San Rafael, Mendoza lunes 26 de octubre de 2020

 Alimentación y emociones en tiempos de cuarentena – Por:.Lic. en Nutrición Mamaní,

Lo nuevo sea malo o bueno genera cambios en nuestro estado emocional, por ejemplo una sorpresa, la calificación de un examen, el resultado médico de un familiar enfermo; sea cual sea la situación sentimos ansiedad que puede ser positiva o negativa.

Cuando son negativas puede jugarnos en contra, crear incertidumbre y desesperación al no poder controlarlo, al no saber qué va a pasar y cómo nos va a afectar. Esto produce estrés y en muchas situaciones puede impactar en nuestros hábitos alimentarios, en nuestro humor diario y en la relación con los que convivimos.

Todo esto nos conduce a una alimentación poco saludable, falta de adherencia a los horarios de las comidas, aumento en el consumo de panificados, dulces y bebidas con altas concentraciones de azúcar; nos olvidamos o dejamos de lado aquellos que son saludables, como por ejemplo las frutas y verduras. También es común padecer insomnio durante las noches.

El vinculo que se forma entre las emociones (miedo, rabia, tristeza, aburrimiento, alegría, amor) y la comida, es muy complejo e intenso.

¿Por qué nos pasa todo esto?, ¿por qué actuamos de tal forma?; la respuesta es que el estrés genera la liberación de una hormona (cortisol) que aumenta las concentraciones de otras que generan hambre y disminuye aquellas que generan saciedad, este circuito aumenta la ingesta de alimentos y estimula el crecimiento del tejido adiposo en el cuerpo (grasa corporal). Toda esta situación nos lleva a sentir culpa y miedo al aumento de peso y imagen corporal, a las expectativas de qué pasará, entre otros.

Debemos buscar la calma en nosotros, reprogramar nuestro cerebro con entrenamiento, constancia y esfuerzo, a través de la inclusión de alimentos saludables. Gestionar de buena forma nuestras emociones y  desvincularnos de hambre emocional es la clave para una mejor relación con la alimentación.

Diferentes investigaciones  recomienda  incorporar aquellos alimentos que soporten felicidad y al mismo tiempo que sean saludables. Contienen un nutriente llamado triptófano (aminoácido) que se encuentra en pescados azules (sardina, atún, salmón, trucha, caballa, anchoa), lácteos (leche, yogur, queso), frutos secos (nueces, almendras, avellanas, castañas), frutas (banana, frutillas, ananá), chocolate amargo o semiamargo, avena integral, semillas, legumbres, pollo, huevo, espinacas, palta.

Aparte de la lección de alimentos también es importante el acto de cocinar, disfrutar el momento pensando cosas agradables, escuchar música que nos guste y generar energía positiva que se verá reflejada en lo que sirvas en la mesa.

“Estrategias para hacerlas paces con las comidas”

  • Conocer los beneficios de cada alimento.
  • Establecer un plan que nos permita saber que vamos a hacer. La improvisación no siempre sale bien, principalmente cuando estamos emocionalmente afectados.
  • Tener la capacidad de poder darnos un gusto en su justa porción sin sentir culpa.
  • Controlar el estrés para no tomar decisiones rápidas.
  • Anteponernos a la situación y pensar en nuestra conducta.
  • Analizar si estoy comiendo por hambre emocional o física.
  • Realizar actividades en casa que nos ayude a canalizar nuestra ansiedad.

Por todo esto, la alimentación que sigas, no solo influye sobre tu salud física sino que también tu salud mental. Es difícil mejorar la alimentación fijándonos únicamente en lo que se come. La mirada debe ser más amplia y abrir el enfoque para que podamos darnos cuenta de que está pasando, dónde estamos o cómo nos sentimos al momento de comer.

Lic. en Nutrición Mamaní, Ma. Paola – MAT: 1516.

Contacto: licmariapaolamamani@yahoo.com

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