San Rafael, Mendoza lunes 26 de octubre de 2020

Alberto Fernández: el Estado estará presente para enfrentar las consecuencias económicas de la pandemia

El Presidente Alberto garantizó, además, que «de a poco» el país irá «recuperando la normalidad, pero sin crear un riesgo mayor en la salud de la gente».

El presidente Alberto Fernández volvió a marcar como prioridad de su gobierno que el Estado estará «presente» para enfrentar las consecuencias económicas de la pandemia de coronavirus, garantizó que «de a poco» el país irá «recuperando la normalidad, pero sin crear un riesgo mayor en la salud de la gente» y declaró su expectativa en la generación de empleo a través de la «inversión privada, que termine con el tiempo de la especulación».
En una entrevista con radio Rivadavia, Fernández insistió con que aún «no desapareció» el riesgo de que se registren mayores brotes de contagio de Covid-19, pidió nuevamente «responsabilidad» a la sociedad y aseguró que de a poco se irá «retomando la normalidad» de las actividades económicas, con una fuerte presencia del Estado para ayudar a superar el parate productivo y comercial.

«Lo bueno de esta pandemia, cuando la superemos, es que podamos exhibir un mejor país, con más igualdad y un mejor Estado, más eficiente, más atento a la gente y que le preste mucho más servicios a los argentinos», expresó el Presidente.

Durante el diálogo, que se prolongó durante 45 minutos, el mandatario marcó las dificultades que tuvieron que resolver ante la llegada de la pandemia debido a lo que dejó la gestión anterior, en la que dijo, hubo «un proceso de degradación del Estado».

«Tengan presente que tuvimos durante cuatro años una gobernadora que decía que no iba a abrir un hospital más en la provincia», dijo en referencia a María Eugenia Vidal, y agregó que había hospitales construidos en la gestión que la precedió y que «nunca» fueron «inaugurados» y recordó que este gobierno tuvo que ponerlos en marcha «en uno o dos meses», ante la urgencia de la pandemia.

Mencionó también que en la gestión anterior, a nivel nacional incluso «se liquidó el ministerio de Salud, el ministerio de Trabajo» y pasaron a ser secretarías, como parte de ese proceso de «degradación del Estado.

Alberto Fernández asumió que para encarar la nueva etapa de su gobierno, con la mirada puesta en la gradual recuperación de la normalidad, buscará el apoyo de la «inversión privada» para generar «más empleo» y para que se «termine el tiempo de la especulación».

A lo largo de la entrevista, en la que abordaron varios ejes, Fernández, advirtió que el coronavirus todavía «está transcurriendo» y no es un problema «superado» y volvió a poner en foco que la principal meta para las próximas semanas es «evitar que el contagio sea muy rápido», algo que lamentó empezó a ocurrir en los barrios de emergencia de la ciudad de Buenos Aires, aunque respaldó las acciones llevadas adelante por el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta y su ministro de Salud, Fernán Quirós.

«En la ciudad los barrios pobres tienen condiciones de hacinamiento que hacen que la velocidad de contagio sea impresionante; es razonable pensar que vamos a tener más casos y que en esos lugares la propagación es mucho más rápida que en otros lugares, pero estoy viendo que el jefe de gobierno está actuando con mucha responsabilidad», expresó.

En este contexto, el mandatario lamentó que «hay una millonada de personas que están fuera del sistema» y que «le cuesta muchísimo al Estado identificarlos» y observó que «en los últimos cuatro años se profundizó una teoría de flexibilización laboral» que llevó a muchos a la «economía negra e informal», sobre quienes los efectos de la pandemia son mayores.

«Ahora cuando el Estado tiene que ir en socorro de esa gente le cuesta mucho identificarla; tenemos empresas a las que nosotros estaríamos en condiciones de solventarlas, pero directamente pagaban en negro y entonces, no están registradas, y no les puedo pagar esa mitad del sueldo», graficó en alusión al 50 por ciento de los haberes de empleados que la Nación absorbe para el determinadas pymes.

En el plano económico, el Presidente aseguró que su gobierno trabaja «seriamente» y «muy bien» con el FMI, dijo que el organismo muestra convicciones «razonables y técnicas» y que lee «con sentido común la economía», elogió a su directora Kristalina Georgieva e insistió con que Argentina «quiere encontrar una solución sostenible» para el pago de la deuda privada a los acreedores externos, más allá del período de cuatro años de su gestión.

«Valoro mucho lo que dijo la directora del Fondo, es un llamado de atención a los acreedores», subrayó el jefe de Estado sobre los dichos de Georgieva, en cuanto al «interés» del FMI en «apoyar a Argentina en su lucha contra la doble crisis», la del coronavirus y la de la «sostenibilidad de la deuda» y renovó el compromiso de su gobierno en sellar un acuerdo de pagos factible.

Por otra parte y en cuanto a los casos de prisiones domiciliarias otorgadas a condenados por delitos graves en las últimas semanas, Fernández diferenció: «Vi el tema con mucho pesar porque las dos acordadas de la Cámara de Casación fueron correctas, pero después no sé cómo se implementaron» por parte de los jueces de ejecución penal.

«Si eso ocurrió, está mal y es grave, pero no es lo que decía la acordada de la Cámara», remarcó el Presidente cuando le preguntaron sobre el beneficio otorgado a presos con condenas severas.

Por otra parte, también defendió el proyecto en análisis en el bloque oficialista de la Cámara de Diputados para que «por única vez» las mayores fortunas de la Argentina (unas 11 mil personas) hagan un aporte económico extraordinario para cubrir necesidades sanitarias frente a la pandemia, pero advirtió que se trata de un tema del Parlamento.

«El Congreso entendió con bastante sensatez que hacer sesiones cerradas supone un alto grado de contagio; son 257 diputados, con uno solo contagiado la velocidad de otros contagios sería altísima», reflexionó el Presidente y advirtió que, en el caso del Poder Judicial, es incluso «más complejo» porque la justicia «trabaja en lugares muy incómodos», con «contacto permanente con gente que viene de afuera» y que hay que tener «mucha sensatez» a la hora de resolver esas cuestiones. Telam

 

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