San Rafael, Mendoza lunes 28 de septiembre de 2020

Código de caballería – Por: Beatriz Genchi

La caballerosidad de un caballero medieval es algo indiscutible, ¿verdad? Es decir, tenían un Código de Caballería y todo eso. Pero, no todos los caballeros eran caballerosos, ni estaban universalmente de acuerdo sobre la idea de lo que significaba el honor de un caballero. Ni siquiera estaban de acuerdo en si era necesario ser caballeroso. ¿Y sus códigos de honor? Bueno, parece que también eran diferentes.

El caballero medieval probablemente sea el primer personaje que nos viene a la mente cuando pensamos en la Edad Media. Una posible definición de un caballero medieval es que era “un hombre que servía a su soberano o señor como soldado a caballo con armadura”.

Estrechamente asociado con esta definición funcional de un caballero medieval está el conocido como “código de caballería”. En esencia, este “código” dictaba la manera en la que un caballero debía comportarse. A pesar de ser llamado a menudo “código”, la caballería no fue codificada durante la época medieval. Por otra parte, hoy no hay un acuerdo unánime respecto a en qué consistía este código de conducta.

De hecho, no existe consenso alguno respecto a en qué consistía un código de caballería, y curiosamente éste varía dependiendo del autor que escribe sobre el tema. Una versión de un código de caballería la encontramos en el Cantar de Roldán, poema épico de mediados del siglo XI, principios del XII y considerado la obra principal más antigua de la literatura francesa.

En el Cantar de Roldán se han identificado hasta 17 mandatos en el código de caballería. Uno de ellos pertenece a Dios y la fe cristiana, como es “Temer a Dios y mantener a su Iglesia”. Otros describen la relación apropiada entre un caballero y su señor, como, por ejemplo -Servir al señor con fe y valor y -obedecer a aquellos que ostentan la autoridad.

Además, hay muchas más instrucciones en cuanto a la forma en que un caballero debe comportarse en su vida cotidiana. Entre ellas -decir en todo momento la verdad, Proteger al débil e indefenso y -Perseverar hasta el final en cualquier empresa iniciada.

Otro ejemplo de un código de caballería lo tenemos en las 12 virtudes caballerescas definidas por Felipe el Bueno, duque de Borgoña y miembro de la Orden del Toisón de Oro, que él mismo había instituido en el siglo XV. Estas doce virtudes son las siguientes: fe, caridad, justicia, sagacidad, prudencia, templanza, resolución, verdad, liberalidad, diligencia, esperanza y valor. Muchas de estas virtudes son ecos de los valores caballerescos incluidos en el Cantar de Roldán.

Sin embargo, otra forma de código de caballería la podemos observar en un juramento sugerido en el año 1023 por Guarín, obispo de Beauvais, al rey Roberto II de Francia, llamado el Piadoso, y a sus caballeros. En este juramento, el obispo destacaba ciertas cosas que un caballero no debe hacer, entre ellas asaltar a un clérigo desarmado, robar ganado injustificadamente o dar muerte a animales de granja, e incendiar y destruir casas sin razón válida.

Por último, cabe destacar que la expresión “código de caballería” es un término bastante subjetivo que puede adoptar formas diversas. En el Cantar de Roldán este código informa de lo que un caballero debe hacer, mientras que el juramento del obispo Guarín subraya lo que un caballero no debe hacer. El código de Felipe el Bueno, por otro lado, es más abstracto, y se centra más en las virtudes que en los hechos concretos que un caballero debería o no llevar a cabo.

Sea como fuere, el código de la caballería ha seguido fascinado al mundo mucho después de que la Edad Media tocara a su fin, y continúa haciéndolo aún en nuestros días.

Gentileza: Beatriz Genchi – beagenchi@hotmail.com

Museóloga-Gestora Cultural-Artista Plástica.

 

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