San Rafael, Mendoza martes 20 de octubre de 2020

¿Es posible que exista un feminismo islámico? – Por:. José Ignacio Teruel- Licenciado en Relaciones Internacionales

Para muchos podría ser un disparate creer que existe un feminismo islámico, sobre todo porque al nombrar esta religión lo primero que piensan es mujeres tapadas, muchas veces asesinadas y con escasos o nulos derechos. Básicamente relacionamos al islam con la sharía (ley islámica) pero no me voy a enfocar en explicar por qué esta relación es errónea, ya que es un análisis que ya he realizado (https://lacuartaviaok.wordpress.com/2019/05/20/el-islam-su-politizacion-y-su-contradiccion-con-la-ley-islamica/), en cambio, procederé a explicar los fundamentos del feminismo islámico.

Para empezar, me gustaría explicar que generalmente y de forma totalmente despreciable, la sociedad les impone a las mujeres (especialmente a las que habitan occidente y son descendientes de familias practicantes del islam) una elección entre dos opciones: una vida libre y atea encarada bajo principios occidentales o una religiosa y oprimida por el islam. Bastante irónico ya que, por un lado, la occidentalidad no supone liberación o igualdad: tenemos la capital mundial del femicidio y países que no respetan en lo más mínimo los protocolos contra el tráfico de personas, enfocado sobre todo en mujeres y niños. Por el otro lado, el islam no significa necesariamente opresión: existe una corriente reformista islámica llamada “nahda” de constante modernización religiosa y por la cuál se rechazan actitudes como la poligamia, la violencia física ejercida contra la mujer, la designación únicamente al ámbito doméstico, entre otras cosas. Por ello es que es hipócrita y extorsivo limitar el poder de acción de las mujeres a solo 2 alternativas opuestos, existiendo una amplia gama de matices

Ahora enfocándonos en el tema central del artículo, el término “feminismo islámico” se desarrolló en los años ´90 en diversas regiones del mundo y se popularizó después de su aparición en la revista iraní Zanan (fundada en 1992) y en el libro Feminism and islam de 1996. Este movimiento se inscribe en el pensamiento reformista del siglo XIX que propone un “un retorno a las fuentes del islam” (Corán y la Sunna) y la relectura de las mismas.  Se trata entonces de reinterpretarlas, apartando las interpretaciones de los ulemas (autoridades religiosas) que impusieron una mirada machista de las lecturas.

Para la relectura feminista de las escrituras se deben tener en cuenta dos niveles de representación de los versículos del texto coránico:

  • Versículos de alcance universal: son la esencia de los textos. Son versículos que trascienden el espacio y el tiempo y que contemplan valores éticos universales e intertemporales como la justicia, la razón, la equidad, la inteligencia, la sabiduría y el respeto por la dignidad humana.
  • Versículos de alcance coyuntural: son minoría y corresponden a problemas de otras épocas. Tal es el caso de los castigos corporales, los asaltos, la esclavitud, los castigos físicos y también el papel de la mujer.

Una relectura fiel de los textos sagrados significa no mezclar estos dos registros (universal y coyuntural) y establecer una distinción entre los principios universales e intangibles y aquellos que dependen de la particularidad histórica de los textos. Es evidente que uno de los problemas principales de la opresión de la mujer bajo el islam es que se hizo una interpretación universal de hechos exclusivos a un lugar o época, como el orden tribal y clánico de la Península Arábiga o la utilización de prendas de vestir que son preislámicas.

Ahora bien, es totalmente razonable preguntarse si estas luchas de las mujeres son realmente feminismo islámico o es solo feminismo. Para entenderlo, es importante aprehender el concepto de Tawhid, que significa “La fe en Dios Uno, sin compañero”. En su sentido más básico hace referencia a la unicidad de Alá. También se expresa que Alá está siempre presente, por lo que para muchas feministas que practican el islam, es imposible encarar su liberación ajenamente a la religión, aún más, el islam es su herramienta para alcanzarla, no solo porque es bajo su manipulación que ellas han sido oprimidas, sino porque la misma religión tiene más principios de igualdad que cualquier otra.

Por otro lado, y volviendo al concepto de Tawhid, el Corán establece que cuando dos personas están juntas, Alá es el tercero; si hay 3 personas, Alá es el cuarto, lo significa que él siempre está presente. De este modo, es que la relación entre el “YO” y el “OTRO” se establece en una línea horizontal, en la cual ambos estamos en el mismo nivel y existe una reciprocidad y relación de cooperación. Solo Alá se encuentra por encima de nosotros y, querer romper con esta jerarquía es un pecado. Por esta razón es que el patriarcado se interpreta por las feministas islámicas como un pecado, ya que en él existe una relación jerárquica (vertical) en la que el hombre se encuentra siempre por encima de la mujer, violando el Tawhid.

Además de estos principios, el Corán designa una igualdad moral entre los hombres y las mujeres: “para los musulmanes y las musulmanas, los creyentes y las creyentes, los obedientes y las obedientes a las órdenes de Dios, los sinceros y las sinceras, los pacientes y las pacientes, los humildes y las humildes ante Dios, los caritativos y las caritativas, los que ayunan y las que ayunan, los que protegen y las que protegen su sexo y los que recuerdan y las que recuerdan mucho a Dios, Dios ha preparado perdón y una recompensa enorme” (Sura 33, versículo 35). Esta no es la única vez que se hace mención especial de las mujeres: “Los creyentes y las creyentes son protectores unos de otros, ordenan el bien y prohíben el mal, cumplen con la oración prescrita, pagan el zakat y obedecen a Dios y a su mensajero. De ellos Dios tendrá misericordia, Dios es Poderoso, Sabio” (Sura 9, versículo 71). Sumando un último ejemplo, en el versículo 34 de la Sura An-Nisa´ básicamente se interpreta que, aunque los seres humanos son iguales, fueron creados biológicamente diferentes para perpetuar la especie y solo en circunstancias específicas ellos asumirán roles o funciones diferentes.

Es mediante estos escritos, entre muchos otros, que las feministas islámicas piensan que su religión promueve la igualdad y por ende la pretenden utilizar como un marco para su liberación, sobre todos en los países en los que norma la Sharia (ley islámica)-pero no exclusivamente allí-. Sin dudas no es una tarea fácil, ya que la palabra de la mujer es muchas veces desestimada por las autoridades religiosas, pero por su gran lucha los avances han aparecido: se creó un Centro de la Mujer en Irán para tratar su situación y en Arabia Saudita ya son capaces de emprender su propio negocio sin tutoría o de manejar un auto. Además de esto, se ha desarrollado progresivamente una noción de que hombres y mujeres somos iguales y debemos tener los mismos derechos, por lo que la batalla de las feministas islámicas está dando sus frutos.

Gentileza: José Ignacio Teruel – jose.e9712@gmail.com

Licenciado en Relaciones Internacionales

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