San Rafael, Mendoza domingo 29 de noviembre de 2020

Cuando el Covid 19 golpea nuestra puerta – Por:.Dr Oscar Arrieta

Por cansancio, tras esperarlo por siete meses, nuestra paciencia y cuidado parece haberse terminado. Paradójicamente en el momento que más atentos debemos estar, más cuidadosos, más lúcidos, que tenemos el virus a nuestro alrededor es cuando más relajamos las medidas de protección social, comunitaria e incluso personales.

El virus y sus efectos ya dejó de ser estadística distante y fría, números insípidos que algunos insistían en negar. Hoy sus víctimas tienen nombre y apellido, son nuestros vecinos, nuestros amigos, nuestros familiares, nuestros médicos, nuestros enfermeros, nuestros policías, etc.

Y duele…sufrimos al presenciar como quita el aire, como silencia voces, como se lleva almas de nuestra comunidad;

Y atemoriza…asusta el saber de un sistema de salud débil, con limitaciones estructurales, operativas, con personal insuficiente, mal pagado, mal reconocido, maltratado, que fácilmente colapsa poniéndonos en riesgo a todos sin importar diagnóstico o enfermedades;

Y sorprende…. asombran las decisiones políticas que toman sin respaldo científico dirigentes, funcionarios, representantes elegidos para dirigir y cuidar la comunidad, o incluso apoyados en un pretexto administrativo jurisdiccional evitan involucrarse, y con ingenua superioridad que un cargo les da, pueden  desestimar aportes genuinos;

Y enoja… frustra como a partir de intereses personales o sectoriales pretenden “capitalizar” el oportunismo de saber que una pandemia nos golpea indiscriminadamente a todos, buscando ventajas económicas o político partidarias por ejemplo, fomentando grietas o dicotomías inexistentes a la luz del bien general;

A pesar de ello la esperanza y confianza que vamos a poder superar esta situación se refuerza cuando jóvenes asisten a adultos mayores en compras, en conseguirles recetas, en buscarle sus remedios con tal de que no salgan a encontrarse con el virus. Se potencia cuando un comerciante le recuerda a sus clientes que deben usar el tapabocas correctamente para no generar posible foco de diseminación, es inmensa la voluntad y compromiso de un nieto con su abuelo cuando al verse conservan la distancia para protegerse mutuamente.

Las redes sociales replican el dolor ante la muerte con mensajes muy sentidos ante la despedida de un vecino, de un amigo, también lo hacen cuando alguien avisa a todos que ha sido positivo para alertar por su cuidado.

Estos son algunos ejemplos de como todos estamos en la misma tormenta, y que si bien cada uno en su bote, no ignora al otro. Es así como tantos héroes anónimos acerca su ayuda, arriesgando muchas veces su propia seguridad, es que queremos llegar todos juntos a la orilla y pronto…

Es el momento no solo de poner en valor nuestras virtudes más profundas, sino en conjugarlas en acciones concretas. Nuestra comunidad se caracteriza por ser solidaria, comprometida, con un amor fraternal a prueba de las más complejas situaciones que ya hemos sabido resolver en conjunto como terremotos, crisis económicas solo por citar algunas.

Los convoco a unirnos, basta de batallas estériles, que como comunidad podamos cuidarnos entre todos, que cada actor social en su rol cumpla acabadamente su parte con responsabilidad, cada uno de nosotros desde el gesto de utilizar adecuada y oportunamente los elementos de protección (basta de tapabocas mal usados!!), valoremos que cuidándonos también cuidamos al otro.

Esta pandemia no se resuelve solo desde las ciencias médicas, sino que solo en conjunto con las instituciones públicas, con el sector privado podremos encontrar la mejor salida.

Cuidémonos mucho…

Gentileza: 

Dr Oscar Arrieta

Médico Cardiólogo

Mat. Prov. 7710

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