convicción lanzada en voz alta, el Gobierno sigue de cerca el mercado cambiario, y sabe que las expectativas, buenas o malas, dependen en gran medida de las cotizaciones de los dólares alternativos. En palabras de Guzmán: «Este es no es un país de ingresos bajos, sino de ingresos medios. Hoy estamos en el orden de los 4.500 dólares por habitante y es un país de ingresos más altos. Se han generado expectativas que explican la brecha pero no representan la realidad».

Con las cartas echadas, el Gobierno monitorea una serie de factores que definirán esta pulseada con el mercado por el dólar. Del resultado dependerá en buena medida la economía pospandemia.

1.- Oferta y demanda: en líneas generales, el equipo económico -con muchos jugadores en la cancha, pero con Guzmán como capitán ungido por Fernández- procura operar en las dos puntas del mercado. Por un lado, estimular la oferta y por el otro restringir la demanda con un torniquete para intentar evitar que el Central se siga desangrando de dólares.

2.- Liquidación: para incentivar la oferta, en la Casa Rosada pensaron en darles buenos argumentos a los productores para liquidar lo ya cosechado. La rebaja temporal del 3% a las retenciones del complejo sojero parecen no ser suficientes por el momento. En el Gobierno sueñan con que el agro aporte unos u$s6.000 millones en concepto de derechos de exportación, algo que por el momento parece lejano. Con el precio internacional de la soja orillando los u$s400, los productores guardan el grano en sus silos a la espera de algún beneficio extra por parte del Gobierno. Es decir, por el momento la lluvia de agrodólares se retrasa.

3.- Importaciones: la decisión del Banco Central de endurecer el filtro informativo para las empresas que requieran dólares para importar apunta a evitar la especulación de quienes adelantaban importaciones para aprovechar un dólar mayorista en unos más que tentadores $77,52. Desde ahora, quienes compren en el exterior deberán contar con la aprobación de la Aduana a través del Sistema Integral de Monitoreo de Importaciones (SIMI), pero además el Central obliga a informar importaciones superiores a u$s50 mil cuando antes había que hacerlo recién a partir de los u$s500 mil dólares. Ante este escenario, y aunque es cierto que hubo quienes adelantaron las importaciones, ya hay empresas que requieren insumos internacionales que están teniendo problemas para producir. La famosa manta corta de la histórica restricción externa argentina: el ciclo productivo requiere dólares, que no somos capaces de conseguir vía exportaciones.

4.- Dólar ahorro: ¿viveza criolla o desesperación pandémica? En un pase de manos, con el famoso “puré” (comprar en el oficial y vender en el paralelo), muchos argentinos necesitados en tiempos de coronavirus apostaron a comprar dólares en el oficial y venderlos en el mercado ilegal. Resultado: $5.000 extras en las manos. Entonces, el informe mensual “Evolución del Mercado de Cambios y Balance Cambiario” del Banco Central que enero de este año registró que los argentinos compraron de forma neta u$s232 millones, en julio mostró que ese número se elevó a u$s800. Imposible de sostener para el Central, si hasta el propio Presidente reconoció que los beneficiarios del Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) aprovechaban para hacerse unos pesitos. Entonces llegó un nuevo hachazo al emprendedurismo financiero: al impuesto PAIS del 30% se le sumó la percepción del 35% a cuenta de ganancias lo que llevó al dólar solidario a $137,28. Pero eso no fue todo, quienes cobran planes sociales (incluido el IFE) no pueden comprar más dólar ahorro, algo que también abarca a los trabajadores que cobran el sueldo complementario a través del programa de Asistencia al Trabajo y la Producción (ATP).

5.- Dólares alternativos: lo prohibido aumenta el afán de tenerlo. Castigados con tasas negativas, confiscación de depósitos canjeados por bonos, y corralitos, los argentinos sentimos una devoción difícil de explicar por el dólar. Según estimaciones del Banco Central dentro del territorio nacional hay u$s170.000 millones, lo que ubica a la Argentina como “uno de los países con mayor cantidad de dólares billete per cápita en relación al Producto Bruto Interno (PBI), incluso en algunos casos más que en algunos estados de EEUU», tal como lo afirmó el presidente de la autoridad monetaria Miguel Pesce. Ante el deseo de tener el fruto prohibido, quizás los $178 que cuesta el blue, para algunos puede ser caro, pero para otros barato. O los $165,31 del Contado con Liquidación (CCL) pueden resultar atractivos para que alguien abra una cuenta comitente y entre al mundo de la Bolsa para operar dólares financieros. Guzmán, dijo que los valores del dólar ilegal y del contado con liquidación «tienen incidencia en las expectativas, pero no representan la realidad argentina». En cuanto a los dólares financieros, el ministro de Economía aseguró que “por tratarse de un mercado chiquito y muy volátil, vamos a facilitar esas operatorias”. Esto fue interpretado por operadores del mercado como un virtual desdoblamiento: quien quiera dolarizarse que pague lo que esté dispuesto a convalidar.

6.- Brecha: a mayor diferencia en la cotización entre el dólar oficial y los dólares alternativos, el efecto inmediato es la reducción de la oferta -a la espera de un mejor precio-, y un aumento de la demanda -ante el temor de una megadevaluación y de la pérdida de los ahorros en pesos-. La brecha cambiaria en torno al 115%, acrecienta las expectativas de devaluación, lo que genera gran incertidumbre y pone a la economía en modo defensivo. Sabido es que la economía como ciencia, no es exacta sino social, y las expectativas negativas comienzan a trabar los engranajes de la economía real. El propio Gobierno dijo sentirse cómodo con una brecha del 60%, la actual duplica ese objetivo.

7.- Inflación: ya en campaña y luego como el primer ministro de Economía de Mauricio Macri, Alfonso Prat Gay aseguraba que la salida del cepo no sería un problema porque la economía estaba acomodada al precio del dólar blue. Sin embargo, pasar de los $9,84 del 16 de diciembre de 2015, a los $13,95 del 17 de diciembre del mismo año, generó un violento pass through que se reflejó en una inflación del 50% al año siguiente. Con la historia como experiencia, y pese a las expectativas de devaluación que comienzan a “trabar” la economía real en algunos eslabones productivos, Martín Guzmán reafirmó que la inflación no está atada al dólar blue, desestimó una devaluación, y que dijo que “la inflación viene más baja del 40% anual y esperamos una caída de 20 puntos respecto al 2019″.

8.- Reservas: buena parte de los esfuerzos del equipo económico es contener la pérdida de tenencias del Banco Central. Los números son elocuentes: al 31 de diciembre de 2019, las reservas brutas del BCRA eran de u$s44.917 millones, y casi 10 meses después están en u$s40.786 millones. Pero si se desglosan los ítems que conforman las reservas totales, las tenencias de libre disponibilidad están en un rango preocupante. Las estimaciones van de unos u$s5.000 millones o apenas unos cientos de millones. En cuanto a las reservas de libre disponibilidad, Guzmán prefirió decir que las reservas del Central oscilan los «41.000 millones de dólares, de las cuales hay una parte importante que se pueden hacer líquidas de un momento a otro”.

9.- Ahorro en pesos: ya dijimos que los argentinos a la ahora de elegir ahorro, prefieren a George Washington por sobre nuestros patriotas -y animales autóctonos-. Es por eso que el Gobierno envió el viernes a la Cámara de Diputados un proyecto de ley para fomentar el ahorro y la inversión en pesos en medio de la creciente presión cambiaria y el continuo drenaje de reservas. La iniciativa contempla la ampliación de exenciones en el impuesto a las Ganancias y sobre Bienes Personales para los activos de inversiones financieras en moneda nacional con el objetivo de promover el ahorro en pesos y desarrollar el mercado de capitales y créditos. Además, incluye la exención de impuesto a las Ganancias de los intereses de los depósitos en pesos con cláusula de ajuste (por ejemplo, plazos fijos UVAs) y el rendimiento de las colocaciones en instrumentos emitidos en moneda nacional destinados a fomentar la inversión productiva. Implica además la exención en Bienes Personales para obligaciones negociables emitidas por empresas argentinas, instrumentos en moneda nacional destinados a inversión productiva y participación en fondos comunes de inversión y fideicomisos financieros que inviertan mayoritariamente en activos exentos. Al respecto, Guzmán remarcó la importancia de «ofrecer a la gente y a las empresas instrumentos que protejan sus ahorros».

10.- FMI: tras cerrar de forma exitosa el canje de deuda con los acreedores privados, el Gobierno inició casi de inmediato los contactos con el Fondo Monetario Internacional para renegociar los u$s45.000 millones del crédito que recibió Mauricio Macri, cuando tanto él como el FMI apostaban por la reelección. “Argentina enfrenta dificultades económicas y sociales complejas, en el contexto de una crisis de salud sin precedentes”, señaló un comunicado del FMI tras la visita del equipo del organismo encabezado por Julie Kozack, subdirectora del Departamento del Hemisferio Occidental y Luis Cubeddu, jefe de la misión para Argentina, entre el 6 al 11 de octubre pasados. Luego, la titular del organismo, Kristalina Georgieva mostró los dientes y exigió a la Argentina “una agenda económica creíble y abarcativa que balancee soportando a la economía y a la gente en estos tiempos difíciles para asegurarnos de que tengamos estabilidad macroeconómica”. En el Gobierno confían en que un acuerdo con el FMI a principios del año próximo dé certidumbre sobre el rumbo económico que emana de la Casa Rosada.

Fuente:https://www.ambito.com/finanzas/dolar/los-10-factores-clave-que-monitorea-el-gobierno-la-pulseada-el-n5141167

 

 

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