San Rafael, Mendoza sábado 31 de octubre de 2020

NO PERDAMOS LA OPORTUNIDAD – Por:. Dr. Oscar Rubén Arrieta

El grado de carga de enfermedad en nuestro medio nos permite avanzar en el concepto de flexibilización, proponiendo nuevos conceptos de normalidad. Debemos aprender a convivir con el virus, sin olvidarnos jamás, que la ciencia médica no ha hallado aún tratamiento específico ni vacuna para hacerle frente.

En la sociedad todos conformamos una cadena, enlaces de valor que nos distinguen, y que como sabemos, siempre se cortará por el eslabón más débil. No podemos, no debemos subestimar al virus, como tampoco podemos y no debemos eternamente seguir en una situación límite económicamente con efectos tan dañinos que aún no podemos prever acabadamente.

Debemos encontrar el equilibrio entre ingresos y costos, los empresarios están acostumbrados a esta ecuación, solo que ahora se suma un término que al cuantificarlo, cada uno le da un valor subjetivo: la posibilidad de enfermar, y lamentablemente hasta puede desembocar en la muerte de trabajadores, clientes, directivos y proveedores.

La pandemia ha demostrado lo frágiles que podemos ser frente a un virus microscópico poniendo de rodillas a toda la humanidad. Sin distinción de PBI, poderío militar, desarrollo de sistemas tecnológicos, credo, raza, ideología ha paralizado la actividad humana. Aún aquellos que inicialmente subestimaron su efecto, hoy son los que lideran las estadísticas de enfermedad y muerte.

En este contexto, la crisis en salud progresivamente se ha vuelto una crisis económica tal, que el sustento, trabajo, proyectos de personas y empresas no solo están en peligro, sino que para muchos, la realidad impone que llegar a fin de mes y cumplir con las obligaciones, hasta el alimento mismo, se ha tornado imposible.

La responsabilidad de establecer pautas de convivencia entre nosotros y con el coronavirus recae en nuestras autoridades, y es importante destacar que la distancia entre la teoría y la realidad se materializa en nuestros actos. Nuestra responsabilidad ineludible e irrenunciable, es tal que, si no nos cuidamos personalmente y no cuidamos del otro, podemos perder esta oportunidad de re comenzar con la actividad económica si dejamos que el virus avance.

La importancia de esto es indudable. Cualquier lugar o actividad que no respete y se relaje en su cumplimiento, expone no solo su propia actividad sino a la comunidad toda. Ahora, también es cierto que para muchas empresas representa un desafío acatar las normativas. Aun así, cometer el error de menospreciar la posibilidad de contagio nos convertiría en presa fácil.

Los sectores que están re comenzando su actividad debe responsabilizarse integralmente. Eso se traduce no solo en el interés sino en acciones específicas, costo efectivas, de prevención de contagio y diseminación del virus, entre sus trabajadores, proveedores y por supuesto clientes. La confección y adecuación de protocolos específicos, que debe ser realizado en conjunto con profesionales idóneos, no solo para la actividad en sí, sino también para el comercio/empresa/servicio específico es imprescindible. Pautas generales, con criterios de mínima se han establecido en las normativas, decretos y ordenanzas que deben necesariamente adaptarse. Esta adecuación debe ser hecha en el marco de las herramientas que cada institución posea, tanto económicas como del capital humano a su cargo.

En este sentido es imprescindible que cada uno de las personas involucradas en el proceso de manufactura, compra – venta, reposición, etc. conozca acabadamente al virus, sepa su rol en la cadena de valor en el procedimiento que participa, y respetarlo y hacerlo respetar. Los clientes mismos, como así también proveedores deben estar al tanto del protocolo diseñado a fin que se sumen y no comprometan con su accionar la efectividad de lo dispuesto.

 En un comienzo, mencionaba que, como toda cadena, se corta en el eslabón más débil, que éste no sea la peluquería, el comercio de mi barrio, que no sea el supermercado, el banco, la oficina, mi propio trabajo. Que el ir a trabajar, a cortarnos el cabello, o a comprar no sea el sitio donde corramos el mayor riesgo de contagiarnos. Sigamos cuidándonos, a nosotros mismos y al otro, solo entre todos podremos vencer a este virus que aún sigue al acecho.

Gentileza:

Dr:  Oscar Rubén Arrieta

Mat. 7710

Director Piüke Servicios de Salud

Contacto: drarrieta@piukesalud.com.ar

www.piukesalud.com.ar

 

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