San Rafael, Mendoza domingo 29 de noviembre de 2020

Argentina y las oportunidades desaprovechadas (y que Brasil aprovechó) – Por:. José Ignacio Teruel-Licenciado en relaciones Internacionales

Uno de los mayores problemas de los gobiernos argentinos es la falta de análisis y la percepción de oportunidades. Donde nosotros no vemos nada, otros ven un escenario del cual pueden beneficiarse. En el ámbito de la política exterior, esto está muy relacionado con la visión regionalista que tenemos y la imposibilidad de mirar más allá del Mercosur, como también de actuar por nuestra cuenta.

Como contracara de la misma moneda encontramos a Brasil, quién ha sabido como desempeñarse en el desafiante panorama internacional. Esto no viene desde ahora, históricamente ellos han tenido esta habilidad de analizar las tendencias a las que va el mundo y han sabido mantener una política exterior constante a pesar de los cambios de gobierno. Así, desde 1902, cuando José Paranhos asumió como canciller, el gobierno estableció las bases de una visión internacional que se mantendría hasta los ´60. Él creó lazos con los estadounidenses de forma estrecha (en la época en la que los británicos dominaban el escenario mundial y los norteamericanos estaban en pleno crecimiento) a tal punto que hacia allí iba el 50% de las exportaciones brasileras. Actualmente, el presidente de Brasil, si bien encuentra en los estadounidenses un gran aliado, no ha tirado a la basura los avances que sus predecesores consiguieron con otros líderes mundiales como Rusia o China. De esta forma lo que consigue el país sudamericano es la autonomía en el marco internacional, ya que la diversificación de las alianzas le ayuda a no depender de nadie

Siguiendo esta misma línea, Bolsonaro ya planteó a África y a la India como sus prioridades para 2020, teniendo en cuenta no solo los grandes mercados en los que puede introducir al país, sino que también la dirección en la que se dirige el mundo. Con una Europa ante una posible recesión, un acuerdo comercial entre China y Estados Unidos, las grandes inversiones de los chinos en África-que hace que 4 de los 5 países que más han crecido en el mundo sean del continente-y la liberalización económica de los países de dicho continente, se presenta una inigualable oportunidad de comercio e inversión que fue percibida por el líder sudamericano

No solo en allí vio las oportunidades, también lo captó en Arabia Saudita, donde la Corona está llevando a cabo una apertura social, política pero también económica y busca bilateralismos simétricos, es decir establecer relaciones directas con otros estados, pero no depender de ellos, característica que a los brasileños también los beneficia. Así, Brasil no solo obtuvo inversiones de 10 mil millones de dólares, sino que también se le ofreció la posibilidad de integrar una organización con gran poder internacional, la Organización de Países Exportadores de Petróleo (conocida como OPEP)

Otro gran error que tenemos los argentinos es que pensamos que solo se puede actuar como un bloque o individualmente, sin ver los matices que hay en el medio y que nuevamente nuestros vecinos supieron aprovechar. Brasil se ha desempeñado tanto en relaciones bilaterales, como lo vimos recién, pero también en el ámbito multilateral, en realidad no por caridad con nosotros, sino por conveniencia propia, ya que si quiere acuerdos de libre comercio necesita que los otros miembros del Mercosur los aprueben. En efecto, Bolsonaro ha sido un motor de la organización: fue el mayor impulsor del acuerdo histórico con la Unión Europea, que se venía negociando desde hace años, e impulsó la posibilidad de un tratado con Estados Unidos y con Canadá, individualmente. Por supuesto, estas negociaciones vienen desde gestiones anteriores, pero es mérito suyo los avances logrados e incluso llegar a un acuerdo con los europeos.

Siguiendo esta misma lógica multilateral, el país emergente ha ejercido un liderazgo regional y ha usado las instituciones sudamericanas para conseguir sus propios intereses políticos e ideológicos. De esta forma, el UNASUR fue abandonado progresivamente por los países del cono sur, quienes se fueron uniendo a otra organización en la que se excluye a Venezuela, pero que tiene funciones similares a su competidora: PROSUR. Cuando el multilateralismo no bastó para conseguir un alineamiento, acudieron a una presión directa, lo que se ve claramente en el caso de Argentina luego del cambio de gobierno y las amenazas brasileñas de revisar el tratado con la Unión Europea.

Así es como Brasil usa su política exterior para perfilarse como líder mundial y para satisfacer sus intereses regionales y aprovecha las oportunidades producto de una buena lectura del sistema internacional. Argentina debería seguir esta tendencia, pero para ello necesita hacer una serie de reformas: la visión moralista del sistema internacional debería ser cambiada por un pragmatismo, deberíamos crear una política de Estado que persista a los cambios de gobierno, tendríamos que hacer un análisis profundo de las tendencias internacionales y enviar diplomáticos de primer nivel a territorios estratégicos, deberíamos enfocarnos en el bilateralismo para diversificar relaciones, recibir inversiones y conseguir oportunidades comerciales, pero a la vez usar el multilateralismo para ejercer un liderazgo regional y enfrentar problemáticas comunes y, por último, deberíamos adaptar nuestro sistema a lo pretendido por los mercados, por ejemplo, a estas alturas la enseñanza de la cultura China debería ser una prioridad, pero como siempre, los argentinos seguimos perdiendo oportunidades.

Gentileza:  José Ignacio Teruel-Licenciado en relaciones Internacionales 

mail: jose.e9712@gmail.com

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