San Rafael, Mendoza viernes 23 de octubre de 2020

Alberto Fernández-Cristina Kirchner: tres horas a solas en Olivos para repasar temas y ahuyentar fantasmas

El encuentro se dio luego de la polémica por la salida de presos, el reemplazo de Alejandro Vanoli con Fernanda Raverta en la Anses y la negociación de la deuda

El encuentro se dio luego de la polémica por la salida de presos, el reemplazo de Alejandro Vanoli con Fernanda Raverta en la Anses y la negociación de la deuda

Alberto Fernández Cristina Kirchner se reunieron hoy a solas durante casi tres horas, en el chalet de la residencia de Olivos. Pero ni el Presidente ni la vicepresidenta dejaron trascender el contenido de la conversación, que se produjo en un contexto agitado: después del primer recambio importante en el Gobierno, en medio de la polémica por el otorgamiento de prisiones domiciliarias a presos con riesgo de contraer coronavirus y en una semana clave para la renegociación de la deuda externa.

«Seguro que hablaron de esos temas, como también de muchos otros. Nada en especial», dijeron los voceros de Cristina. «No hay ninguna novedad. Ellos hablan todos los días, de todos los temas», se limitaron a responder en el círculo de colaboradores de Fernández, ante la consulta de LA NACION.

No hubo parte de prensa ni fotos. La decisión compartida fue bajarle el perfil al encuentro, que el propio Presidente anticipó ayer durante una entrevista con el canal TN, y descartar cualquier tipo de cortocircuito entre los dos. Un mensaje hacia adentro y hacia afuera.

«Me llevo muy bien con Cristina. Quedamos en juntarnos para hablar», respondió Fernández en la entrevista de anoche, acerca de si ya había hablado con la vicepresidenta sobre la polémica por la salida de cientos de presos. Además relató, a pedido de las periodistas Luciana Geuna y María Eugenia Duffard, el último diálogo que habían tenido vía Telegram con Cristina. «Le digo si quiere que vaya yo mañana a visitarla: ‘¿Me convidás un mate cocido y salgo un poco de acá?’, y me dice: ‘No, prefiero ir yo mañana a Olivos. Mañana estoy yo ahí'».

La estrategia del oficialismo en el debate sobre las prisiones domiciliarias sufrió una reformulación que se acordó entre las figuras principales del Frente de Todos en los últimos días. El Presidente lo coordinó con Axel Kicillof, después de que los dos conversaran, por separado, con Cristina. El miércoles pasado, Fernández y el gobernador publicaron una serie de tuits, casi al mismo tiempo, y, entre ayer y hoy, endurecieron las críticas contra los jueces que convalidaron la salida de autores de delitos graves y se comprometieron a realizar obras para mejorar el sistema carcelario.

El análisis de José Del Rio, en Mesa Chica, por LN

El encuentro de hoy arrancó a las 15.40 y se extendió hasta las 18.30. Cristina ingresó y salió de la residencia por el portón de la avenida Libertador, con menos presencia periodística que la entrada de la calle Villate. Como conversaron en el chalet, donde Cristina vivió durante 12 años, la vicepresidenta no se cruzó con los funcionarios que trabajan, a metros de ahí, en el pabellón de Jefatura de Gabinete. La última reunión entre los dos había sido el 16 de abril, el día que el ministro de Economía, Martín Guzmán, presentó la propuesta de renegociación de la deuda.

«Seguramente hablaron de la sesión de la semana que viene, porque está en agenda, y de un montón de temas. Son tan habituales los diálogos entre ellos que no hubo un tema saliente. Hablan de 15 temas a la vez, temas que tratan los medios y otros que no. Son reuniones de repaso de temas. Hablan todos los días, aunque no se vean todos los días», insistieron los voceros de Cristina. «Se ven todo el tiempo y hablan todos los días», repitieron en Olivos, cuando la vicepresidenta ya se había ido y el Presidente participaba de una teleconferencia con el titular del Banco de Desarrollo de América Latina (CAF), Luis Carranza Ugarte.

Más allá de lo que hayan conversado y del momento que atraviesa la relación entre los dos, el encuentro sirve para apaciguar tensiones que se producen en distintas áreas del Gobierno. La salida de Alejandro Vanoli de la Anses, un exfuncionario de Cristina Kirchner, era reclamada con insistencia por La Cámpora, que celebró la designación en ese organismo de Fernanda Raverta, una cristinista de pura cepa.

 

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