San Rafael, Mendoza lunes 26 de octubre de 2020

LA SALUD COMO VALOR ECONÓMICO – Por: Dr:.Oscar Arrieta

Cuando en medios de comunicación masivos analizan el impacto económico de esta pandemia, nos informan sobre cifras macro económicas y valoración de variables como deuda soberana, riesgo país, cotización del dólar y otras tantas más. Si bien es importante y necesario, lo que más nos afecta es nuestra propia realidad. En el hoy y ahora, esta crisis mundial de salud, ha logrado, sin lugar a dudas, convertirse en crisis económica en empresas, emprendimientos y en particulares que ven en riesgo hasta su propio sustento.

Avanzamos en un modelo de gestión de la pandemia regionalizado, teniendo en cuenta la situación epidemiológica de cada lugar. Sin duda que la carga de enfermedad y la posibilidad que haya transmisión comunitaria del virus determina claramente las opciones que disponemos. Bajo ningún aspecto debemos poner en riesgo la vida de nuestros habitantes. En ese marco llega la flexibilización en algunas actividades económicas como posibilidad de alivio a algunos sectores.

El análisis de la salud laboral como un área especializada dentro de las ciencias médicas se ha venido desarrollando desde el principio del siglo pasado con un gran empuje en los últimos 30 años. Esto ha permitido establecer normativas en el medio ambiente laboral y al ser considerado al ser humano en forma integral, la valoración de acciones tendientes a proteger el capital humano de cada empresa determina e impacta hasta en sus utilidades.

La reducción del ausentismo, la disminución de costos directos e indirectos de accidentes y enfermedades, el aumento de la auto estima del trabajador, la fidelización y compromiso de cada uno de ellos con la empresa, tienen su cuantificación en la rentabilidad final. En estos momentos estas afirmaciones adquieren mayor valor e impacto al considerar que se suma la prevención de contagio y transmisión de una enfermedad viral que no tiene vacuna ni tratamiento específico.

Hoy empleadores, trabajadores, proveedores, clientes de toda actividad que reanuda su funcionamiento tiene en sus manos, no solo el presente, sino el futuro de todos nosotros. Las reglamentaciones no deben ser tomadas como una carga o limitación, al contrario, deben ser exigidas por todos nosotros, por nuestra seguridad.

Es imprescindible que cada actividad, negocio o emprendimiento en particular debe confeccionar su propio protocolo, que le asegure proteger a los empleados y clientes. Medidas de higiene y seguridad, control y protección de empleados, proveedores y clientes, valoración de la situación y condiciones de salud previa de cada empleado, la capacitación en la enfermedad, la difusión entre las personas que solicitan el servicio, entre proveedores, son algunos ítems que obligatoriamente deben tener cada uno de los protocolos que se implementen. La posibilidad de que se respeta y cumpla dependerá del conocimiento de los mismos, y también de la coherencia interna, la relación costo-efectividad, como el contenido científico técnico.

Entre todos los actores sociales le damos forma a la comunidad de la que somos parte. La responsabilidad de cuidarnos a nosotros mismos y al otro, a nuestro vecino no es delegable. Tanto es así, que como eslabones que somos de esta gran cadena de valor, tal como lo hace cualquier cadena, se va a cortar por el más débil. De cortarse significará un retroceso en la situación epidemiológica al diseminar la enfermedad, con la consiguiente y lógica consecuencia: el retroceso de todas las medidas comunitarias dispuestas.

Esta pandemia empezó siendo abarcada desde la salud, progresivamente se fue sumando lo económico, conformándose como la crisis sanitaria y económica más importante que a esta generación le ha tocado enfrentar. Sociedades enteras sufren esta enfermedad, aún más las que, subestimando su impacto, priorizaron la actividad comercial. No dejemos que se convierta en una crisis de valores, hoy deben surgir aquellas virtudes que nos fortalecen como individuos y como sociedad. Solo si cada uno de nosotros nos preocupamos también por el otro, desde cada rol social que tenemos, podremos salir hacia adelante.

Dr. Oscar Arrieta

Mat. 7710

Contacto: drarrieta@piukesalud.com.ar

Piuke Servicios Medicos

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