San Rafael, Mendoza sábado 26 de septiembre de 2020

Su majestad: ¡El gato literato! – Por:.Beatriz Genchi

 La relación de estos animales con artistas de todas las disciplinas es más que conocida, pero… ¿cómo es que los gatos han inspirado a escritores? Es de sobra conocida la adoración cuasi divina de culturas como la egipcia por estos animales.  Pero existe un gremio artístico en el que la relación gato-humano se ha convertido en un vínculo extraño e irrompible. Me refiero a los escritores. 

Algo antes de morir, el novelista Richard Matheson se internó en su casa durante un incendio para salvar a su gato. Quizás sólo un escritor pueda entender la importancia de ese gesto: el autor de “Soy leyenda” no arriesgó su vida para rescatar un manuscrito, una obra en curso o unos papeles, sino para salvar a su gato. No sabemos el nombre del afortunado, pero sí, los de otros gatos de escritores como Catarina, la gata a la que Edgar Allan Poe escribía cartas cuando estaba de viaje la que se sentaba en su hombro mientas él escribía. Esta gata le inspiró la obra:»The black cat». Y también existió Plutón, que se cuenta que cuando su joven esposa, Virginia, murió, languideció sobre su tumba. Aunque quedaría inmortalizado de manera escalofriante en «El gato negro.»

Lucette la viuda y tercera esposa, de Louis-Ferdinand Céline, el autor de “Viaje al fin de la noche” (donde puede encontrarse rastros de su amante, pero no de su esposa) relata en su libro secreto, que su mascota acompañó a la pareja en su huida de Francia en tren: “Bébert nos salvó la vida. Me sentía tan sola que me hubiera dejado morir si no fuera para que mi gato viviese. Era él quien nos creaba un pequeño hogar, un corazón que latía”. Céline había firmado panfletos antisemitas durante la ocupación y huyó a Dinamarca hasta que pudo regresar a su país. El gato “vivió con nosotros este trozo de historia, totalmente inmóvil en su mochila, sin pedir comida ni bebida, como abstraído dentro de sí mismo y en contacto directo con la atrocidad del mundo”, cuenta Lucette.

Charles Dickens tuvo una gata llamada William, a la que rebautizó con el nombre de Willamina. Este cambio de nombre fue debido a que sólo cuando el supuesto macho parió una camada numerosa de gatitos, el escritor se dio cuenta de que era una hembra, y eso que la gata avisó al escritor de que era hembra, cuando inició los preparativos del parto dentro del estudio de Dickens. De esta camada sólo un gatito se quedaría en casa: Master´s Cat. Pero él, que luego fue ella había aprendido a apagar las velas con una pata para que Charles Dickens abandonara lo que estaba haciendo y se fuera a la cama.

Uno de los tantos gatos que tuvo la familia Dickens y que era el gato casi personal del escritor. Era un gato sordo, así que no tuvo realmente nombre que fuese usado para llamarlo (según las memorias de la hija del escritor) y los empleados de la familia lo llamaban “el gato del señor”. Este perseguía a Dickens por toda la casa, lo acompañaba a pasear por el jardín como si fuese un perro y se sentaba con él mientras leía y, por supuesto, mientras escribía. Visto desde este nivel de importancia “mascotil”. ¿Qué hacer cuando se muere tu mascota más querida para recordarla eternamente?

“El gato del señor”, falleció en 1862 y, en su memoria, Dickens construyó un abrecartas con sus restos. Se quedó con una de las patas del gato difunto, la unió (tras haber confiado en un taxidermista, espero) a una hoja de marfil y la convirtió en uno de sus abrecartas. El abrecartas cuenta con un grabado en el que se señala que era un objeto en memoria y recuerdo del gato difunto.

No creo que haya una mascota más literaria que el gato. Su prestigio literario avalado por los 57 gatos que tenía Hemingway en su casa de La Habana, por las Canciones de Lorca y los Poemas de Borges es muy superior a su prestigio social. ¿Qué une a escritores y gatos?

Si bien no existe una teoría confirmada acerca de esta relación, la razón más probable reside en el carácter que comparten los escritores y los gatos. La escritura suele ser un proceso solitario, individual y que se suele alargar en el tiempo. Haciendo un ejercicio de paralelismo, se podría afirmar que tanto escritor como gato comparten un carácter independiente, estable y solitario.

Gentileza: Beatriz Genchi – beagenchi@hotmail.com

Museóloga-Gestora Cultural-Artista Plástica.

 

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