San Rafael, Mendoza domingo 27 de septiembre de 2020

Cantando a cuchillo – Por:.Beatriz Genchi

Música y filo, música afilada, canto y corto. La partitura, más propiamente la particella, grabada en el instrumento de cortar. Partition, dicen en Francia. Música de cortar, o de pinchar (atención a la punta). No ha habido nunca guerras sin cuchillos y sin música.

¡Nada como la música para llevar a adelante a los valientes…! Tambores, cornetas, gaitas. Cuernos, chirimías y címbalos. Y muy raro, pero flauta dulce en los samuráis japoneses. Y, a falta de instrumentos; músicos, cantos guerreros, etc.

Pero el cuchillo en cuestión, el que ha encontrado la musicóloga Flora Dennis en el Museo Victoria & Albert de Londres, no es de matar, sino de comer. ¡Más bonito aún! Cuchillo de trinchar y servir, para lo que tiene un considerable ancho de hoja. ¡En todo caso, música apetitosa!

Un lado del cuchillo bendice la mesa. “Que Aquél que es trino y uno bendiga lo que estamos a punto de…”

El otro lado canta la acción de gracias, a estómago saciado: “Pro tuis Deus beneficiis, gratias agimus tibi.” Ambos llevan la indicación “Tenor”. En el V&A solo hay este ejemplar, pero Flora Dennis pensó que habría otras voces en otros cuchillos de esta misma extraordinaria cubertería, buscó por esos mundos y encontró otras piezas en museos y colecciones de Estados Unidos, Bélgica, Holanda y Alemania. Completó y transcribió la partitura, desparticionó la partición, podría decirse, y la dio a cantar a un conjunto de voces del Royal College of Music de Londres.

Cantar en la mesa, en plan refinado y renacentista, a cuatro voces de conducción culta. Antes de bendecir estas mesas, hay que dar un la. Y repartir bien los cubiertos. Te cambio mi tenor por tu soprano: vuelan los cuchillos, pero de buena manera. Cada cuchillo de puntuación está destinado a un registro de voz: superior, contratenor, tenor, bajo.

Eran instrumentos muy de moda en los medios aristocráticos y burgueses. Y hasta el color de los mangos remite a momentos diferentes del año litúrgico; así el negro para la Pascua.

Cada uno lleva inscrita música diferente. Y en todos puede leerse la siguiente leyenda: “Que Dios, bendiga los alimentos que vamos a tomar”.

Y pensar que mi mama me decía: “En la mesa no se canta”!

Gentileza: Beatriz Genchi – Cantando a cuchillo

Museóloga-Gestora Cultural-Artista Plástica.

beagenchi@hotmail.com

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