San Rafael, Mendoza lunes 30 de noviembre de 2020

El Egipto de los faraones, sin maldición y al detalle

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El Egipto de los faraones, sin maldición y al detalle Un innovador proyecto reúne toda la documentación disponible y recrea en tecnología 3D las pirámides, templos y monumentos de uno de los enclaves arqueológicos más valiosos del mundo

Una vieja historia, con mucho más de leyenda que de realidad, cuenta que Napoleón pasó, durante su campaña militar en Egipto contra el Imperio Otomano, una noche en el interior de la Gran Pirámide de Guiza. La experiencia, si hemos de hacer caso al relato, marcó profundamente al futuro emperador de Francia, que no quiso compartir con nadie lo que había visto.

Hoy, un nuevo proyecto liderado desde Harvard permite a cualquier aficionado escudriñar digitalmente cada rincón de la Gran Pirámide, así como los demás monumentos de la llanura de Guiza, incluida la célebre Esfinge. Quizá la experiencia no tenga el poder mágico atribuido a las tumbas faraónicas, pero sus posibilidades académicas habrían sorprendido al mismísimo general Bonaparte, quien llevaba junto a sus tropas a 150 sabios para estudiar las maravillas de Oriente.

El proyecto, llamado Digital Giza, se ha materializado en una web que reúne tanto las recreaciones digitales de las reliquias faraónicas como toda la documentación disponible sobre las mismas.

Aún «en construcción», pronto ofrecerá nuevas herramientas tecnológicas para el público general, incluidas «formas interactivas de sobrevolar Guiza», según detalla a este diario Peter der Manuelian, catedrático de Egiptología en la Universidad de Harvard y principal impulsor del proyecto.

«Hay proyectos que reconstruyen lugares antiguos y monumentos virtualmente. Y otros proyectos que digitalizan archivos históricos. Creo que somos uno de los pocos proyectos que hacen ambas cosas», comenta Der Manuelian.

«Hay una montaña de documentación sobre Guiza, pero permanece inaccesible en museos y archivos a lo largo y ancho del mundo. Así que nuestro objetivo es vincular inteligentemente los materiales que, por lógica, han de estar juntos», argumenta el prestigioso egiptólogo.

La Gran Esfinge de Guiza.
La Gran Esfinge de Guiza.Cortesía del Giza ProjectHarvard University

En el libro que recoge el desarrollo del proyecto (Digital Giza. Visualizing the Pyramids, publicado por Harvard University Press), Der Manuelian recuerda cómo, hasta hace pocos años, proyectos de investigación y tesis doctorales quedaban paralizados por la imposibilidad de acceder a documentación y objetos que llevan siglos saliendo de Egipto y siendo dispersados, con mejores o peores intenciones, a lo largo y ancho del globo.

MENOS TEDIO, MÁS ESTUDIO

La digitalización de los archivos y representaciones ha dejado atrás toda esa ingente -y a menudo inútil- labor de recolección, ahora automatizada, para que los expertos puedan centrarse en el análisis: «Por ejemplo, para una tumba determinada, nuestro sitio web (y la base de datos que hay tras él) junta todas las fotografías -antiguas y nuevas-, mapas, ilustraciones, diarios, planos, publicaciones, manuscritos y los más recientes modelos 3D que hay sobre esa tumba, y se los muestra al investigador», explica Der Manuelian.

Más allá del ámbito estrictamente académico, el proyecto pretende abrirse a los curiosos y aficionados que quieran asomarse, a través de sus pantallas, a uno de los lugares que más han fascinado a la humanidad a lo largo de los siglos. Por ello, la próxima versión de la web Digital Giza tendrá vídeos introductorios, una línea del tiempo para encuadrar cada reliquia en su contexto histórico y nuevas formas de explorar virtualmente los recovecos por los que hace milenios caminaban faraones, súbditos o esclavos.

Pero la tecnología no sólo es útil para quienes se quedan en casa: «El turismo educativo también se beneficiará», prevé este experto. «Imagina ir a Guiza y apuntar tu móvil a un montón de ladrillos. Podrá reconstruir el aspecto original del edificio o mostrar el descubrimiento de una estatua que fue hallada en ese punto en 1924».

Interior de la Pirámide de Kefrén.
Interior de la Pirámide de Kefrén.Cortesía del Giza ProjectHarvard University

A medio camino entre el egiptólogo y el turista, están los estudiantes. Tal y como apunta Der Manuelian: «Ahora, gracias a lo que yo llamo telepresencia educativa, es posible tener a alumnos de todo el mundo vistiendo gafas de realidad virtual, caminando frente a la Esfinge, quizás como avatares, y escuchando al profesor dar una clase. ¡Las posibilidades futuras son emocionantes!».

Fuente:https://www.elmundo.es/ciencia-y-salud/ciencia/2020/03/03/5e5d09aafc6c83d74b8b466b.html

 

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