San Rafael, Mendoza lunes 30 de noviembre de 2020

Construir una nueva normalidad – Por:.Dr. Oscar Rubén Arrieta

Muchas veces, definimos como normal a todo lo que se ajusta a valores medios, algo así como que lo común es lo normal, por lo que la hacemos sinónimo de lo más frecuente. Esto trae muchas veces conflictos, ya que lo que puede ser “normal” para una sociedad, para otra no lo es. Por ejemplo, ingerir comida de ciertas especies de animales cruda como lo ha sido históricamente en China, y sin ir tan lejos, la aplicación subjetiva de este criterio a muchos les permite generar actos de discriminación racial, religiosa, etc.

  Esta alta carga de subjetividad hace que podamos vivir con dificultad este proceso que estamos viviendo. Esta era COVID 19 ha impactado en la humanidad en su conjunto. Todas las sociedades del mundo en mayor y en no tan menor medida se han visto afectadas. Por lo que debemos no solo adaptarnos sino, que debemos construir una nueva normalidad.

Esta nueva normalidad plantea una mirada renovada del proceso salud y enfermedad. La salud siempre ha sido valorada solo en el momento de perderla. Tanto es así, que una antigua definición nos dice que “la salud es el silencio de los órganos”. Debemos, en un nuevo enfoque y capitalizando la oportunidad que nos da esta pandemia, poner en valor todo el esfuerzo por conservarla, y prevenir enfermedades.

Y no solo me refiero a las infecto-contagiosas, sino también a las enfermedades crónicas que se han vuelto también, a partir de su frecuencia, en una epidemia mundial: Hipertensión arterial, diabetes mellitus, enfermedad ateroesclerótica con el infarto cardíaco y cerebral (ACV), obesidad mórbida, tabaquismo, causas indiscutibles de morbilidad, incapacidad y mortalidad. Lideran, y por mucho, las estadísticas actuales epidemiológicas. Y aún por encima del COVID, es más, una de las consecuencias de un sistema de salud colapsado y con la atención puesta en el virus, ha sido el aumento de las tasas de afectación mundial de estas enfermedades, sin que estos datos se publiquen con la misma premura.

Concentrémonos en la salud, tal como lo hemos aprendido hacer con el virus, prevengamos. Una dieta equilibrada, rica en frutas y verduras, actividad física regular y frecuente, no consumo de tabaco en ninguna de sus formas, ni siquiera el humo pasivamente, consumo moderado de alcohol sin excesos, controles periódicos de colesterol, función hepática, función renal, de la tensión arterial, de glucosa en sangre, y por supuesto incluyo en esta enumeración mamografías y antígeno prostáticos por su alta frecuencia tumoral.

En la niñez, hemos priorizado la salud cuando los controles de niño sano, lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses, vacunas, seguimiento periódico de los percentilos de peso y talla, valoración también de desarrollo acorde a la edad, son consultas y acciones ya aceptadas por nuestra sociedad.

¿Seremos capaces de hacerlo también para nosotros mismos? ¿O nuestra idea de ser imbatibles, eternos, inmunes a lo que sea, que parece que viene con la adultez, ya no ha sido claramente destruida por un virus microscópico?

Esta realidad y la construcción de la nueva normalidad exige desde lo político, lo económico y desde la salud nuevos conceptos que al incorporarlos y ponerlos en práctica, formaremos una sociedad más preparada, justa y solidaria. Solo con salud podemos enfrentar los desafíos cotidianos, y no solo desde la ausencia de síntomas o de enfermedad.

Gentileza: 

Dr. Oscar Rubén Arrieta

Médico Cardiólogo

MP 7710

Contacto: drarrieta@piukesalud.com.ar

www.piukesalud.com.ar

 

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