San Rafael, Mendoza sábado 15 de agosto de 2020

Ellas…culpables de piratería – Por:.Beatriz Genchi

Oro, fama, poder, libertad, el ancho mar… ¿resulta familiar? Pues claro que sí. Piratas.

A lo largo de la historia, numerosas culturas han tenido que lidiar con esta práctica, probablemente tan antigua como la navegación misma; el mismo Julio César tuvo un encuentro bastante inédito con piratas: en su juventud fue tomado como rehén durante un ataque pirata, molesto cuando supo el precio que habían establecido para su rescate, los increpó para que elevaran dicha suma.

Pero no fue hasta el siglo XVII cuando la piratería alcanzó su máximo esplendor, llegándose a llamar el periodo entre 1620 y 1795 la “Edad de oro de la piratería”. Lo cierto es que el mundo de la piratería ha sido un universo masculino, esto llevó a que existieran algunas mujeres piratas que llegaron a navegar bajo la apariencia de un hombre para así gozar de un estatus y trato más justos. En esta ocasión, nuestras protagonistas son dos mujeres que llegaron a labrarse un nombre, a saltarse las leyes de su época y a convertirse en la imagen de libertad a la que muchas mujeres de la época aspiraban.

Anne Bonny y Mary Read, las dos más famosas piratas conocidas. Mary Read nació alrededor de 1690 (probablemente en 1685) en Londres, Inglaterra. Su madre estaba casada con un marinero, con quien tuvo un hijo. Poco después, tras la desaparición de su marido en alta mar, tuvo una aventura amorosa, de quien fue fruto nuestra famosa pirata. Coincidió que murió el hijo varón, por lo que, en vez de ocultar a su pequeña hija, su madre comenzó a vestir a Mary de chico para así recibir el apoyo económico que le brindaba la abuela paterna y la herencia de su progenitor. Creció siempre vestida de hombre, y comenzó a trabajar de mozo. Sin embargo, se apartó de esa vida para enrolarse en un barco como marinero. No mucho después, abandonó dicho barco y se alistó al ejército inglés, con el que llegaría a combatir en Flandes, donde tuvo una sobresaliente actuación. Allí se enamoró de un soldado, al cual le confesaría su secreto.

Su amor fue correspondido. Al acabar la campaña, Mary confiesa su secreto a sus compañeros de armas, los cuales, toman de buen grado la argucia y acuden a su boda. Abren una posada llamada “The Three Horseshoes” (las tres herraduras). Mary comenzó a vivir públicamente como una mujer, sin embargo, la felicidad sólo les duró unos meses. Su marido murió debido a una fiebre antes de hacer un año de casados, por lo que tuvo que regresar a su vida en el ejército. Poco duró esta vida, ya que, con la firma de la paz, Mary tuvo que enrolarse en un barco, y siempre con su atuendo de hombre, pero aquí comienza su vida como pirata. En la travesía, el barco es atacado por el famoso pirata, Jack Rackham (Calico Jack) y su compañera, Anne Bonny. Veamos qué había llevado a Anne Bonny a aquel barco junto a Jack Rackham. Nacida en Cork, Irlanda, un 8 de marzo aparentemente de 1698.

Era hija de William Cormac, un abogado irlandés, y de una criada de su esposa (de nombre Marry). Cuando trascendió el adulterio, su padre tuvo que emigrar a Carolina del Sur junto a su amante. Pronto consiguió amasar fortuna otra vez, gracias a la explotación de plantaciones. Sin embargo, Marry murió pronto. Anne creció recibiendo una buena educación y sin que le faltase de nada. No obstante, su carácter era fuerte y su naturaleza, rebelde, lo que desembocó en numerosos enfrentamientos con su padre. A la edad de dieciséis años, se enamoró de un pirata, James Bonny, con el que contrajo matrimonio. William se opuso totalmente a la relación de su hija y, pensando en el interés de aquel pirata por su herencia más que por su hija, llegó a desheredarla, por lo que tuvieron que marcharse a las Bahamas, más en concreto, a Nassau (New Providence), el más famoso refugio de piratas. Desencantada con su matrimonio, buscó aventuras amorosas al margen de éste, llegando así a encontrarse con Jack Rackham, quien se convirtió en su amante. Fue entonces cuando Anne se unió a su tripulación disfrazada de hombre -al igual que había hecho Mary Read- y abandonó a James Bonny. La pareja decidió reunir una tripulación y robar un barco para reanudar su carrera como piratas. Y así fue.

Un tiempo después, ocurría el encuentro entre ambas piratas. La pareja abordó un barco alemán, donde un joven llamó la atención de Anne. Rápidamente advirtió que en realidad era una mujer, Mary Read. Al principio ambas mujeres quisieron guardar el secreto y establecieron una íntima amistad, sin embargo, ante esta amistad Calico Jack pidió explicaciones, no quedándoles más remedio que sacar a la luz el secreto de Mary. Comenzó una época dorada para nuestros piratas, llegando a amasar una gran fortuna. Ambas mujeres peleaban igual o mejor que cualquier hombre y acabaron ganándose el respeto de toda la tripulación. Perseguidos por la justicia, en octubre de 1720, un navío capturó su barco. El abordaje no fue difícil, la mayoría de la tripulación estaba ebria y apenas opuso resistencia. De hecho, la leyenda dice que fueron ambas mujeres las únicas que plantaron una furiosa resistencia, pero fueron capturadas también. Anne y Mary consiguieron evitar la fatídica sentencia con esta frase: “Abogamos por nuestros vientres”. Efectivamente, ambas alegaron estar embarazadas de varios meses, y es que la ley británica prohibía ahorcar a mujeres embarazadas, por lo que fueron recluidas en prisión hasta que dieran a luz. Jack fue ejecutado y Mary murió en prisión junto a su hijo, no nato, debido a una fiebre. Al enterarse Anne, profirió un grito desgarrador.

Pocas semanas después, sin haber dado a luz, Anne fue puesta en libertad por el gobernador, sin aclararse los motivos de tal libertad. La version más fuerte dice que su padre, William Cormac, conociendo la situación de su hija pagó un generoso rescate por ella. El destino de Anne a partir de aquí es desconocido. Según el Oxford Dictionary of National Biography (2004), fue su padre quien logró llevarla de regreso a Charleston. Poco después, dio a luz. Y allí, comenzó la leyenda. Por último, añadir que la intrépida vida de estas mujeres no ha pasado inadvertida a lo largo de la historia, llegando a aparecer recientemente incluso en videojuegos (Assasin´s Creed Black Flag) o series (Black Sails). Pero las fuentes oficiales sobre Anne Y Mary son escasas.

Gentileza: Beatriz Genchi – beagenchi@hotmail.com

Museóloga-Gestora Cultural-Artista Plástica.

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