San Rafael, Mendoza domingo 27 de septiembre de 2020

 SERVICIOS ECOSISTEMICOS BAJO LA LUPA – Por Prof. Marilina Scarlata

Los diferentes y variados ecosistemas patagónicos peligran, si no se invierte como sería conveniente, de cara a los fenómenos que está presentando el cambio climático en todo el mundo.

La Patagonia argentina es la región geográfica más grande del país. El Río Colorado oficia de límite norte, desde el norte de Neuquén, pasando por el sur de La Pampa para desembocar en el Océano Atlántico por el sur de la provincia de Buenos Aires, y define una zona que guarda en su interior una interesante existencia de ecosistemas.

En un ecosistema hay elementos vivos que interaccionan entre sí y con su ambiente en el que también hay elementos no vivos. Todo el conjunto brinda beneficios. En algún sentido, son servicios que se ofrecen en cada entorno, que benefician a la comunidad, como es el caso del agua, el suelo, el desarrollo cultural, etc.

Visto desde este ángulo, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), estableció el concepto de “servicios ecosistémicos”, considerando a esos elementos como benefactores de la vida humana. Los reúne en cuatro grupos: servicios de abastecimiento, como podría ser el suministro de alimentos, agua, madera y combustibles; servicios de regulación, como son los servicios que se obtienen a partir del control de la calidad del aire, del suelo o del agua, el control de plagas o enfermedades y de inundaciones; servicios de apoyo como son los ambientes facilitadores de la biodiversidad, de la vida de animales y plantas; y servicios culturales que ofrecen un marco de apropiación cultural, espiritual, estética, entre otros.

Sin embargo, la FAO reconoce que no se les presta la debida atención en las políticas públicas y en las decisiones económicas, ya que se verifica insuficiente inversión en ellos, a nivel mundial.

Si ponemos en foco a la Argentina, y volviendo a los ecosistemas patagónicos para detenernos en la ecorregión de la meseta, donde los vientos del oeste predominan con fuerza determinando un clima frío y seco, es interesante reconocer a quienes más saben, como especialistas del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) de la talla del Ing. Agr. y profesor en  la Universidad Nacional de Río Cuarto José Cisneros,  que advierten que acciones del agua como la erosión hídrica, traen como consecuencia, la pérdida de algunos servicios ecosistémicos, como la pérdida de suelo productivo o la contaminación, entre otros tan importantes como éstos.

Imagen de Lisardo Maggipinto

Y expresado por él en el Taller Regional de Conservación de Suelos (Trelew, 8 de agosto de 2019- Red de desertificación- Chubut), haría mucho bien el desarrollo de experiencias de articulación entre el Estado, INTA, universidades y decisores en el uso del suelo, con lo cual confirmaría el postulado de la FAO.

Por su parte Carolina Vera, docente de la Universidad Nacional de Buenos Aires (UBA) e investigadora del CONICET, que trabaja junto a un equipo  dedicado a las Ciencias de la Atmósfera, recientemente reconocida con el premio “Cleveland Abbe” por la Asociación Meteorológica estadounidense AMS, sostiene que trabajan en un nuevo reporte que vincula cambio climático y tierra, más precisamente en cómo la variabilidad afecta a los procesos de degradación de suelos (….) profundizar todo cuanto tiene que ver con desertificación y seguridad alimentaria.

En este caso, se distinguió la devoción desinteresada por avanzar y comunicar la ciencia del clima al mundo, particularmente a quienes toman decisiones. Carolina cree que los esfuerzos personales sirven, pero son los Estados los que deben “arremangarse” y poner manos a la obra.

Podría citar muchos conceptos más de estudiosos conocedores como los mencionados, elegí al Ing. Cisneros porque se desempeña como integrante de la Red de Desertificación con sede en la provincia de Chubut, y a la investigadora Vera como reconocimiento al premio que acaba de recibir.

Y a partir de sus aportes, me pregunto, ¿tiene que ser “desinteresada” en el literal sentido de la palabra? ¿Quién invierte o cuánto se invierte en estas investigaciones? ¿Cuánto importa el impacto de estos estudios en los servicios ecosistémicos? ¿Habrá tiempo para arrepentirse de no atender estos llamados de atención de académicos y científicos?

Según últimos informes, llegando el final del siglo XXI, el noroeste argentino será la región del país con aumentos de temperatura entre 3° y 4° centígrados. ¿Sería posible que los tomadores de decisión pudieran pensar en esa población viviendo en verano bajo un sol que caliente a más de 40°?

El territorio árido y semiárido de Argentina que oscila en el 50% de su extensión y que incluye a la Patagonia, sufrirá las consecuencias del incremento de temperatura, la fusión de glaciares y del hielo continental y paradójicamente, será víctima de intensas sequías. Las autoridades responsables, ¿han imaginado por algún momento que tendrán que tolerar junto a sus comunidades, estos fenómenos agobiantes por haber descuidado los servicios ecosistémicos regionales?

 

Gentileza: Prof. Marilina Scarlata

Directora Divulgación Científica Asociación Amigos de Parques Nacionales

Miembro Comisión Educación y Comunicación CEC- IUCN

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