San Rafael, Mendoza jueves 01 de octubre de 2020

Top Gun: más que una película – Por:.Beatriz Genchi

Es un lugar real. Top Gun es la academia élite de los pilotos navales estadounidenses. No es la única, pues la Fuerza Aérea tiene las suyas, pero sí la más famosa. Y todo gracias a Tom Cruise.

Para aquellos que vieron la primera entrega, este dato no es nuevo. Lo dicen al principio. El nombre actual de la escuela es The United States Navy Strike Fighter Tactics Instructor Program, pero el mundo la conoce como Top Gun, que puede traducirse como Cañones de Élite. O sea, pilotos que son “campeones”.

Pero en 1996 Top Gun, de la Marina, se fusionó con su equivalente de los Marines, cuerpo al que ahora pertenece. La actual Top Gun tiene su sede en Fallon, Nevada, y es fiel a sus orígenes.

Eso sí, en un principio a la academia le costó despegar. Sólo la tenaz labor de sus fundadores, consiguieron que TopGun levantara el vuelo. A finales de los años 60 del siglo XX, Estados Unidos en plena guerra con Vietnam, el gigante norteamericano intervino en lo que era un conflicto regional con la idea de frenar la expansión del comunismo.

No obstante, y a pesar del poderío militar de los estadounidenses, la lucha no iba a ser fácil, todo lo contrario. Precisamente la enorme diferencia entre ambas naciones causaría varios problemas.  Ese era precisamente uno de los problemas al que se enfrentaron los pilotos estadounidenses. A saber, algunos de sus aviones eran tan modernos, tan rápidos y tan llenos de tecnología, que no podían enfrentarse fácilmente contra los atrasados aviones enemigos.

La Fuerza Aérea vietnamita gastaba lo viejos Mig-19 soviéticos, y más tarde los Mig-21. Eran buenos aviones, pero más que nada jets con una cabina para el piloto, y espacio para los cañones. Poca tecnología. Estados Unidos estrenó su F-4 Phantom en Vietnam. Comparado con los Mig’s, era como una nave espacial. Por ejemplo, el F-4 podía lanzar sus misiles y derribar a un enemigo a 50 kilómetros de distancia. Ese era el problema. Los F-4 tenían que luchar contra aviones enemigos en espacios cortos, y los pilotos no estaban acostumbrados a ello. Se les había olvidado, o más bien nunca habían aprendido, el arte de la “Dogfight”, el combate aéreo cercano.

Antes de Vietnam, seis aviones enemigos eran derribados por cada uno norteamericano. Hacia 1969, en Vietnam, ese ratio se había reducido a menos de 3 a 1. Líderes muy preocupados y entre ellos se encontraba el Capitán Frank Ault, un oficial de la marina, que se quejó en una cena del pobre rendimiento que los pilotos. Su superior, el Jefe de Operaciones Navales, Almirante Tom Moorer, le encargó entonces que investigara el por qué. Ault dedicó casi un año en analizar todos los elementos que afectan el resultado de los pilotos: la calidad de las armas, de los aviones, de los programas de entrenamiento de los pilotos y los equipos de mantenimiento.

Entre sus principales recomendaciones, el Informe Ault, propuso la creación de un programa de entrenamiento de pilotos de élite. La idea era buscar a los pilotos veteranos, conocedores de las tácticas de combate cercano, para que enseñaran a sus colegas más jóvenes. El mismo Ault recomendó fundar la academia en Miramar. El 3 de marzo de 1969 es la fecha oficial del nacimiento de Top Gun. No todos creían en el proyecto y le dedicaron pocos recursos y personal. Pero el encargado de la fundación, Dan Pedersen, tenía otros planes. Él era un veterano piloto de la Marina con experiencia en Corea y Vietnam. Recibió la orden de fundar la academia en Miramar, donde ya entrenaba a pilotos novatos. Y con más maña que recursos, eso hizo. Su tarea fue reclutar a su primera generación de instructores. Para ello buscó a viejos colegas. Ocho pilotos con experiencia en el Phantom II F-4, y un oficial de inteligencia naval que le fue asignado.

La duración original del entrenamiento, sería de cinco semanas, y se utilizarían con aviones de los diferentes escuadrones ya asignados a Miramar. La primera sede “oficial” de Top Gun fue un contenedor abandonado conseguido a cambio de una caja de cerveza. Los mismos instructores debieron estudiar para prepararse. En muchos casos, los misiles eran tan sofisticados que los pilotos no tenían tiempo de aprovechar todas sus capacidades. Coincidiendo con el inicio de Top Gun, el presidente Richard Nixon declaró un alto a los bombardeos en Vietnam del Norte. La Marina aprovechó este lapso para enviar a muchos pilotos a Top Gun. Al terminar el programa, los pilotos graduados de Top Gun, volverían a sus escuadrones y compartirían lo aprendido con sus compañeros. Los resultados de los primeros graduados fueron apabullantes.

Cuando los bombardeos sobre Vietnam del Norte se reanudaron, el éxito de Top Gun saltó a la vista. El ratio de victoria a derrotas pasó de 2.41:1 a 12.5:1. En comparación, la Fuerza Aérea, que no había implementado su programa de entrenamiento, empeoró su ratio. Las maniobras aprendidas sirvieron a los pilotos a mejorar su destreza. El éxito de Top Gun fue rotundo. Desde entonces, el ratio de derribos no ha hecho más que subir.

Pero a pesar de esos avances, los pilotos no quieren que les vuelva a suceder lo mismo que en Vietnam. No quieren olvidar el arte del Dogfight, y siguen acudiendo a Top Gun para mejorar sus aptitudes.

La nota hilarante: si alguna vez un miembro del personal cita o hace referencia a la película Top Gun, ¡la escuela los multará con cinco dólares! Entonces, los estudiantes allí deben abstenerse de bromas de Iceman, y ni siquiera tararear «Danger Zone«.

Gentileza: Beatriz Genchi – beagenchi@hotmail.com
Museóloga – Gestora Cultural – Artista Plástica.
Puerto Madryn – Chubut.

 

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