San Rafael, Mendoza martes 29 de septiembre de 2020

El histórico día en que la NBA dijo basta al racismo

Kissimmee (United States).- The court remains empty at the HP Field...Tras la suspensión de los partidos del miércoles y del jueves, los jugadores decidieron seguir con los ‘playoffs’, aunque continuarán presionando para lograr los cambios sociales que exigen

Finalmente la NBA tendrá un campeón 2020, aunque para siempre será ya una edición histórica y no sólo por la inédita burbuja de Disney World en la que se disputan los playoffs a causa de la pandemia del coronavirus. Habrá un antes y un después de la decisión que el miércoles tomaron los Bucks de Milwaukee, no cualquiera, uno de los grandes favoritos al anillo, de ser punta de lanza del resto, de no comparecer en su encuentro de primera ronda contra los Magic.

De decir basta, olvidando cualquier consecuencia deportiva, contra lo que consideran un abuso que supera todos los límites, el racismo sistémico que de nuevo tuvo un capítulo de brutalidad policial con el tiroteo en Kenosha, precisamente en Wisconsin (estado de los Bucks), de Jacob Blake. Siete disparos por la espalda que escandalizaron de nuevo al país.Después de que también se cancelarán el resto de encuentros, se temió incluso por la pervivencia de estos playoffs, cuya gran razón de vuelta fue precisamente la de servir como altavoz a las reivindicaciones sociales de unos jugadores que se habían mostrado especialmente implicados en las protestas por el asesinato de George Floyd semanas antes. Muchos de ellos, totalmente frustrados por lo que estaba sucediendo, tenían decidido hacer las maletas y marcharse de las instalaciones de Disney. Los dos equipos de Los Ángeles, Lakers y Clippers, votaron incluso a favor de esta postura y LeBron James se mostró especialmente beligerante. Pero las horas templaron gaitas y en la reunión mantenida en la mañana del jueves decidieron continuar con las canastas -el fin de semana se retomará las competición, ajustando el calendario con los partidos que no se han disputado, tampoco los del jueves-, aunque no bajarán el pistón de sus mensajes. Todo lo contrario.En la balanza de la continuidad pesó, en parte, que los jugadores ya han conseguido algo de lo que pretendían. Que se volviera a poner sobre la mesa el debate sobre las injusticias sociales en Estados Unidos, que no se relajara el volumen de sus protestas. Poder seguir jugando hará que el altavoz se mantenga, que no se apague la llama, que el balón también hable. Además, tuvo mucho que ver en la decisión el inmenso esfuerzo económico (más de 150 millones de dólares invertidos) y organizativo realizado por todas las partes para poner en marcha la burbuja de Orlando, hasta ahora impecable, y que, a partir de las semifinales de Conferencia, los familiares de los jugadores podrán ya entrar en ella.

REUNIONES CON LOS PROPIETARIOS

Pero, a cambio, las estrellas exigirán que se sigan impulsando los cambios que demandan. El jueves mismo, dos jugadores de cada equipo estuvieron presentes en la reunión con la NBA, en la que pusieron sobre la mesa las acciones que reclaman, las que consideraban que se habían paralizado. Ya no era suficiente con los lemas en sus camisetas, con el Black Lives Matter en cada pista de juego o con la rodilla en tierra de jugadores, entrenadores y árbitros cada vez que sonaba el himno estadounidense. Tampoco con la Fundación NBA, donde las franquicias, en asociación con el sindicato de jugadores, hará que los 30 propietarios contribuyan con una suma colectiva de 30 millones de dólares anuales durante 10 años en fondos para apoyar la igualdad racial y la justicia social dentro de la comunidad negra. Querían aún más implicación.«Cuando llegamos, nosotros teníamos un objetivo muy claro de subir la notoriedad de esta situación, usar nuestro altavoz para que la gente se diera cuenta y mediar en la situación.

El problema es muy profundo y nuestras reacciones no están siendo respondidas con acciones fuera de aquí. Eso genera frustración», resumió Marc Gasol en declaraciones a Movistar.En cualquier caso, todo lo logrado estos días por los jugadores de la NBA es histórico. El deporte como motor del cambio social. Así, las protestas, tras el boicot a los partidos del miércoles en la NBA, se extendieron rápidamente a otros deportes profesionales de Estados Unidos. La WNBA, la MLB de Béisbol o la MLS de fútbol también cancelaron encuentros. También pararon los entrenamientos de la NFL.
En tenis, la japonesa Naomi Osaka decidió no jugar la semifinal del torneo de Cincinnati contra la belga Elise Mertens. La organización tuvo que aplazar una jornada la competición.LeBron James fue uno de los primeros en reaccionar públicamente. «Los cambios no se consiguen sólo hablando, para ello hay que actuar y hay que hacerlo ya», pidió en sus redes sociales antes de la reunión clave con los propietarios.Poco después, Donald Trump, en el blanco de todas las críticas, ironizó sobre la NBA, sobre su poca repercusión y sus audiencias, y la acusó de ser una «organización política». «Eso no es bueno, no es bueno para el deporte ni para el país», concluyó el presidente de los EEUU.
https://www.elmundo.es/deportes/baloncesto/nba/2020/08/27/5f481f70fc6c83a6318b4679.html

 

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