San Rafael, Mendoza jueves 01 de octubre de 2020

Salud, bienestar y medio ambiente: tres conceptos para producir carne de cerdo de forma sustentable

En 2019 se produjeron en Argentina alrededor de 630 mil toneladas de carne de cerdo.

Las necesidades de consumidores más exigentes ha propiciado cambios profundos en los últimos años que llevaron a la tecnificación y estructuración de la producción.

En 2019 se produjeron en Argentina alrededor de 630 mil toneladas de carne de cerdo, de las cuales más de 34 mil se enviaron al exterior con la expectativa que en los próximos años se produzca un aumento del consumo interno y una mayor apertura al mercado internacional. Tenemos las mejores condiciones para producir proteína animal de manera sustentable y generar alimentos de gran calidad nutricional. 

 La carne de cerdo es la más consumida en el mundo (con una media anual de 15,5 kg. por persona), por lo que el sector productivo nacional ha buscado trabajar de manera eficiente para producir de una forma cada vez más sostenible y con agregado de valor a las materias primas de origen.

A través de inversiones en innovación y capacitación, el sector porcino ha progresado a lo largo de los años, encontrando las herramientas necesarias para mejorar la productividad y satisfacer la demanda alimentaria y enfocar la del futuro.

Sabemos que el tipo de actividad productiva, en el contexto del negocio, lleva a ser no sólo un productor de cerdos, sino también un empresario moderno que se adapta a las condiciones cambiantes y a los desafíos de crecimiento.

Las necesidades de consumidores más exigentes ha propiciado cambios profundos en los últimos años que llevaron a la tecnificación y estructuración de la producción, haciendo que este sector logre una transformación positiva, modifique su forma de producir, con innovación y tecnología, en busca de alcanzar un producto de mejor calidad, haciéndolo con responsabilidad social y sustentabilidad, para poder cubrir estas nuevas exigencias de consumidores que demandan inocuidad y seguridad alimentaria, alineados con normas de bienestar animal y cuidado del medio ambiente.

Así, entre los puntos más relevantes en cuanto a una producción porcina sustentable se encuentra salud, bienestar y medio ambiente.

Salud

Siempre ha existido una gran preocupación por parte de los consumidores por las condiciones de producción de los alimentos; en este sentido, los productores porcinos han buscado nuevas técnicas de producción junto con un estricto control de las materias primas utilizadas para la alimentación, así como de la sanidad de sus animales para prevenir enfermedades, dando así una mejor seguridad alimentaria para sus productos.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define “la salud como un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no sólo la ausencia de afecciones o enfermedades”.

Esta definición en la actualidad se amplió hacia un concepto más global conocido como One Health (“Una Sola Salud”) que es una estrategia mundial para incrementar la comunicación y la colaboración interdisciplinaria en el cuidado de la salud de las personas, los animales y el medio ambiente, entendiendo que todos están vinculados.

La medicina veterinaria está considerada desde hace muchos años como una profesión sanitaria y como tal asume funciones y responsabilidades en este ámbito. El veterinario dedicado a la salud pública cumple un papel importante en el control del riesgo de transmisión de enfermedades de los animales a los humanos, tanto de forma directa (por contacto) como indirecta (a través de los alimentos).

El cuidado de la salud animal es fundamental para el mantenimiento de la salud pública, ya que el 60% de los patógenos humanos son de origen animal (zoonosis). La detección temprana de patógenos es una acción insustituible que previene tanto su transmisión a la población como la introducción de agentes contaminantes en la cadena alimentaria.

Además, en términos económicos, la disminución de ingresos en producción animal por la presencia de enfermedades supone hasta un 20% de las pérdidas del sector en todo el mundo, por lo que son fundamentales las medidas rápidas y eficaces que disminuyan este impacto.

Otras acciones sinérgicas entre salud humana y animal son el uso responsable de antibióticos, que debe ser coordinado entre ambos sectores para ser eficaz y siempre controlado por los profesionales sanitarios, de la misma manera con el control de patógenos, cuyos brotes en animales deben ser contenidos para evitar las posibles mutaciones y el riesgo de trasmisión al ser humano.

Factores como la mejora genética y la nutrición también han contribuido directamente a los avances de la producción porcina moderna, ya que además de asegurar la máxima rentabilidad económica para el productor, promueven la producción de carnes más magras y saludables acorde a las demandas del consumidor contemporáneo.

Bienestar

Reconocemos que los animales son seres sensibles capaces de sentir emociones, sean buenas o malas. En este contexto, el animal se encuentra en bienestar cuando satisface sus necesidades específicas, su funcionamiento biológico y comportamiento natural, asegurando una buena calidad de vida, brindando mejores rendimientos y calidad del producto final.

Sus orígenes se remontan a algunos países europeos que cambiaron la forma de producir, migrando de sistemas extensivos a confinamientos. Si bien no es un tema reciente, solo a partir de fines del siglo XX el bienestar ganó su espacio en los debates mundiales, pasando a formar parte de la agenda de los sistemas productivos actuales, donde se espera que los productores sean cada vez más eficientes y, al mismo tiempo, reducir los impactos ambientales, ofreciendo productos de calidad socialmente aceptables.

Las normas globales tienen como objetivo estandarizar los criterios de bienestar de estos animales en los sitios de producción, así como en los mataderos, con el fin de cumplir con los criterios de buena alimentación, alojamiento adecuado, buen estado de salud y comportamiento apropiado.

En este sentido, para cumplir con uno de los pilares del bienestar porcino, necesitamos asegurar una nutrición saludable, por lo que no se trata solo de cantidad, sino también de aportar nutrientes en la proporción adecuada para el desarrollo y crecimiento apropiados. El productor debe velar por el bienestar de los animales en todas las etapas del proceso: desde la cría hasta el sacrificio.

Este tema ha ganado cada vez más relevancia con las discusiones sobre la producción racional de alimentos. Con la adopción de buenas prácticas y estándares de bienestar animal, los productores porcinos se adaptan a las crecientes demandas de los mercados globales, mejorando índices zootécnicos, maximizando la productividad y la rentabilidad.

Por tanto, seguir las normativas que garantizan la integridad de los animales se convierte en un deber en la cadena productiva porcina.

Medio Ambiente

Otro punto relevante es la creciente preocupación de la sociedad en relación con la forma en que se crían los animales y su impacto en el medio ambiente. Es una producción que genera residuos orgánicos, que requiere atención, pero que los nuevos sistemas de producción han transformado en una oportunidad.

Para minimizar el impacto ambiental, la gestión adecuada de los residuos es una actividad fundamental en la producción sustentable; además, el correcto tratamiento de los residuos puede generar oportunidades para el sector con la producción de compost, biogás y biofertilizantes. Mediante transformaciones físico-químicas y/o biológicas de los residuos en sus respectivos lugares de almacenamiento, es posible su uso en la fertilización de suelos agrícolas, aportando nutrientes fundamentales demandados por los cultivos.

Otra forma de aprovechar el estiércol producido por los cerdos y que cada vez es más habitual encontrar en las grandes explotaciones es el sistema de biodigestión, consta de una cámara hermética cerrada, en la que se deposita material orgánico para su descomposición, con el objetivo de producir biogás y biofertilizantes. Este biogás se utiliza generalmente para la producción de energía, logrando el autoabastecimiento en la granja y derivando el excedente a la red eléctrica local para que pueda ser utilizado en los hogares y otras industrias.

Sin embargo, la composición del estiércol está directamente relacionada con la composición de los alimentos ofrecidos a los cerdos. Por ello, a partir de la información sobre los requerimientos nutricionales y la composición de los ingredientes disponibles, permite a los nutricionistas diseñar dietas que promuevan una adecuada ingesta, reduciendo significativamente la excreción de contaminantes al medio ambiente.

Por otro lado, en las últimas décadas la industria ha desarrollado tecnologías que permiten lograr una mayor maximización de esos nutrientes en los cerdos, entre ellas el desarrollo de las enzimas que terminaron siendo una excelente herramienta de optimización, aportando nutrientes y de forma indirecta reduciendo el impacto sobre el medio ambiente.

En este contexto, entendemos que la salud, el bienestar animal y la sustentabilidad ambiental pasan a formar parte de los pilares de la producción animal moderna y se están convirtiendo en los mayores desafíos para los sistemas productivos. El avance tecnológico y los conocimientos modernos nos permiten capitalizar estas oportunidades para producir carne de cerdo de manera sustentable, segura y accesible siendo necesario implementar un conjunto de estrategias y prácticas que garanticen la existencia, mantenimiento y desarrollo de las generaciones actuales y futuras.

Fuente:https://www.clarin.com/rural/salud-bienestar-medio-ambiente-conceptos-producir-carne-cerdo-forma-sustentable_0_nyI7WH0q8.html

 

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