San Rafael, Mendoza domingo 29 de noviembre de 2020

El papel de Numancia y el Año Nuevo – Por:.Beatriz Genchi

Numancia es el nombre de una desaparecida población celtíbera situada sobre el Cerro de la Muela, en Castilla y León, España.

El día de Año Nuevo es, más que una fecha singular en el calendario, un punto de inflexión en nuestras vidas en el que aprovechamos para romper con lo malo, hacer buenos propósitos y expresar nuestros mejores deseos para el resto de los seres humanos.

Pero, ¿por qué lo celebramos en esta jornada y no cualquier otro día? Pues, aunque la respuesta nos sorprenda, la razón la tenemos muy cerca y debe constituir un motivo de orgullo y reconocimiento de nuestros antepasados.

Desde finales del siglo III a.C. la todopoderosa Roma había iniciado la conquista de la Península Ibérica. Pero no fue hasta el año 153 a.C. cuando fijó sus ansias expansionistas en la humilde Celtiberia, de tierras áridas y poco productivas.

Allí se encontraron con la feroz resistencia de aquellos bárbaros y, particularmente, con la población de Segeda que no quiso doblegarse. Roma trató de imponerse a la fuerza y para ocuparse de ello mandó treinta mil soldados al frente de Quinto Fulvio Nobilior.

Al percatarse de la presencia de tan formidable ejército los segedanos lograron escapar de su ciudad y fueron a refugiarse a Numancia, donde fueron recibidos como amigos y aliados. Roma no pudo consentir el desaire y declaró el comienzo de la campaña militar que ha venido a llamarse la Segunda Guerra Celtibérica.

Para someter a aquellos irreductibles celtíberos el Senado romano quiso enviar cónsules de reconocido prestigio. Pero había un problema: el nombramiento y juramento de los cónsules se producía el 15 de marzo durante la festividad religiosa de los Idus de marzo y, por tanto, el cónsul y su ejército llegarían a la Celtiberia al comienzo del verano, muy pocos meses antes de que regresara el mal tiempo a esa fría Celtiberia. Así que, para tener más tiempo de enviar tropas y preparar adecuadamente la campaña militar, el Senado romano decidió cambiar la fecha de la ceremonia del nombramiento del 15 de marzo al 1 de enero. Esto obligó a modificar el calendario legal romano. Posteriormente fue adoptado como inicio del año por el calendario juliano (46 a.C.), y más tarde también asumido por el calendario gregoriano (1582).

La actitud de los numantinos impresionó tanto a Roma que los propios escritores romanos ensalzaron su resistencia, como Plinio o Floro, convirtiéndola en un mito, que se unió a los de otras ciudades y pueblos de la península que lucharon hasta el final. Esta lucha ha dejado huella en la lengua española, que acoge el adjetivo «numantino» con el significado: «Que resiste con tenacidad hasta el límite, a menudo en condiciones precarias», según la Real Academia Española.

Miguel de Cervantes dramatizó el hecho histórico del famoso asedio a la ciudad en su tragedia “El cerco de Numancia”, escrita y representada hacia 1585. El pintor Alejo Vera realizó en 1881 el cuadro Los últimos días de Numancia; en 1886 se colocó un obelisco en recuerdo de los numantinos por el 2.º Batallón del Regimiento de San Marcial.

A comienzos del siglo XX, en el reinado de Alfonso XIII, se volvió a prestar interés a Numancia. En recuerdo a la ciudad hispana, se ha dado el nombre de Numancia a una ciudad en Aklan, Filipinas, al Club Deportivo Numancia de Soria, a varios barcos y a unidades militares. En 1936, durante la Guerra Civil Española, un regimiento llamado Numancia tomó el pueblo toledano de Azaña, y le cambió el nombre por el actual de Numancia de la Sagra. El yacimiento que hoy existe, fue declarado Monumento Nacional por Real Orden de 25 de agosto de 1882, por lo que goza de la protección del Estado y la Comisión de Monumentos de Soria.

Gentileza: Beatriz Genchi – beagenchi@hotmail.com

Museóloga-Gestora Cultural-Artista Plástica.

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