San Rafael, Mendoza martes 02 de junio de 2020

El Sol es amarillo y otras ‘fake news’ astronómicas

El Sol se pone tras la catedral de Notre Dame de Chartres el pasado jueves.Muchos fenómenos astronómicos escapan de nuestra intuición o “sentido común”, que directamente nos engaña

La astronomía es la ciencia que más cerca ha estado de la evolución intelectual del hombre desde sus orígenes. No en vano, el cielo abarca la mitad de nuestro entorno y tanto el Sol como la Luna, e incluso las estrellas, afectan e incluso rigen nuestra actividad (no así nuestro carácter o destino). Sin embargo, la explicación de casi todos los fenómenos astronómicos no es nada intuitiva. Traten de imaginarse un universo infinito, o un padre que tras viajar por el espacio encuentra a una hija 30 años mayor que él, o no poder levantar una cuchara de café de algún material. Nuestro cerebro no es capaz de imaginar lo que no percibe, y lo que percibe es un entorno extremadamente “raro” si lo comparamos con el resto del universo. Hay, además, conceptos que nos acompañan desde niños, explicados de manera sencilla, o que nos cuelan en películas y nunca nos planteamos de manera crítica, como debe hacer toda mente científica. El resultado son nociones astronómicas erróneas que, extrañamente, perviven en nuestra sociedad y se resisten a desaparecer y ser sustituidas por explicaciones científicas correctas. Mencionaremos en este post algunos de estos “hechos alternativos” astronómicos:

El Sol sale por el este y se pone por el oeste. Nos lo enseñaron en el cole, pero el Sol solo sale exactamente por el este y se pone exactamente por el oeste un par de días al año en unas latitudes como las de España, en lo que se llaman los equinoccios de primavera y otoño, días en los que la noche y el día duran 12 horas. Después de los equinoccios, la salida del Sol está desplazada hacia el sur en otoño e invierno y hacia el norte en primavera y verano (esta semana, por ejemplo, sale por N 70º E en el norte de España, o 20º más al Norte que el Este). Y esto ni siquiera es así en latitudes suficientemente altas, donde el Sol no tiene una salida y una puesta diaria durante cierta época del año.

El cinturón de asteroides son restos de la formación del Sistema Solar que han alcanzado una órbita estable alrededor del Sol, “controlados” por Marte y Júpiter para que permanezcan en esa zona durante millones o miles de millones de años

Si entras en un cinturón de asteroides, estás perdido a no ser que te llames Han Solo. El cinturón de asteroides son restos de la formación del Sistema Solar que han alcanzado una órbita estable alrededor del Sol, “controlados” por Marte y Júpiter para que permanezcan en esa zona durante millones o miles de millones de años. Conocemos estructuras parecidas, más densas, alrededor de otras estrellas donde se están formando planetas e incluso acabamos de detectar lo que parece un choque entre asteroides. Pero nuestros asteroides son pequeños. El más grande, Ceres, tiene menos de 1000 km de diámetro, como un cuarto de la Luna, y el diámetro más común es de unos pocos kilómetros. Los asteroides están muy lejos unos de otros, típicamente a un millón de kilómetros, que es más de dos veces la distancia entre la Tierra y la Luna. Es, por tanto, muy difícil que tu nave tenga un percance con un asteroide (solo, quizás, en un sistema planetario muy joven, donde tu mayor peligro será la estrella recién nacida), como también es improbable que 2 estrellas choquen, por no decir nada sobre tomar el desayuno en Tatooine y cenar en Naboo.

De día hay sol, de noche hay luna. Otra gran mentira que nos inculcan de pequeños, no sabríamos decir el porqué. La Luna es visible de día durante gran parte de su ciclo de 28 días. Su visibilidad se ciñe a la noche cuando hay luna llena, y al día durante luna nueva. Si la luna solo se viera de noche no podría haber eclipses de Sol, pero, aun así, esa falsa percepción pervive.

La diferencia entre la máxima y la mínima distancia entre la Tierra y el Sol es de un 3%, y eso influye en menos de un 10% en la cantidad de energía que nos llega de nuestra estrella, lo que no explica las estaciones

En verano hace más calor porque la Tierra está más cerca del Sol que en invierno. Sería así de fácil si las distancias entre astros fueran parecidas a las que estamos acostumbrados en la superficie terrestre. Pero la diferencia entre la máxima y la mínima distancia entre la Tierra y el Sol es de un 3%, y eso influye en menos de un 10% en la cantidad de energía que nos llega de nuestra estrella, lo que no explica las estaciones. Además, los termómetros en Sevilla marcan 45 grados a la sombra cuando la tierra se encuentra más alejada del Sol, no al contrario, y mientras, en Santiago de Chile, están esquiando con guantes y gorro. La explicación de las estaciones está relacionada con efectos menos intuitivos relacionados con la inclinación del eje de rotación de la Tierra con respecto al plano de la órbita alrededor del Sol, que se deja notar en la altura que alcanza el Sol sobre el horizonte, el ángulo en el que inciden sus rayos sobre la superficie terrestre y la duración del día.

Las naves espaciales llevan los cohetes propulsores encendidos continuamente, solo hay agua en la Tierra, o solo agua líquida, las superlunas y el tamaño de la luna cerca del horizonte, la dirección que sigue la cola de los cometas, el concepto del Big Bang y de la expansión del universo… Hay múltiples ejemplos de conceptos astronómicos que todavía no son parte de nuestro acervo cultural básico, pero que se refieren a fenómenos que nos acompañan toda nuestra existencia. Explicarlos correctamente suele exceder la longitud de un tuit, pero ¿qué es explicable en unas decenas de caracteres?

Pablo G. Pérez González es investigador del Centro de Astrobiología, dependiente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas y del Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (CAB/CSIC-INTA).

Patricia Sánchez Blázquez es profesora titular en la Universidad Complutense de Madrid (UCM).

Vacío Cósmico es una sección en la que se presenta nuestro conocimiento sobre el universo de una forma cualitativa y cuantitativa. Se pretende explicar la importancia de entender el cosmos no solo desde el punto de vista científico sino también filosófico, social y económico. El nombre «vacío cósmico» hace referencia al hecho de que el universo es y está, en su mayor parte, vacío, con menos de 1 átomo por metro cúbico, a pesar de que en nuestro entorno, paradójicamente, hay quintillones de átomos por metro cúbico, lo que invita a una reflexión sobre nuestra existencia y la presencia de vida en el universo.

Fuente:https://elpais.com/ciencia/2020-05-15/fake-news-astronomicas.html

 

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