San Rafael, Mendoza domingo 27 de septiembre de 2020

La pandemia de coronavirus ha reducido un 9,3% la huella ecológica del planeta

 / EL MUNDOEl día de la «sobrecapacidad» de la Tierra se retrasa tres semanas hasta el 22 de agosto por efecto del confinamiento.

El confinamiento por el coronavirus se ha traducido en una reducción del 9,3% de la huella ecológica causada por la especie humana. El día de la «sobrecapacidad» de la Tierra -el momento en el que el consumo excede la capacidad del planeta para regenerarse- se ha retrasado en consecuencia tres semanas y se ha producido este año el 22 de agosto.

«Tenemos que aprender la lección y hacer progresos diseñadosy no como consecuencia de un desastre», advierte Mathis Wackernagel, presidente de la Red Global de Huella Ecológica, que efectúa el cálculo del así llamado Earth Overshoot Day. En el 2019, por primera vez, el momento crítico de la «sobrecapacidad» se había adelantado al 29 de julio.

En el 2020, el impacto ecológico ha dado una más que simbólica marcha atrás de hasta 15 años y ha roto con la progresión acelerada que se lleva produciendo desde 1970, cuando los analistas de la Red Global de Huella Ecológica (GFN por sus siglas en inglés) consideran que el consumo global soprepasó por primera vez la capacidad del planeta para regenerar los recursos.

La crisis financiera provocó en el pasado reciente una estabilización de la «sobrecapacidad» durante tres años (2011-13), pero nunca se había producido una caída como la experimentada este año, con una contracción de la economía mundial prevista en torno al 7% y una reducción del PIB de hasta el 14% en los países más industrializados.

«El Día de la Sobrecapacidad de la Tierra es una manera de ilustrar la escala del reto biológico al que nos enfrentamos», explica Wackernagel. «Estamos usando el futuro para pagar por el presente. Solo tenemos un planeta y eso no va a cambiar».

Al ritmo actual de producción y consumo, y pese a la caída experimentada este año, harían falta 1,6 planetas para satisfacer a medio plazo la demanda actual de recursos, según los analistas del GFN, con una metodología perfeccionada desde primeros de los años 90 para comparar la biocapacidad de la Tierra con la demanda de más de 7.800 millones de humanos.

Las dos principales reducciones durante los meses de confinamiento por el coronavirus se han producido en las emisiones de CO2 (con una caída del 14,5% con respecto al año anterior) y en la explotación de recursos forestales (con un descenso del 8,4%). El descenso ha sido algo menor en la explotación de suelos agrícolas y de los bancos de pesca.

El bajón causado por la Covid-19 en la actividad económica y el impacto ecológico debería servir no precisamente como motivo de celebración, sino como «punto de reflexión», según Wackernagel: «El gran problema es que nuestro déficit va a seguir creciendo y no se puede mantener a largo plazo, a no ser que se produzca un cambio en los planificadores económicos y se reconozca la necesidad de movernos dentro de los límites planetarios».

Fuente:https://www.elmundo.es/ciencia-y-salud/ciencia/2020/08/22/5f4123a5fc6c831a698b4618.html

 

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