San Rafael, Mendoza martes 20 de octubre de 2020

Por los brazos de Venus – Por:.Beatriz Genchi

Afrodita de Milo más conocida como Venus de Milo, es una de las estatuas más representativas del período helenístico de la escultura griega, y una de las más famosas esculturas de la antigua Grecia. Fue creada en algún momento entre los años 130 a. C. y 100 a. C., y se cree que representa a Afrodita (denominada Venus en la mitología romana), diosa del amor y la belleza; mide, aproximadamente, 211 cm de alto.

La escultura fue hecha en mármol blanco, en varios bloques cuyas uniones no son visibles, en un tamaño ligeramente superior al natural. Se desconoce su autor, ​ pero se ha sugerido que pudiera ser obra de Alejandro de Antioquía. El aspecto clasicista de sus formas hacen suponer que su autor se inspiró en la estatua del siglo IV a. C. de Lisipo, la Afrodita de Capua.

Cerca de la estatua se encontró un fragmento de un antebrazo y la mano con una manzana y estos restos son considerados parte de ella. Lo cierto es que no está claro si los brazos pudieron perderse después del hallazgo moderno de la escultura: Yórgos el campesino que la hallo, dejó una mitad de la Venus en el mismo lugar donde la había encontrado por no poder desenterrarla, pues su peso es de al menos 900 kilos, y la otra mitad la llevó al establo.

En aquellos momentos se estaba librando la última etapa de la Guerra de Independencia de Grecia del imperio otomano, entonces contactó a un clérigo griego a quien se la ofreció, para eludir a las autoridades turcas. Este a su vez lo hizo con un oficial naval francés, explorador y recolector botánico que se llamaba Jules Dumont D’Urville. Quien enseguida reconoció el valor de la estatua y presuntamente arregló con el clérigo una compra con el embajador francés en Constantinopla, el Marqués de Riviere.

Hasta aquí la versión oficial, aunque algunos historiadores apuntan a que la estatua salió de la isla por la fuerza, perdiendo los dos brazos al golpearse contra las rocas; sin embargo, también se dice que los turcos atacaron la embarcación y en la pelea la estatua perdió los brazos. Lo cierto es que después de algún trabajo de reparación, la estatua fue presentada al Rey Luis XVIII en 1821. Finalmente, el Rey la entregó al Museo del Louvre en París. ​

En 1960, una comisión de arqueólogos turcos presentó ante André Malraux (novelista, aventurero y político francés personaje representativo de la cultura francesa) una petición en la que reclamaba la devolución de la Venus de Milo.​ Este pedido se basaba en un informe del jurista Ahmed Rechim, quien acusaba a los franceses de haber robado la estatua y decía que esta pertenecía al imperio otomano. Calificaba el descubrimiento de Yorgos como un “incidente” y que sólo tres familias conocían la ubicación de los brazos de la Venus, ​ y al final, Ahmed acaba con un mensaje amenazador:

“Si Francia devuelve la estatua, Turquía retornará los brazos a su lugar, dotando al mundo de una gran obra en todo su esplendor original; de lo contrario, la Venus de Milo seguirá mostrando sus muñones en el Museo de Louvre.”

Malraux declaró la idea como un -chantaje cultural, y se negó a devolverla. Esto ha generado un gran debate entre los historiadores, quienes consideran que pudo haber sido un mensaje con el único fin de presionar a Francia y no la verdad sobre la localización de los brazos de la Venus.

Gentileza: Beatriz Genchi – beagenchi@hotmail.com

Museóloga-Gestora Cultural-Artista Plástica.

Puerto Madryn – Chubut.

 

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